Exquisita Agonía
La experiencia de la Cruz desde la perspectiva del Padre
Autor: Gene Edwards
Traducido por: Hijo de Epafrodito
Copyright Gene Edwards
MCMXCIV
Todos los derechos reservados
Publicado por
The Seedsowers
PO BOX 3317
Jacksonville, FL 32206
1-800-228-2665
Catálogo de la Biblioteca del Congreso –in- Data 94-69042
Edwards, Gene
anteriormente titulado Crucificado por Cristianos
ISBN 0-940232-52-9
1.Sanidad 2.Consuelo.
DEDICADO A JOE PUNZALAN
A quien el Señor ha otorgado
uno de Sus más excelsos y reales dones,
el don de la servidumbre.
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DEDICACIÓN DEL TRADUCTOR
DE LA VERSIÓN ESPAÑOLA:
DEDICADO A JERUSALEN
Este nuevo librito del hermano Gene lo dedico a Jerusalén, para que en los trances que el Señor le está regalando sea capaz de alzar su alma y su espíritu a Aquel de quien manan la sabiduría y la fuerza.
Aunque este libro se enfoca principalmente al sufrimiento a manos de otros cristianos, es perfectamente traspolable a cualquier otra obra de transformación que el Señor se haya propuesto para con nosotros.
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PROLOGO
Te agradezo nuestro encuentro en este teatro en tan anómalas circunstancias.
Parece que las puertas del teatro han abierto pero, cosa curiosa, la mayoría de los actores no se encuentran hoy aquí. Sólo hay dos actores en el escenario, y nosotros somos la única audiencia. Nuestra invitación a esta representación es de un tipo muy especial.
Aquí están nuestros asientos. Como puedes comprobar, estamos solos.
Observa el entablado. Es una extraña puesta en escena: no hay escenario ni bambolinas. Tenemos a un actor sentado cerca del punto central pero las luces se han dispuesto de manera que, sea cual sea la dirección desde la cual se le mira, nunca podemos llegar distinguir su rostro.
Observa que hay un segundo comediante. Me da la sensación de que alguien cree que tú y yo necesitamos estar aquí, y que no es cuestión baladí escuchar lo que va a decirse.
Una producción con un título como este invita a reflexionar un poco, ¿verdad que sí?
Mira, las luces se están apagando y el primer actor está a punto de dirigirse al otro.
Acto I
1
Bienvenido. Entra, por favor; esperaba con impaciencia tu llegada.
Gracias.
Puedes tomar este asiento.
He venido aquí porque... porque... soy uno de esos cristianos seriamente maltratado por otros creyentes. Me ha costado mucho tratar con ello, pero sobre todo me está resultando muy difícil recuperarme. Estoy aquí para que alguien me ayude a ser curado por completo.
Sorprendente, ¿verdad? Puede que uno de los mayores desconciertos que tenga que experimentar un cristiano sea descubrir que hermanos cristianos pueden ser crueles. Sin embargo, aunque parezca un hecho constatado, el tema no se conoce demasiado a fondo ni se acepta de buen agrado.
Descubrir que cristianos son capaces de ser crueles con otros cristianos ha destrozado la porción espiritual de la vida de muchos creyentes. Pocas cosas, incluida la pérdida de un ser amado, puede llegar a afectar a la vida de uno de modo tan profundo y doloroso. A menudo el daño es incalculable. Me atrevería a decir que un ataque calculadamente ejecutado por parte de un creyente a otro deja a la mayoría de los cristianos tan heridos que nunca salen de la convalecencia.
A pesar de ello una recuperación total es viable.
Bueno es que hayas venido. Confiemos en que seas de aquellos que sanan. De un modo absoluto. Incluso más allá de la sanidad.
¿Han habido muchos que hayan sido maltratados de un modo tan severo?
Buena pregunta. Sí, maltratados, abusados... tan gravemente que el asunto llega a convertirse en una crucifixión. Incluso en ocasiones se trata de una crucifixión en público.
Tenemos a Juan Huss, Latimer, Tyndale, Wycliff, la doncella Juana, Juan de Praga... bueno, la lista parece bastante larga.
Sin embargo, el repertorio está más engrosado que nunca en tu época; parece como si se diera una pluralidad descontrolada en tus días. Pero el patrón sin duda se ha mantenido constante, remontándose hasta... bien, hasta el primo de Jesús.
He tenido la ocasión de observar que en cada una de estas crucifixiones cada persona siente que pocos han sido tratados de modo tan injusto.
2
¿Te ha pasado a ti?
Me permito contestar a tu pregunta pidiéndote que me permitas dejar a un lado la respuesta hasta que mi tiempo contigo se agote. En vez de ello, sigamos las huellas de este tema de la devastación que un cristiano soporta como resultado de ser horriblemente mutilado a mano de otro creyente.
Como he dicho, ser crucificado por hermanos cristianos es uno de los tormentos más intensos que jamás experimente un hijito de Dios. Puede afectarte al punto de marcar el fin de tu vida como cristiano practicante. No hay límite al efecto que la crucifixión puede tener en tu vida. Posiblemente podría dejarte lisiado de por vida, persiguiéndote su poder destructor a lo largo de toda tu existencia y acompañarte hasta la tumba. Por otro lado, podría tener un efecto positivo para ti... tan positivo que cuando resurjas seas una persona casi completamente diferente.
Me he dado cuenta de que una crucifixión entre ministros es capaz de destruir de modo absoluto no sólo al hombre sino al propio ministerio. Buen número de siervos de Dios han visto su reputación pisoteada persiguiéndoles el acontecimiento durante toda su vida, y no sólo trastornando su vida sino limitando su ministerio a perpetuidad. Tristemente para algunos, lo destruye todo. Por supuesto, los naufragios no es una exclusiva de los ministros, sino que cualquier creyente puede correr la misma suerte.
Esto puede decirse sin miedo a duda: sea el resultado positivo o negativo de cualquier forma la destrucción es sobrecogedora. Nadie ha sido entrenado adecuadamente para la dura prueba que pertrecha una crucifixión.
Pero la pregunta primordial a la que has de encararte tiene que ver con una sanidad, ¿verdad que sí? El asunto de tu total convalecencia de una herida bien, bien profunda.
No deja de ser curioso que no es la propia crucifixión la que provoca la mayor destrucción. Es la postrer consecuencia la que devasta más aún. Prestad atención a mis palabras; ¡para todos vosotros los crucificados hay una postrer consecuencia!
Ahora mismo estáis viviendo esas consecuencias. Así pues, ¿adónde acudes en pos de esa necesaria sanidad? ¿Dónde dejará su huella el primer paso?
La respuesta sinceramente es sorprendente.
3
¿El primer paso hacia tu recuperación? ¿Enfrentarte al responsable de tu crucifixión? ¿Sabes el nombre de esta persona? (¿O era un grupo de gente?) Aparta de ti su nombre. El villano anda por otro sitio.
Deshecha lo que es obvio. Emplaza tu crucifixión en el mundo de lo invisible, en las esferas ocultas. Sólo allí hallarás a la persona que deliberadamente te hizo crucificar. Ten por cierto que no pertenece a esta tierra. Sólo en el reino de los espíritus hallarás al bandido. El autor que firmó la destrucción que cayó sobre ti y esos recuerdos imborrables de la atroz matanza que hoy te embrujan, todo comenzó en ese otro reino. No será entre los nombres de los hombres terrenales que encontrarás a tu verdugo.
Hállale. Allí también habrás de iniciar la senda que conduce a una curación de esas heridas que no dejan de supurar.
¿Qué enemigo tuyo es este? ¿Quién habría de desear esta lacerante calamidad sobre tu vida? Él es formidable. ¿Cuán formidable? Todo cristiano que fuera crucificado lo fue por este. Todos ellos. Por él, y por nadie más.
¿Eres capaz de desenmascarar a este culpable? No podrás si evocas el dolor de lo vivido. Aún lo más sabios de entre los cristianos tienen problemas en identificar claramente a quien causó realmente una despiadada cruz.
Una cosa es segura, que el nombre del genio tras tu crucifixión no se aviene a la mente con facilidad.
Propongo a alguien con el que puedes hablar de este misterio. Él es capaz de identificar con presteza el responsable de tu crucifixión.
Sin duda sabes a quién preguntar.
Pregunta al Crucificado. Él sabe.
4
Ven acá, acude a lo celestial, al lado de tu Señor, y contempla tu crucifixión desde Su punto de vista. Mientras allí estés, vendrás a darte cuenta de que nunca hubo otro ajusticiador y que hay sólo un crucificado.
¿Sólo uno?
Sí, sólo uno. Cuando fuiste crucificado a manos de hombre, ciertamente no hiciste más que entrar en Su crucifixión.
Considera las circunstancias que condujeron a Su crucifixión. ¿Quién causó Su cruz, Su crucifixión? ¿Quién diseñó Su Gólgota? Fue exactamente la misma persona que diseñó el tuyo. En concreto esa persona deseó que entraras en los sufrimientos de tu Señor. En los últimos días no has hecho más que compartir Su repugnante experiencia. Después de todo, tú ―el creyente― estás en Él.
¿Quién, pues, propuso que el Crucificado fuera crucificado? (¿Y tú igualmente?) ¿Quién hizo que Jesús fuera juzgado? ¿Quién orquestó los falsos testigos? ¿Quién escogió a los hombres que desgarraron Su espalda y la dejaran como un río de sangre? ¿Quién escogió a los que introdujeron los clavos en Sus manos? ¿Quién se aseguró de que hubiera tanto dolor, tanta ignominia?
¿La respuesta? ¡El mismo que te hizo pasar por similares circunstancias!
Un poder desconocido para la tierra se aseguró que el madero fuera talado, tallado y luego elevado, como lanza en ristre.
¿Quién te crucificó? El mismo que crucificó a tu Señor. Averigua de Él quién rubricó Su crucifixión.
¿Escuchas Su respuesta?
¿Quién Me crucificó?
¿Quién planificó Mi crucifixión?
Mi Padre.
Fue Mi Padre.
Sí, duras palabras de oír. Tampoco es fácil reconciliar incongruencia de semejante calibre.
Sin embargo, el Padre deseó la crucifixión de Su propio Hijo. Y la tuya. El plan y la ejecución de ese plan era Suyo. Incluso se cercioró de que sería a manos de cristianos, puesto que el propio pueblo del Señor le crucificó. ¡Dolor por doble ración!
Afróntalo, afronta el hecho de que tu Padre ―y el Padre de tu Señor― deseó que fueras crucificado. Aceptar este terrible pero inconmovible hecho es tu primer paso hacia la sanidad. Tras ese paso empieza la recuperación. En su defecto ninguna otra cosa producirá jamás tu completa restitución. La sanidad está incrustada en el acto de volverte a tu Señor y aceptar que esta terrible tragedia es algo que viene de Su mano. Cierto, es amargo. Cierto, es incomprensible. Mas abrazarlo debes. Es algo esencial.
¿Qué sucede si te niegas?
Escucha mis palabras. Negarte a aceptar que tu crucifixión proviene en su totalidad de la mano de Dios sencillamente significa que no fuiste crucificado y que sólo te maltrataron. Sólo cuando aceptas que provino de Dios... entonces es una verdadera crucifixión. La crucifixión de un cristiano proviene de la mano de Dios y de nadie más aparte de Dios.
5
Entre creyentes una verdadera crucifixión tiene un único autor. Él escribe el guión de cada una.
¿Hasta qué punto está tu Señor involucrado en una crucifixión? ¿En una como la tuya? Él se cuida de hasta el último de los detalles.
No sólo escribe el guión, pues Él, y sólo Él, selecciona a los participantes. Se encarga de la coreografía al detalle de cada escena. Está al tanto de la iluminación. Elige el escenario. Recompone la atmósfera general, y los telones. Selecciona a los secundarios, viandantes y extras. Incluso escoge a la audiencia... aquellos que contemplan tu crucifixión.
Escogió a los que dieron falso testimonio contra ti; a los que propagaron los rumores, los que cuchicheaban a tus espaldas. Escogió a los que por último te citaron para la vista. Con Su pluma escribió las hirientes palabras que te escupieron. Adjudicó el papel del que te lanzó aquellas palabras. Él sabía cuales eran las palabras que te aplastarían y resonarían en tus oídos durante los años venideros. Todavía queman como ascuas en tu alma, ¿verdad? Aún hoy se escucha su eco a través de los pasadizos de tu memoria, ¿no es cierto?
Tu Padre también dispuso los resultados de tu crucifixión. A su cargo estaba el propio proceso de la crucifixión, determinando incluso a los que introdujeron los clavos en tus muñecas y aquella fría lanza aún perenne en tu costado. Sabía que tu corazón se haría añicos y el tormento que tu alma habría de sufrir.
Empezando por los que están más involucrados, y acabando por los casuales transeúntes, tu Señor es el autor del argumento, el director de reparto y, sobre todo, el productor.
Toda crucifixión contiene ciertos elementos comunes a toda crucifixión: Rechazo. Dolor. Injusticia. Falsos rumores. Insinuaciones. Más dolor. Malentendidos. Desprecio. Humillación. Pérdida de la reputación. Pérdida de los amigos. Por lo general, excomunión. La pérdida de todas las cosas.
En todo ello, ven a saber esto, ¡que fue la voluntad de tu Padre que probaras todas estas cosas!
Y sobre todo, el Dios y Padre del Señor Jesucristo seleccionó deliberadamente, con premeditación, con estudiado cálculo, al que habría de ser crucificado! Los personajes, los lugares de la crucifixión y también las palabras habladas. Todo. Luego escogió a la víctima.
De entre la muchedumbre, ¡a ti te escogió!
¡A ti! Para ser aplastado de modo tan brutal, vicioso, inmisericorde, público e ignominioso. A ti, para ser espectáculo ante los ojos de los hombres y los ángeles.
Tan sólo hay una conclusión a la que tú, como creyente, puedes llegar: ¡¡alguien te ha honrado!!
Ahora pues, ¿hay senda a la que asirte para sobrevivir a tan grande honor?
6
¿Honor? ¿Eso un honor? ¡Un honor!
Sencillamente no puede ser, ¿verdad? Un pensamiento semejante se escapa a todo razonamiento humano, ¿no es cierto?
Pero es que no tienes idea de lo que me dijeron, de lo que se dijo de mí, y de lo que me hicieron. Se regodearon conmigo. Fue algo inhumano... no hay palabras. Injusto. Más injusto de lo que jamás puedas imaginar. ¡Dios nunca habría sido el autor de un hecho tan cruel como aquello! ¿No?
Sí, lo fue. Recuerda, ¡ya lo ha hecho antes al menos en una ocasión!
Párate y considera que hubo una vez una crucifixión mucho, mucho más injusta y brutal que la tuya. La planeó incluso antes de la fundación de la creación... la crucifixión de Su propio Hijo.
Después de todo semejante pensamiento no es tan descabellado, ¿verdad? Mudó las circunstancias de cielo y tierra para ver que este horrendo suceso aconteciera exactamente como Él lo dispuso.
Déjate llevar por este sencillo hecho; debes hallar una perspectiva completamente nueva de tu crucifixión. Conlleva un mayor propósito del que al principio concebías, y puede que contenga mayor bien en su seno de lo que puedas imaginar al presente.
¡Pero, ay! ¡Has de rendirte al autor!
¿Atisbas a ver a tu Señor como el responsable de tu crucifixión? Si así haces la paz no se tardará. ¡Mira hacia arriba! Contempla tu crucifixión. No fue la tuya en absoluto, sino la crucifixión de tu Señor. Su agonía y muerte tuvieron lugar en un plano mucho más alto de lo que ningún ojo mortal alcanzaba a ver aquel día oscuro, o cualquier otro día desde aquel.
Lo que te ocurrió a ti tuvo el propósito de marcar el comienzo de una transformación magistral en tu vida. Las circunstancias que dieron luz a esta tragedia era lo que precisamente necesitabas. Aquel suceso infernal te trajo al lugar exacto en el que tu Señor quiere que estés.
Fue un acto de amor. Acepta ese hecho; entonces aquel día dejará de ser una escena desagradable de auténtica pesadilla, siendo tú prisonero en caso contrario de su recuerdo.
Haz esta tu oración: “Un acto soberano, Dios mío, fluyendo de la fuente de tu misericordia.”
¿La destrucción un acto de amor? ¿Una muestra de misericordia?
¡Sí! Alcanza a ver el hecho… ¡y abrázalo!
Es un honor, tal cual he dicho, ser escogido por tu Señor para ser crucificado, pero sólo en la medida en que tú haces honor a Su mano soberana.
Señor, las circunstancias que llevaron a mi crucifixión eran tuyas. No vinieron del hombre, como yo al principio me creía. Padre, lo acepto todo. Todo… como proveniente de Tu mano.
7
¿Pero por qué yo? ¿Por qué ha de ser algo tan extremo como la cruz? ¿Qué bien hay en ello? ¿Por qué mi crucifixión? ¿Por qué yo, de entre todos, y por qué a manos de otros cristianos?
La respuesta se halla en el propósito de cualquier crucifixión. Tiene un único propósito: ¡destruir! La cruz provoca el peor de los daños. Una crucifixión es la destrucción en su grado máximo, una pérdida tan excesiva que sólo la divinidad podría ser su autora.
Los falsos testigos en tu contra, el veredicto, los clavos, la lanza punzante, todo ello tenía un propósito singular… tu destrucción.
Al que ha experimentado semejante crisol obvia decirle que empuja al alma al límite del fracaso espiritual.
No obstante, hay dos tipos de destrucción. Tan sólo una prosigue hacia lo alto. La otra es semejante a una piedra lanzada contra un reloj: desde ese día en adelante tu vida cristiana se detiene. La destrucción podría incluso llegar a sintetizarse con otras cosas si sigues mascando la hórrida memoria de los hechos, si continuas viviendo en el daño y en la indignación. Esa es una de las formas en que una crucifixión destruye a un cristiano. ¿Quieres vivir en ese estado?
En otra esfera, observada por otros ojos, enfundado en un conjunto de valores completamente diferentes, uno puede contemplar un concepto de destrucción muy distinto.
Dios desea destruir para siempre ciertos elementos de tu temperamento. Esta es la llave para abrir el entendimiento a tu crucifixión. A la par de dicho descubrimiento bien puedes hallar sanidad… y convalecer con éxito. Cabe la posibilidad de que aún alcances a vivir en un plano más alto. Pero toma nota, pues si escoges la visión más superficial de la naturaleza destructora de la cruz, las manillas del reloj no vuelven a moverse.
8
¿No le dijiste nunca al Señor que querías ser Suyo?
¿No le dijiste que consentirías en tu vida cualquier cosa que Él quisiera… que podía hacer cualquier cosa para transformarte? ¿Recuerdas el momento en que le pediste ser conformado a Su imagen? Considera esto: la transformación es una puerta cuyos goznes se forjan cuando te conviertes en un sacrificio vivo.
Cualquier otra senda es la autodefensa de uno mismo.
¡Su voluntad en tu vida incluye prácticamente casi siempre el memorable momento de una total aniquilación!
Tu destrucción. Tu muerte.
Pero recuerda, es una muerte producida de un modo similar a la Suya. La destrucción es lo que Él experimentó en la cruz. Fue una destrucción divina, una destrucción que hizo sangrar hasta el cumplimiento del propósito divino.
Nunca lo olvides; ¡tu Señor fue destruido! En público y de modo brutal.
Ah, ¡pero se levantó de entre los muertos!
Cierto. Considera ahora las implicaciones de ese hecho… en cuanto a tu persona.
Los aspectos negativos de tu ser serán duramente golpeados por una crucifixión, ¿no es cierto? Ten por seguro que la reacción del lado oscuro de tu naturaleza ante una crucifixión no es nada buena. El lado oscuro de una persona no quiere ser crucificado. Ni siquiera quiere ser criticado. A nuestro lado oscuro no le gusta que alguien trate de cambiarlo, a ningún nivel. Cuando estás siendo crucificado tu lado oscuro emerge con toda su furia y sus verdaderos argumentos. ¡Se hace transparente!
Durante una crucifixión se muestra con exquisita claridad quien eres en realidad.
Sólo una crucifixión, una crucifixión muy injusta, es capaz de quitar este velo.
¿Eres capaz ahora de ver Su mano en todo esto?
Si hay tinieblas que han de ser expuestas a la luz, motivos ocultos que han de ser expuestos, debilidades que hallar, sin duda que emergen a la luz de las agonías en una cruz.
No hay nada que exponga las debilidades de un cristiano más que su reacción cuando es crucificado por otros cristianos. Mundos enteros de cuestiones acerca de ti salen a la luz cuando eres crucificado.
Por desgracia hay algunos que se niegan a ir a la cruz y que resisten inflexibles.
Lo cual nos lleva a la cuestión principal.
¿Cómo soportaste ser crucificado por otros cristianos?
9
¿Hubo cólera? ¿Resentimiento? ¿Atacaste? ¿Cuál fue tu conducta? ¿Enseguida buscaste culpables? ¿Escudriñaste las acciones de los otros, analizando los detalles y la motivación que había detrás del más pequeña trivialidad? Tu respuesta puede que derrame luz una vez más sobre el propósito de Dios al permitirte atravesar estos torrentes.
¿Cómo te fue?
No es necesario que respondas si tu respuesta es embarazosa, y es probable que lo sea. Consuélate con el hecho de que la mayoría de los creyentes no se las apañan muy bien cuando son crucificados. ¿Cuál es su típica conducta? Lo normal es que los cristianos guarden resentimiento. Contienden. Polemizan. Atacan. Razonan. Hablan… ¡hablan mucho! Hacen de ello algo personal. Nutren el rencor y mantienen las ascuas de los terribles recuerdos. (En términos generales los cristianos no son que digamos muy cristianos cuando se les crucifica.)
¿Te acuerdas de una reacción parecida por tu parte?
Si es así, considera esto: es posible que Dios desee llevarte más allá de esas reacciones.
Entonces nos encontramos ante una pregunta muy importante, ¿verdad que sí? ¿Cuál fue tu conducta? Cualquiera que fuera tu reacción a una crucifixión, tenla en cuenta.
Ánimate en esto: a lo largo de la historia cristiana es muy difícil encontrar a un solo creyente que haya solventado con noble carácter una crucifixión.
Puede que nunca haya habido nadie que haya acogido una crucifixión de un modo perfecto. Unos pocos han pasado la suya con sobresaliente, pero aún en este caso la mayoría de estos creyentes fueron crucificados a manos de ateos, no cristianos. Ser tratado de modo brutal por compañeros cristianos le sitúa a uno mismo en una situación mucho más difícil de manejar.
La crucifixión, tomada al nivel más alto, es contraria a todo lo que significa la naturaleza humana. Cada creyente, para poder ver los acontecimientos como los ven los ojos de Dios, debe pisar un terreno que sobrepasa la razón, y ciertamente la lógica.
Significa esto que debes marchar más allá de la opinión que te hayas formado acerca de Dios. Marcha hacia un dominio que tiene un sistema de valores opuesto al tuyo.
Dios a ti te agrada cuando te permite tener una casa bonita, un buen coche y agradables circunstancias, ¿verdad que sí? ¿Cuándo te permite vender tu casa y comprar otra? ¿Cuándo consigues aprobar tus estudios, o consigues ese trabajo? ¿Pero cuál es tu actitud hacia Él cuando ese mismo Señor consiente que clavos atraviesen tus manos, rasguen tus pies, y desmenucen tu alma? ¿Te sigue gustando ese Dios? ¿¡Cuánto te sigue gustando!?
Haz lugar en tu corazón a esta posibilidad, a la posibilidad de que tu Señor quisiera reajustar tu existencia para que aprendas… aprendas… a que Él te guste a pesar de lo que permita que entre en tu vida.
Hay otra pregunta esperando aparte de “¿cómo reaccioné cuando me cricificaron?” La segunda pregunta que has de considerar es esta, “¿quiero continuar viviendo con mi presente actitud hacia lo sucedido? ¿Viviré así?”
Ten en cuenta que muchos cristianos escogen no convalecer del todo. De hecho algunos creyentes prefieren estar heridos… de modo permanente. Sólo tienes dos opciones, recuperación total y sanidad, o tu estado actual.
Estás advertido, si eres sanado significa que no puedes resentirte nunca más. Algunos creyentes no pueden recurrir a un pensamiento semejante; necesitan estar resentidos, contender y recordar. ¿Será esta tu porción?
No sería extraño que escogieras odiar en vez de ser sanado.
¡Hay que regresar a la inocencia! ¿Es plausible tal cosa? Y si lo es, ¡¿puedes mantenerla?! No si sigues culpando. No si sigues avivando los recuerdos.
¡Pero lo perdí todo en esa crucifixión!
Muchos otros también. Vidas, ministerios, organizaciones. Iglesias han sido destruidas. Familias machacadas. Una ruina total y completa. Ese no es el problema.
El problema es: ¿deseas dejar esa crucifixión detrás tuya? ¿Estás dispuesto a verla como una experiencia necesaria y preciosa cuya intención era darte vida y luz? ¿O prefieres alimentar la herida? ¿Eliges vivir por siempre bajo su oscura sombra de muerte?
Fuiste… crucificado siguiendo un plan, bajo permiso y en lista de preferencia. Fuiste crucificado por voluntad de Dios.
Él es el único con el que debes hacer las paces.
Perdonar a Dios no es fácil. No ver una razón evidente para todo esto y, sin embargo, aceptarlo. Ver lo invisible no es fácil… tan sólo necesario.
10
¿Cuál será el resultado si abrazas la crucifixión?
Abrazarla significa que permites la destrucción de todo aquello que no es Cristo en ti. Cuando abrazas una crucifixión permites a la destrucción definitiva desembarazarse de lo que tanto anhelas preservar. La crucifixión golpea en las motivaciones más subterráneas de tu ser, en el laberinto de tu voluntad inconsciente.
El propio deseo de no ser destruido ha de ser destruido. Al menos ese deseo recibirá un durísimo golpe. La cruz escudriña el deseo del hombre de no sufrir, y la embravecida tarea del hombre de no perder nunca, y los chillidos de su lógica de que no está equivocado.
Insinuaciones e indirectas pululaban por todos lados en torno a tu Señor el fin de semana que fue crucificado. Algunos rumores aún perduran y circulan de aquí para allá hasta el día de hoy… y así seguirá hasta el fin de los tiempos.
Igual te acontecerá a ti. Tu repulsa a tener que convivir toda una vida con las mentiras acabará por destruirte. Bien eso, bien sucederá que tu repulsa será destruida y reemplazada por la paciencia y la aceptación divinas.
¿Hasta qué punto ha afectado negativamente esta crucifixión a tu vida? ¿Tienes miedo de depositar otra vez tu corazón en manos del Señor? ¿Miedo de fiarte de otros creyentes? ¿Tienes miedo, o incluso eres cínico, de nuevos creyentes que viven el primer arrebato de amor por su Señor? Si es así entonces los efectos tienen profundas implicaciones, sin duda.
Abraza la cruz, para que estas feas y negras actitudes sean rendidas.
Confronta tu propia conducta.
Te recuerdo una vez más que el lado oscuro de todo creyente tiende a emerger cuando sufre la prueba, el juicio, el azote, los clavos, la lanza, la desnudez pública, el escarnio.
¡De entre aquellos que te crucificaron, puede haber uno que te recuerde como alguien que puso su granito de arena en crucificar a otros! ¿Lo sabías? ¿Devolviste fuego con fuego? ¿Llegaste a odiar, o al menos hubo fuertes arrebatos de ira? ¿Lo mostraste? ¿Tú también perdiste la ética? ¿Te defendiste aunque fuera poco atacando a otros? ¿No te das cuenta de que siquiera una buena defensa habla maravillas de ti? Medita en esta cuestión: ¿tienes por cosa sin importancia tu reacción?
¿Tienes idea de cuánto de tu lado oscuro muere en la crucifixión que es aceptada con un abrazo?
¡Es posible que tus verdugos pensaran que lo que te hicieron era poca cosa! ¡Puede que pensaran que lo ultrajante era tu conducta!
La intención de Dios no pasa por permitir que una crucifixión se convierta en una plataforma de defensa. Cualquier crucifixión tiene un sólo propósito: destruir elementos dentro de ti que necesitan ser crucificados.
¿Qué sucede si abrazas una crucifixión?
Perderás buen número de enemigos y amargos recuerdos. También habrás de contemplar la muerte de una porción de tu lado tenebroso.
11
¿Cuál es el desengaño? ¿Dónde se localiza tu mayor dolor? ¿Hasta qué punto te aferras a aquella injusticia?
¿Un puesto perdido? ¿Un título? ¿Algo que te quitaron que tenías en estima? ¿Algo que merecías y no te fue otorgado? ¿Algo que te hicieron que no merecías? ¿Posición? ¿Reconocimiento? ¿Ser anciano en la iglesia? ¿Ser aceptado? ¿Ser aprobado por los demás? ¿¡Tu forma de ser!? ¿El honor que nunca te dieron? ¿Qué alguien difundiera chismes falsos acerca de ti?
La crucifixión hace dos cosas. Desvela esas cosas… y las destruye.
Hace tiempo los cristianos crucificaron a un hombre que se llamaba John Huss.
Hallaron cargos en su contra considerados merecedores de comparecer ante un tribunal eclesiástico. Cuando comenzó el juicio no permitieron presentar a Huss evidencia alguna; ni siquiera le dejaron hablar. Se negaron a leer sus escritos y escuchar su defensa. Ahora bien, eso es injusto.
Pero estas injusticias no les impidieron llevar a Huss a las afueras de la ciudad de Constanza, Alemania, atarle a un poste y quemarle, ni tampoco ordenar que esparcieran las cenizas del lugar (no pararon hasta excavar un agujero en el suelo) y lanzarlo todo a un río, ¡para asegurarse de que ni una sola de sus cenizas permaneciese sobre la tierra!
A pesar de todo, Huss murió sin ira.
Los hombres han honrado igualmente a Juana de Arco. Ella aceptó su destino y murió en muda alabanza a Dios.
Diáconos que odiaban tanto a su pastor que cuando le despidieron no le pagaron el salario de la última semana. Cuando se les preguntó por qué, respondieron “porque queremos que sufra”.
¡Es injusto! Pero sucede… ¡¡y proviene de Dios!!
Lo que es revelado en momentos así es el resultado de un acto soberano de Dios. Lo que es revelado, si alguno se atreve a mirar, puede también ser devastador. No es fácil detenerse y contemplarlo, ¿verdad?
Pero recuerda, si continúas alimentando la pesadilla jamás vas a considerar que lo que te aconteció fue una crucifixión.
El propósito de una crucifixión es exponer al desnudo tu reacción al ser crucificado ante el mundo, los hombres, Dios y los ángeles.
Una crucifixión expone la reacción propia cuando uno es crucificado.
Si montas en cólera, si devuelves el golpe, altercas, te desgañitas y profieres alaridos, si acusas y echas las culpas a los demás… ahí se quedará todo. Ten por seguro que eso no es una crucifixión. Eso es gente masacrándose mutuamente.
¿Entonces no toda crucifixión es una verdadera crucifixión? Si no es así, ¿cuál es la verdadera crucifixión?
La verdadera crucifixión tiene un final. ¡La verdadera crucifixión acaba triunfando!
Si aceptas la traumática experiencia como una obra soberana de Dios, si capitulas a Su voluntad entonces Él empieza a verla realizada. No sólo es una crucifixión sino que de repente se convierte en una obra santa de Dios. Las cosas que requieren destrucción son destruidas. Las cosas que Él desea que persistan… viven en victoria.
Persiste en contemplar el suceso como la conducta injustificable de hombres malvados y nada se ganará. La única consecuencia es un alma constreñida. Tu futuro es entonces el que le depara a cualquier criatura amargada.
Ten ánimo. Aún ahora no es demasiado tarde para recibir ese acontecimiento como algo que prevenía al completo de la mano de Dios. Recíbelo de Él como algo para tu bien. Para tu transformación. Para la destrucción del lado oscuro de tu ser. Para tu resurrección.
Acto II
12
Ven conmigo a una colina elevada.
Observa que sobre la cima de ese monte hay tres hombres. Todos están siendo crucificados. No hay diferencia en el modo de ejecución (todas las crucifixiones son iguales). Sólo sus reacciones difieren.
Los tres fueron crucificados brutalmente. Los tres fueron ignominiosamente crucificados. Cada uno de ellos mostró una actitud diferente hacia la crucifixión. Cada uno fue diferente en la forma de morir. Cada hombre reaccionó de una manera diferente hacia aquellos que les estaban crucificando.
Date cuenta de todo cuanto tenía por decir cada hombre en su crucifixión. Dos hablaron mucho; uno no habló nada. Ese hecho en realidad te dice muchas cosas acerca de la actitud de cada hombre hacia la cruz.
Acerquémonos un poco más y aprendamos de cada uno de estos hombres.
La primera persona que nos encontramos es un ladrón convencido. Le pondremos por nombre Haroc.
Haroc se ganaba la vida robando, y al así vivir en un momento dado robó en exceso. Fue descubierto, se le hizo juicio, fue sentenciado y el castigo decretado fue la muerte. Una muerte extrema.
Desde el punto de vista de Haroc no era la primera vez que le crucificaban. Desde su perspectiva había sido crucificado por otras personas durante toda su vida.
La primera vez que le maltrataron reaccionó como un salvaje. Dejó bien clara su protesta de que había sido tratado terrible e injustamente. Después de aquel día, su tópico de conversación consistió en describir el maltrato que había recibido de otros.
En algún punto de su vida le pareció que las crucifixiones injustas se le venían encima con inusitada frecuencia. Aferrado a su propia actitud Haroc se hizo incapaz de ver culpa suya alguna. Cuantas cosas negativas le sucedían eran del mismo modo tan injustas como inocente era él.
La primera vez que se le sorprendió robando su reacción fue predecible. Acusó a otros.
Podrías decir que Haroc fue el autor de lo que se ha convertido en la perspectiva general de la mayoría de los crucificados: declarar guerra verbal contra los que te están crucificando, protestar tu inocencia, proclamar a viva voz tu inocencia, y señalar con el dedo la más pequeña inconsistencia del adversario.
El día en que Haroc fue crucificado montó un espectáculo. Al echar la culpa a los demás se aseguró de no responsabilizarse absolutamente de nada. Sus pensamientos se centraban exclusivamente en los responsables de su difícil situación. Al hacer de ello el centro de su existencia Haroc dejó escapar la sanidad, la redención y la resurrección. (¡No fue una elección muy sabia la suya!) Fue trágico porque tenía la medicina a su crucifixión muy al alcance. La sanidad no sólo estaba cerca, sino que esa sanidad tenía un nombre. El nombre de la sanidad es Jesucristo.
Mientras colgaba ahí, Haroc culpó a Dios de su crucifixión, y de igual modo culpó a los hombres. ¡Haroc se deshizo de ambas posibilidades! De Dios y del hombre.
También tú fuiste crucificado por los hombres o por Dios. Esas son tus opciones. No hay otras.
Escoge acusar a los hombres y tu estado es un estado sin esperanza. Escoge a Dios y has hallado la persona adecuada; sin embargo, si le acusas a Él tu condición sigue siendo irremediable. Si sigues por cualquiera de esas sendas te has incorporado a las filas de los incurables.
Haroc tuvo otra opción. En vez de, “Dios, tú tienes la culpa, y también los hombres que me han crucificado”, esto: “Señor, lo hiciste por mi bien y por el bien de otros; no te detengas.”
Haroc no mostró una actitud redentora hacia la crucifixión. Pero esa es la única actitud que no es perjudicial cuando uno cuelga de una cruz.
Haroc erró el verdadero propósito de ser crucificado.
¡Extraño, no es cierto, que si yerras el propósito de tu crucifixión en realidad no eres crucificado! Así sucedió con Haroc. ¡Desperdició su crucifixión! Tan sólo recibió el castigo que sus obras merecían.
No hay hombre que sea en verdad crucificado hasta que acepte esa crucifixión como proveniente de la mano de Dios. De lo contrario, nunca dejará de ser más que un desagradable incidente que tiene lugar entre personas desagradables.
Da la casualidad de que eres un seguidor de Jesucristo, ¿verdad? Les ocurren cosas raras a aquellos que siguen al Crucificado. La propia palabra crucifixión implica que tú, Su seguidor, habrás de recibir de manos de otros lo injusto, lo inicuo, lo no merecido. La palabra implica también que Dios es el autor de esa crucifixión, y oculto bajo el duro trance existe un grandioso propósito que no puede verse a simple vista.
Haroc erró ese propósito. Nuncó llegó ese momento esencial cuando rindió a Dios la negra hora. Como consecuencia, el crisol de Haroc no le fue de beneficio ni a él ni a nadie. Haroc escupía amargura. Procuró por todos los medios no ser crucificado. ¡Eso, querido hijo de Dios, es una crucifixión desperdiciada!
¡Un desperdicio absoluto!
Espero que la tuya no lo sea.
Imagina por un momento qué habría pasado si Haroc hubiera sido bajado de su cruz antes de morir. Haroc, salvado de la crucifixión; ahora sí que tenemos una buena perspectiva (y ciertamente el propósito de Haroc era escapar de la mala experiencia.)
¿No es cierto que tú también desearías que tu crucifixión nunca sucediera? ¿No tuviste la esperanza ―la última esperanza― de que podrías salvarte a mitad de sus agonías? Así es con todo hombre. Después de todo, por su propia naturaleza, una cruz es insoportable.
Pero sigamos a la cuestión principal. ¿Habría cambiado en algo la vida de Haroc al día siguiente si hubiera logrado escapar a la crucifixión? ¿Hubiera habido ganancia alguna en su corazón y en su vida?
Aquí tenemos una pregunta aún mejor: ¿podría cambiarnos a mejor escapar a una crucifixión?
La respuesta ha de ser… ¡no!
¿Cuál habría sido el futuro de Haroc su hubiera escurrido de entre los dedos de la muerte?
¡Imagínate a Haroc saliendo por su propio pie de Gólgota! ¿Puedes ver que su vida hubiera cambiado en absoluto? No. Al día siguiente Haroc habría sido exactamente el mismo hombre que había sido. Salvarle de la crucifixión no habría obrado en él para bien. Así es con todo hombre.
¡Si hubieras sido salvado de la crucifixión que has experimentado, no habría hecho de ti un mejor cristiano! ¡El hecho de ser salvado de la crucifixión a manos de otros cristianos no mejora espiritualmente a ningún creyente!
¿Quieres seguir siendo la misma persona que eras antes de ser crucificado? Si es así, yerras el propósito de Dios.
Una crucifixión, abrazada debidamente, hará de ti mucho más de lo que eras. Indebidamente abrazada, te deja siendo menos de lo que eras. Es tu dilema. ¡Bien serás destruido espiritualmente, bien crecerás en Cristo más allá de todo límite previo!
Tu futuro depara tan sólo dos alternativas. Estarás mejorado, o empeorado. Dime, hasta ahora, ¿has perdido o ganado terreno? La respuesta debería ser tan evidente que no requisiera reflexión alguna… sobre todo si has ganado terreno, pues la ganancia es sobrecogedora y es algo maravilloso.
¿La otra alternativa? Considera a Haroc como la fuente de la que emana la respuesta que buscas.
Si Haroc hubiera sido librado de su duro trance y te hubieras topado con él a la mañana siguiente le habrías hallado más amargado, más victimizado, más inocente que antes. Tenlo por seguro, Haroc hubiera puesto tierra y cielo patas arriba para mostrarte sus manos mutiladas.
Los hombres salen de una crucifixión mucho mejor o mucho peor.
Los hombres buscaron mi mal.
Dios buscó mi mal.
O…
Dios buscó mi bien.
La única forma en que una crucifixión podía afectar a Haroc era cambiarle para peor. ¿Te unirás a su clan?
Una vez más inquiero, ¿ te ha afectado hasta ahora tu crucifixión para peor? Acuérdate de lo dicho. La crucifixión altera tu vida cristiana para siempre.
Si no estás seguro de tu respuesta es probable que signifique que estás peor. ¿Por qué? Porque cuando una crucifixión se recibe en su nivel más alto jamás se ve como algo negativo.
Constrasta lo que sucedió en la vida de Haroc y la de Jesús. ¡Uno de estos dos extremos ha de ser tuyo! ¿Cuál será… la crucifixión de Haroc o la de Jesús?
Haroc murió a tan sólo unos centímetros del modelo mismo de cómo ser crucificado. ¡También todos los hombres! Lástima, Haroc podría incluso haberse levantado de los muertos. ¿Cuál fue la negligencia de Haroc? Acusó a los demás. Se vio a sí mismo como víctima. Para conocer la verdadera crucifixión estos son dos lujos que no te puedes permitir. Si echas la culpa a otros, ¿sabes a quién estás echando la culpa en última instancia? En último término estás acusando a tu Señor. Ah, pero si aceptas ese macabro día de Su mano, ¡la gloria espera!
Tercia una fina línea en una crucifixión: es una línea que media entre el desastre y el desperdicio, entre la resurrección y la gloria.
Te has airado. Has culpado a otros. Has sido la víctima. A menudo has hecho memoria de la persecución que sufriste. La amargura llama a la puerta. Sigue por esta senda y ya has perdido todo cuanto Dios busca llevar a cabo en ti.
Mira hacia arriba. Lo que te ocurrió fue un acto de misericordia soberana.
¡Pero Jesús era Dios! ¡Me encuentro en clara desventaja!
Sí, es cierto. ¡Pero también lo estaba el segundo ladrón! Pasemos ahora a sopesarle.
13
Le llamaremos Betard.
Betard fue crucificado al mismo tiempo y de la misma forma que Haroc. Betard comenzó tratando con su crucifixión igual que Haroc. ¡Igual que todos los hombres!
En el camino hacia la crucifixión Betard sólo tenía un pensamiento en su cabeza: “¿Cómo puedo salir de esta?” Ya sin posibilidad de escape, protestó, pataleó y profirió alaridos. Cuando sintió el golpeteo del martillo sobre los clavos Betard aulló. Ningún alma a 100 kilómetros a la redonda dudaría que Betard estaba siendo crucificado.
Aunque fue sorprendido en el acto mismo de su crimen, Betard protegió su inocencia. Cuando le pusieron en prisión, relataba su injusta historia a todo aquel que le quería escuchar. Su defensa era lógica… a tal punto que no sólo era plausible sino irresistible.
¿Te suena esto familiar?
Betard obedecía a un patrón similar al de mayoría de los creyentes de hoy que son crucificados por hermanos cristianos. (Cuando un cristiano es crucificado puede hacer una buena puesta en escena. Ataca. Le cuenta con pelos y señales a todo el que está dispuesto a escucharle la calamidad que hicieron con él.)
Betard no sobrellevó muy bien su crucifixión, ¿verdad que no?
Betard comenzó su trance invocando maldiciones sobre sus enemigos. Maldijo a su compañero de milicias, ultrajó a la multitud que le observaba, maldijo a los guardias. Culpó a todo aquel que estaba a mano. Luego se volvió y altercó a voces con Dios. ¡Al menos al hacer aquello había hallado la persona apropiada a quien culpar! Al difamar a su agonizante Acompañante halló la diana correcta. Un hombre mayor amargado llegaba a su fin, expirando en la matriz del resentimiento.
En el caso de que Betard hubiese sido bajado de su cruz, ¿habría sido un hombre cambiado?
La liberación de la cruz es escapar de la cruz. Es también una huida del cambio… del cambio que Dios desea. Si Betard (y tú) hubiese huido de la crucifixión, ¿estaría mejor a largo plazo?
Considéralo, si hoy tuvieses que preguntar a Betard esa misma cuestión, “¿te habrías perfeccionado si hubieses escapado de la cruz?”, sin lugar a dudas Betard te diría que escapar de la crucifixión habría sido lo peor que le pudiera haber ocurrido.
Hoy Betard está contento de haber sido crucificado.
Ojalá que ese día te llegue también a ti.
Si quieres recibir consejo acerca de cómo escapar de la crucifixión, nunca le preguntes a Betard. ¡Él te animará a rendirte a ella! Betard conoce los poderes redentores y transformadores de la ignominia.
¡El mejor día que el ladrón vivió fue el día en que fue crucificado despiadada, cruel y públicamente!
Fue el mejor día de toda su vida.
Si permites que el trato enfermizo que te han inflingido otros creyentes solidifique en amargura serás como el primer ladrón. Pero si algo se vuelve…
¿Qué sucedió para que Betard cambiara?
Se percató de Jesús. A la postre acabó contemplándole.
Observó a Dios crucificado. Fue testigo de una crucifixión y vio la respuesta adecuada al trato inhumano que los hombres ejercen contra sí mismos. La tercera víctima, Jesús, había echo las paces con el tema. Nunca lo olvides, estaba siendo crucificado por Sus hermanos.
Contemplar aquello cambió al ladrón. Sé sabio, ¡imítale!
Considera a Jesús. Contempla en tu crucifixión cómo trata Él con Su crucifixión. ¡Tu Señor te dejó por herencia un ejemplo del fino arte de cómo ser crucificado!
En la medida en que consideres esa increíble escena, debes saber que Él, y solamente Él, era el que conocía la cruz mejor que todos los demás, y sin embargo elige quién será crucificado. El Crucificado escoje a aquel que le seguirá hasta el Gólgota, para allí ser crucificado aún por los propios hermanos.
El Crucificado, habiendo probado los extremos de la palidez cadavérica de la cruz, no dudó ni por un instante escogerte para ser crucificado. ¡Crucificado por un instrumento con un nombre cristiano!
Si Cristo nunca hubiera sido crucificado pero aún así te hubiera seleccionado para serlo, eso sería un asunto totalmente diferente. ¡Pero Él conoció lo que tú habrías de padecer!
Betard se percató de ello.
¡Betard contempló cómo Dios encajaba el mazazo de perder a todos Sus amigos! Betard vio la reacción de Jesús hacia los demás. Betard observó a Dios experimentar el fracaso; vio a Dios en el acto de perderlo todo. Esa sorprendente visión cambió a Betard para siempre.
Ojalá te haya de cambiar a ti.
En aquel sangriento momento, Betard vio y, habiendo visto, accionó el interruptor. Al principio se arrepintió. Se responsabilizó de sus acciones. Ninguno de nosotros estamos libres de no hacerlo, sobre todo cuando fueron amigos los que se pusieron manos a la obra para crucificarnos. Es imposible ser totalmente perfecto como respuesta a semejante traición.
En segundo lugar, Betard detuvo sus protestas. Cerró la boca para siempre. Terminaron sus negativas, sus discusiones. El hecho de que le habían crucificado dejó para siempre de ser su tópico.
“Silencio” fue la palabra exacta que utilizó. Se dirigió a su camarada ladrón diciendo, “¡silencio!”. ¡En aquel momento Betard ganó! Quizás haya de ser también parecido contigo ―en lo relativo a este asunto― cuando el silencio al fin reine en tu ser más interior. Ese es el instante en que todas las cosas empiezan a cambiar. Este es el punto en el que una crucifixión empieza a cumplir su propósito.
Betard ganó. Venció a sus enemigos y adversarios. Venció a su ira. ¡Venció a sus recuerdos! Triunfó sobre la crucifixión.
“¡Silencio!”, exclamó. “¡Estas cosas provienen de la mano de Dios!”
Ahí se localiza lo que marca un cambio de vida.
Nada hay más maravilloso que un hombre adquiera el instinto de cómo ser crucificado. “Ahora veo cómo se supone que he de conducirme en esta hora.” Ah, esto es una crucifixión, una verdadera crucifixión. Una crucifixión cristiana, diseñada para un cristiano. ¡Es aquí donde todos nosotros aprendemos a ser cristianos!
A través de estos sencillos elementos, que te han sido presentados por un ladrón, ¡hallas la forma correcta de colgar en una cruz! La senda hacia la plena rehabilitación de todas las heridas y dolores de la cruz se allegan para derramarse en tu corazón.
Dos hombres te muestran cómo. Uno es el Dios-hombre. El otro, un delincuente.
En ese día de infamia total, cuando Jesucristo fue juzgado ilegalmente, sentenciado injustamente, asesinado brutalmente… muchos observaron. ¡Mas sólo uno… vio!
¡Ojalá seas tú el siguiente en ver!
Los enemigos de Jesús observaban con sombría satisfacción; sus antiguos amigos contemplaban confusos y avergonzados. Pero de todos aquellos que le miraban, sólo hubo una persona, sólo una, que le llamó Señor.
“¡Señor!” clamó el ladrón “¡Señor!” En aquel momento un hombre ignorante vio la sobernía. ¡Betard fue librado de todo el daño de la crucifixión! Vio al Soberano ejerciendo su soberanía. ¡Hallo una expresión a la revelación divina en una palabra! “¡Señor!”
Cuando otros se dedican a hacer de ti un villano, ¿no es verdad que todo lo que tú eres quiere hablar de ello, y al hacerlo justificarte a ti mismo? Jesucristo no se justificó; no se defendió. Permitió que el golpe de toda aquella tragedia arreciara contra él y le aplastara.
¡Cristo vio a Su Señor, y el ladrón vio a Cristo!
Su terreno común era: “Tú estás detrás de todo, Señor”.
En realidad, cuando el ladrón dejó de ver que estaba siendo escarmentado es cuando ciertamente fue crucificado. No, le estaban destruyendo. Aquel día, mientras abrazaba la crucifixión, el lado oscuro de la naturaleza de Betard murió. Crucificado para su bien, y para la gloria de Dios.
Aquella escena sanguinolenta sobre el Gólgota se convirtió de repente en un acto cristiano. ¡En un abrir y cerrar de ojos la cruz no sólo fue redentora, sino transformadora!
Todas las crucifixiones pretenden convertirse en una redención y una transformación. La misión de las crucifixiones no es el dolor y la amargura, sino el más sublime de los triunfos.
En aquel momento no había ladrón; eran dos hermanos que morían juntos. Betard entró en la compañía de los sufrimientos y de la crucifixión de su Señor.
¿No habrás tú de entrar en Su sufrimiento? ¿Entrar en Su cruz? Olvida tu crucifixión; ¡ve a compartir la Suya! Ojalá tengas semejante gozo y privilegio.
Aquí está el gozo de la destrucción, y de ver la destrucción destruida. La injusticia vuelta en transformación. “He sido crucificado por los hombres” pasa a convertirse en un triunfo por medio de Cristo. En el goce de ese instante, cuando el humo del fuego se disipa, ¡ves a Jesús!
Todo esto se halla en una palabra contrita, “¡Señor!”
Betard, en un relámpago de luz enviado por Dios, entendió el verdadero significado de la crucifixión. Vio el drama que se desenvolvía tras la apariencia, en lo invisible. Betard aprendió todo esto ante la única persona que jamás haya sido verdaderamente crucificada. Betard había palpado la crucifixión. Aún la ascensión.
Ahora estás donde estuvo aquel ladrón ese día. Estás en el infernal vértice de una pesadilla destructora.
Tu Señor ha preparado al menos dos crucifixiones.
La del ladrón… ¡y la tuya!
Sé tan sabio como el ladrón. Nunca permitas que una crucifixión provenga de los hombres. Sólo consiente que provenga de Dios.
¡Proviene de ti, mi Señor! ¡Para mi propio bien! Esto media sólo entre tú y yo. No hay nadie más involucrado en esta sangrienta hora. Esto no me gusta; es la cosa más difícil que jamás haya entrado en mi vida. Pero eres tú. Ahora te llamo Señor, Señor soberano. Otros hombres lo hicieron para mal; ¡Señor, tú lo hiciste por mi propio bien! ¡Acepto esta crucifixión! ¡La acepto de ti!
Tómala hasta lo sublime. Aprieta con fuerza la mano de Dios. Recibe esta ignominia como gloria. Atráela hacia tu propia seno. Recibe la vergüenza. Abraza el dolor. Alza en lo alto la copa. Álzala a los cielos; no, levántala hacia Él. ¡Luego bébete la copa! Toda ella.
Quizás tú, como muchos otros incluyendo el ladrón, no fuiste capaz de enfrentarte con demasiado éxito con tu crucifixión desde un principio. ¡Pero nunca es demasiado tarde!
Hoy puedes enfrentarte a esa crucifixión que quizás sufriste de modo injusto… apartarla del azar de las circunstancias, de los actos de los hombres, y depositarla de nuevo en las manos de Dios. Ojalá que haya de ser una crucifixión que provino tan sólo de Dios.
Señor, mi vida acabó junto a la tuya en el Gólgota.
Por la misma razón mi vida empezó ese día.
Ninguna otra cosa podría haberme salvado, ni haber producido tanto bien y tanta vida en mí.
14
Ahora volvemos al tercer hombre, el Carpintero. ¡Fue crucificado con mayor brutalidad y más injustamente que ningún otro cristiano! Su conducta aquel día fue intachable.
Lo que Jesús sentía mientras era acusado, después juzgado y finalmente sentenciado debió doler casi como el dolor que tú ahora sientes. Si partimos de eso, ¿te das cuenta del magnífico legado que te ha dejado? Te otorgó un tesoro como regalo: trazó para ti la senda a recorrer en una crucifixión. Dejó el camino despejado, mostrándote no sólo cómo vivirla, sino cómo poner en órden tu vida después de que todo haya pasado. Al fin y al cabo, lo que ocurre con una persona después de que ha sido clavada a una cruz es normalmente más dificil de tratar que la propia crucifixión. ¿No ha sido así contigo? Detente por un momento y considera otro legado que te ha dejado, que es el cómo poner en órden tu vida en los días tras la crucifixión.
Nadie alcanzará la medida que tu Señor estableció aquel día. No obstante, siempre permanecerá como tu modelo a tener en cuenta.
Durante el juicio, la ascensión al Gólgota, la cruz y durante todo el trance. Él fue una poesía. Durante aquellas últimas seis horas de Su vida dejó plasmado para todos los creyentes cómo reaccionar ante siquiera las injusticias más extremas.
Mira cómo reaccionó a la traición, a las mentiras, a los falsos testigos. Todos estos son instrumentos que los hombres utilizaron con un único propósito, que es infligir daño. Instrumentos que en nuestra ilustrada época los cristianos emplean cuando crucifican a alguien de su propia raza. Has sufrido estos instrumentos en carne propia. Has sentido el dolor que pueden infligir, estas herramientas que sirven de preludio a la crucifixión.
Jesucristo absorbió estos dolores que incrementaban la vergüenza de ser crucificado en público. Humillado, degradado, difamado, torturado y después asesinado.
Aquel día Él elevó la aceptación de la cruz a la categoría de arte.
Él era el único que no profería fealdades. Sólo Él permitía que la cruz siguiera su curso.
Había aprendido.
¿Qué había aprendido? A aceptar todas las cosas de la mano de Su Padre.
Otros hablan acerca de ti, ¿no se cierto? Al hacerlo hacen de ti un villano. Tienes la necesidad de hacer algo al respecto, ¿no es así? Jesucristo no se justificó. No se defendió. Permitió que el martillazo de todo aquel horror le golpeara directamente.
Los corazones se maravillaron y quebraron. Los espíritus aguantaron la respiración. ¡No hay mayor evidencia de Su Deidad que la que se pudo contemplar aquel día! Su relación para con una ignominiosa crucifixión les dice a los hombres quién es.
¡No había lado oscuro en Este!
Pero eso no es todo.
Su triunfo sobre lo que hicieron con Él es la llave de tu triunfo sobre lo que otros creyentes hicieron contigo.
¿Cómo?
Es de extrema importancia que conozcas la respuesta a esa pregunta.
15
Este que murió con tanta magnificencia vive dentro de ti en este momento.
La Vida de Dios que moraba en Jesucristo, la fuente de vida que le observaba durante aquellas terribles horas, esa Vida que estaba en Él, esa Vida que le permitió vivir por encima de aquello, esa misma Vida reposa hoy dentro ti.
Contempla cómo la operación de esa Vida obraba en Él. Contempla cómo el poder de este Señor que mora en tu interior actúa igual que el Padre obraba en el Hijo ante la crucifixión. El Señor Jesús, por medio del poder de la vida del Padre en Su interior…
A nadie criticó,
ni altercó,
nunca echó mano de la lógica o la razón,
ni defendió Sus derechos,
ni argumentó,
No puso en tela de juicio las mentiras,
mas sólo respondió con silencio.
Un magnífico y atronador silencio.
Qué vida tan increíble debe haber sido la que moraba entonces en Jesucristo. Bien, querido mío, ¡esa misma vida mora en ti hoy! Palpa esa Vida; deja que esa Vida sea el poder para andar como Él anduvo. Esa Vida es puesta en práctica cuando un creyente soporta la cruz.
16
¿Por qué tu Señor no respondió a aquellos que le acusaron de ser un villano? Otros lo hacen, pero Él no lo hizo. Ocurrió así porque entendió la naturaleza fundamental de una crucifixión: los presentes no dan valor a tus respuestas. Los presentes no están para escuchar; están ahí para volver tus palabras en contra tuya, sea cual sea tu respuesta. En el momento de una crucifixión se abandona por completo el terreno de lo razonable.
En Su caso, dar respuesta sólo habría sido escuchada por los oídos del odio. No hay frase en el léxico de los hombres que hubiera sido aceptada aquel día. Si hubiera hablado Sus palabras se hubieran retorcido y se hubieran lanzado en contra Suya. La más común de las palabras hubiera sido vista como una prueba irrefutable de su culpabilidad. Tu Señor no pudo decir ni una sola palabra plausible aquel día.
Quizás sea un error de razonamiento creer que discutir, presentar hechos, la lógica o la Escritura, tiene peso alguno en momentos así. La recriminación es el menú del día. Los corazones no se inmutan. El castigo es inevitable.
La prueba de este estado mental llegó cuando, al fin, Él habló. ¿Cuán sencilla puede llegar a ser una frase? “Tú lo has dicho.” A los oídos de Sus enemigos esa breve palabra fue suficiente justificación para crucificarle.
Aprende bien esto: la defensa es inútil en una crucifixión. Pero quedarse quieto es casi imposible. Halla esa Vida en ti que puede proveerte de cuanto necesitas en todos los aspectos de la cruz. Sí, esa Vida sabe cómo guiarte a través de una crucifixión.
Dios y los ángeles debieron contemplar pasmados aquella dignidad frente a semejante rechazo. Calma. Atronador silencio. Elevó el estándar de la conducta del crucificado hasta nuevas alturas sobrecogedoras.
Por muy ejemplar que fuese su conducta, no deberíamos sorprendermos demasiado porque así se condujo durante toda Su vida. Cada paso y palabra suya no fueron sino una preparación para esa hora oscura. ¡Había vivido toda Su vida bajo la sombra de una crucifixión y preparándose para ser crucificado!
Así debería ser con todos Sus seguidores.
17
Para entender completamente la serenidad y dignidad de tu Señor debes captar lo que sucedió la noche anterior.
La noche anterior al Gólgota fue en todo tan oscura como lo fue Su crucifixión. Si no hubiera sido por el ministerio de un ángel aquella tarde tu Señor podría haber muerto de pura agonía.
¿Qué sucedió aquella noche? Tu Señor se enfrentó a Su Padre… en un jardín. En ese jardín consiguió el ingrediente necesario para triunfar sobre la crucifixión.
Si has de conocer sanidad y liberación absoluta de tus recuerdos, de las cicatrices de tu propia tragedia, será necesario que vengas a este mismo jardín y te hagas con el mismo ingrediente.
¿Qué es esto tan crucial? ¿Por qué es decisiva esta cita amorosa?
Estoy hablando de Getsemaní.
Un Getsemaní puede ser tan horrible como una crucifixión. Ves este hecho claramente en la medida en que te das cuenta de que tu Señor no soportó con demasiada facilidad Su Getsemaní. Tampoco a ti te será fácil.
Gracias a Dios, hubo un momento de rendición en el Getsemaní. Para Jesús fue una rendición a la perspectiva de la crucifixión que tenía Su Padre. Para ti será lo mismo.
Tengo una voluntad; esa voluntad está opuesta a Tu voluntad, Padre. Esta noche nuestras voluntades se moverán en sentidos opuestos.
Soy yo quien me rindo. Pongo Mi opinión acerca de este asunto en el altar del sacrificio. Que los acontecimientos sigan su curso.
Que los hombres hagan la voluntad de Dios. Que Yo sea crucificado.
¿Cómo te sientes al respecto de esta inmutable escena? ¿La cambiarías? La rendición de Cristo, ¿produjo ganancia o pérdida?
Mientras meditas esa cuestión, ¡haz de nuevo memoria de quién es el guionista de toda crucifixión! ¡Incluida la tuya! ¿Producirá pérdida o ganancia tu crucifixión? La ausencia o no de un Getsemaní es el factor determinante.
La crucifixión se pondera como una catástrofe sin provecho alguno. ¡Tu Señor ve la crucifixión como el suceso principal de Su vida! ¡Él mira a la crucifixión como parte primordial de tu vida! Para Él la cruz forma parte de Su obra en tu vida. El punto de vista de Dios del sufrimiento es la antípoda de lo que los mortales entienden.
Tú ves la crucifixión como una carnicería. Él la ve como gloria. La mente humana sencillamente no puede entender eso. Dios el Padre quiso que Su único Hijo fuera vergonzosamente crucificado en público. Hoy el Hijo no duda en disponer de tal manera las circunstancias de tu vida que vivas esta misma experiencia.
Del mismo modo que un Getsemaní le esperaba a Él, igualmente casi con toda certeza te espera a ti.
El Getsemaní de tu Señor consistió en rendirse a Su Padre. Aquello le resultó muy difícil de hacer, pero lo hizo; y como resultado de esa rendición fue clavado a una cruz. Hasta que no se rindió no pudo haber crucifixión. Una vez rendido, los sucesos y circunstancias se hicieron irreversibles. Tu Señor, en el Getsemaní, tomó casi literalmente Su propia cruz.
La rendición permite la crucifixión. La resistencia la anula.
Pero yo no sabía estas cosas cuando fui maltratado tan brutalmente por cristianos. Me resistí; así que no tuve Getsemaní. Hoy estoy enfadado. Los recuerdos siguen vivos. El dolor y el resentimiento aún me acompañan. ¡Desperdicié mi Getsemaní!
No necesariamente. Getsemaní no es un lugar ni un tiempo específico.
Para la mayor parte de los creyentes Getsemaní debe llegar después de la crucifixión. Después de todo, Getsemaní tan sólo es ese momento cuando al fin tu voluntad toca el mismo acorde que la voluntad de Dios. Es cuando asientes, aceptas, abrazas... tu crucifixión. ¡Algunos, como el segundo ladrón, deben hacerlo después del incidente!
El ladrón tuvo que tener su Getsemaní mientras estaba clavado a una cruz y tomaba su último aliento. A lo mejor también a ti te sucede así.
La mayoría de cristianos no están familirizados con el significado de la cruz en lo que respecta a la vida cristiana. En general, los creyentes no están familiarizados con la tremenda destrucción de una crucifixión. Como consecuencia los cristianos carecen de preparación alguna para el sufrimiento que conlleva.
Al no estar preparados para la cruz en sus vidas, han de descubrir su significado, lo cual implica que tengan su Getsemaní después del encuentro con la cruz. Es la misericordia de Dios la que permite esto.
Getsemaní no es un cuando o un donde, sino un requisito. Si no encaras tu Getsemaní la crucifixión que has conocido te destruirá... sin ninguna esperanza de resurrección. Aceptar que un Getsemaní llegue a tu vida lo cambia todo.
Tu Señor experimentó un momento terrible cuando luchaba por reconciliar Su voluntad con la voluntad de Su Padre. Ten esto muy en cuenta: la cruz hizo que Getsemaní fuese necesario para Él. Del mismo modo, para que seas crucificado de la manera apropiada en que un cristiano debe ser crucificado, también tú debes hallar tu Getsemaní. ¡Getsemaní es aún una necesidad! La cruz y Getsemaní están unidos de manera inseparable.
¡Es cierto que es difícil entender que cosas tales como el Calvario y Getsemaní todavía son necesidades en la época que vives! Sin embargo, casi con toda seguridad que la primera vez que oíste los rudimentos de tu fe te hiciste eco de las palabras “participamos de los sufrimientos de Cristo.”
¿Cuándo es el momento correcto de encarar tu Getsemaní? Cuando clames a tu Señor y digas, “ningún hombre me crucificó; fuiste Tú, mi querido Señor, y sólo Tú. Fue enviado a mi vida para edificación. Me rindo ante esa crucifixión.”
En ese momento has alcanzado el significado de la cruz en la vida de un cristiano.
¿Cuándo es tu turno para el Getsemaní? ¡Tu turno para tu Getsemaní es ahora mismo!
Tu Señor vivió Su Getsemaní antes de que fuera crucificado. El creyente, algo más fragil, casi inevitablemente ha de vivir su Getsemaní de rendición durante o después de la cruz. Sea antes o después, siempre es una agonía.
Acompáñame ahora hasta un jardín.
18
Muchos han venido hasta este jardín.
Por muy extraño que parezca, incluso el segundo ladrón tuvo que llegar a este lugar. Es verdad que Betard colgaba de una cruz en la hora de su Getsemaní, pero a pesar del lugar donde lo halló terminó por encontrarlo. Eso es lo importante.
Los más selectos siervos de Dios tuvieron todos que hallar la ruta que finalizaba en este jardín.
La primera persona que visitara Getsemaní fue tu Señor. Puede que el pensamiento más difícil de enfrentar en toda la vida terrenal del Señor fuera percatarse de que no quería estar en Getsemaní. Pero más inconcebible aún es entender por qué no quería llegar aquí. ¡La causa es sorprendente!
Jesucristo y Su Padre tenían un serio conflicto. Tu Señor tenía una opinión completamente distinta a la de Su Padre en lo que respecta a ir a la cruz.
¿Se te había pasado alguna vez por la imaginación que Jesús estaba en desacuerdo ―en conflicto directo― con Su Padre? Al igual que tú, a tu Señor le resultó duro encarar una crucifixión. Fue el único momento de toda la historia eterna en que el Padre y el Hijo discreparon. Sucedió una vez, y sólo una vez. En un jardín. El tema era...
¡La crucifixión a manos de Sus propios hermanos!
El punto a tratar entre el Padre y el Hijo tenía que ver con una crucifixión injusta. Tu Señor vivió un momento muy difícil al encarar el Gólgota.
Cierto, este conflicto de voluntades entre el Padre y el Hijo no hizo que Jesús tomara las riendas del asunto; sin embargo, no cabe duda: no quería ser crucificado.
La cruz es un concepto cuyo origen se halla en el Padre.
El Padre, que recorre las travesías del tiempo, sabía que te sería difícil enfrentar la cruz.
¿No es verdad que es increíble que el Padre de tu Señor quisiera que Jesús fuera crucificado?
La crucifixión no es un valor humano sino un valor divino. En el marco humano la crucifixión no es algo que se pueda aceptar por propia voluntad. Desde cualquier perspectiva la crucifixión es algo divino, ajeno a la visión del hombre.
¡No es de sorprender que hubiera un Getsemaní! Ese lugar es una necesidad, pues cualquier ser humano que se atreva a seguir el sendero divino se allegará a un Getsemaní. Cada cual permanecerá allí hasta que su voluntad se concierte con la divinidad, o perderá completamente de vista la forma divina de hacer las cosas.
Ese jardín es el lugar donde por fin la fragilidad humana se pone de acuerdo con la divinidad; es adonde llegas, al final, para ponerte de acuerdo con el Padre, con Su voluntad. Aceptas ser crucificado. Te rindes incluso a todo cuanto te hace temblar de horror. Mientras allí estés, puedes reconfortarte al recordar esto: jamás estarás más cerca del lado humano de tu Señor que en Getsemaní.
No debes seguir rechazando la crucifixión. En algún lugar... antes... durante... o después de esa pesadilla, debes estar de acuerdo en ser crucificado. Estar de acuerdo en lo que te repele, en lo que temes, en lo que es horrible, ignominioso y repulsivo. Admitir asimilar en tu persona lo que se diseñó para destruirte. ¡Estar de acuerdo en algo que, se vea como sea vea, parece tan intensamente anticristiano!
Consentir la destrucción. Eso es el Getsemaní.
19
Debes buscar y hallar... el Getsemaní. El jardín les espera a todos los peregrinos. Cuando al fin llegues descubrirás que Tu Padre también está ahí.
Incluso ahora te espera.
Mientras cruzas por sus puertas, deténte y date cuenta de que hay algo aquí precioso y alentador, saber que tu Señor también pasó por grandes apuros mientras entraba por estas mismas puertas. El hecho de que todo lo que había en Él se estremeció ante la idea de ser crucificado te da permiso a ti a pasarlo realmente mal para aceptar la crucifixión. Ese hecho te da derecho a luchar, a resistir, a ver que te sea casi imposible estar de acuerdo con la voluntad de Dios. La lucha de tu Señor en este mismo tema te da derecho a permanecer en pie tembloroso, aterrorrizado y confuso frente a los valores divinos. Te da permiso para querer correr, esconderte y gritar, “No, Señor, esto es más de lo que puedo aguantar. Esta vez no puedo acompañarte.”
Tienes el permiso de la instancia más alta posible de no querer ser crucificado por otros. Sobre todo cuando es por tus propios hermanos.
Cuando un cristiano es maltratado por otro cristiano, es fácil preveer las consecuencias. El cristiano ofendido reacciona negativamente, a veces con vehemencia, incluso con depravación. Cierto, tu Señor no actuó de esta forma, pero sí que dudó. Vuelve a leer la historia. A Jesucristo no le parecía bien del todo que fuera crucificado. Cuando llega el momento de tratar con una crucifixión, cuando llega el momento de ser clavado a una cruz, todos los creyentes se encuentran sobre un terreno común. Se aceptan las dudas. Pero, ¿el rechazo? ¡Ah! Eso no debes hacerlo. Perderás algo muy valioso. Halla consuelo ante la realidad de Sus luchas, pero no debes hallar excusas.
Reconfórtate en esto: tu Señor temía, aún le asustaba, la crucifixión. Cabe la posibilidad de que hubiera podido considerar el rechazarla. Lo que es seguro es que tenía una opinión forjada al respecto. Tu Señor tenía voluntad propia. Esa voluntad se mostró en todo su explendor en el Getsemaní. Fue la primera vez que ejercitaba Su propia voluntad ante la voluntad del Padre. En el caso de que aceptemos que Su humanidad se estaba desvelando, entonces debes saber que Gólgota sabe cómo sacar a la luz la humanidad de todos.
¿No es esta la más conmovedora y emocionante de las escenas? La voluntad de Jesús el Carpintero enfrentada a la voluntad de Dios Su Padre. Escucha como tu propia voz se une a la Suya, “lleguemos a este acuerdo de que no seré crucificado.”
¡Nadie jamás accedió con facilidad a ser clavado a un madero?
Difícil, sí. Pero rendirse... este es el camino, el único camino, para todos aquellos que le siguen. No escuches a ninguna otra voz, ni a la lógica ni a la razón.
Ahora tienes el permiso ―de las más altas esferas― para no desear ser crucificado. En un momento semejante no se espera de ti que seas el perfecto y magnífico cristiano. Pero sí se espera de ti que te encares a este acto de ignominia. Getesmaní requiere que te enfrentes a tu Señor, reconozas que esta brutal experiencia es Dios, y te rindas.
Tienes permiso para sentir el dolor y el temor. Pero tienes el ejemplo de tu Señor... ¡rendirse! Rendirse a todo lo que te es contrario. Es la naturaleza de tu Señor rendirse a Su Padre. Obtuvo esa capacidad de rendición y la atrajo a las entrañas y naturaleza de Su ser en Getsemaní. Tú no puedes hacerlo, pero Él puede ―su naturaleza es rendirse a la cruz― y Él mora en ti.
Oh, y aparte de eso Él es uno contigo. Ríndete a Su rendición. Permite que la vida divina, de la cual eres partícipe, sorba la vida humana.
¡Él puede vivir de nuevo el Getsemaní! ¡En ti!
Vuelve esta escena del revés. Obsérvala desde el otro lado. Entra en el territorio celestial. Allí ves las cosas más allá de tu comprensión. Contempla esta escena desde la perspectiva del Padre. Te enfrentas a valores tan extraños y ajenos que no puedes asimilarlos.
Contempla tu crucifixión a través de los ojos de Dios. Sea Su único Hijo.. o tú... ¡Dios favorece la crucifixión!
¡El Padre quería a Su Hijo crucificado!
También fue Su voluntad que tú fueras crucificado.
20
¿Por qué permitió Dios este terrible trance en tu vida? Confrontemos esa pregunta sin más rodeos.
¿Nos atrevemos ahora a enfrentar el hecho de que no sólo la permitió sino que la deseó? La respuesta se halla en descubrir el más profundo de los misterios de la cruz... ¡el más profundo secreto de Dios en cuanto a por qué Jesús fue crucificado!
Sabes que Él murió en la cruz para salvar a los hombres de sus pecados. Pero aquí hay un asunto personal. El Padre permitió que la crucifixión llegara a la vida de Su Hijo por una razón del todo asombrosa.
¡Jesucristo fue crucificado porque le faltaba algo!
¿¿Qué??
Había algo que Jesucristo no sabía, y que necesitaba aprender.
Había una carencia en la vida de Jesucristo. La Palabra de Dios testifica de esta sorprendente proposición.
¿Qué podía faltar en Jesús, el Cristo, el Hijo Eterno? Había cosas que Jesucristo no sabía y que no podía saber más que siendo crucificado. El Padre quiso que Jesucristo fuese crucificado porque Jesucristo necesitaba ser crucificado para aprender estas cosas.
Te deja de piedra, ¿verdad que sí? Sin embargo, la Santa Escritura es clara.
Aunque era Hijo,
aprendió la obediencia
por lo que padeció.
Hebreos 5:8
Jesucristo aprendió algo que sólo la crucifixión podía enseñarle.
El Hijo aprendió a obedecer a Su Padre, aunque aquello incluyera morir. Sólo una crucifixión podía suministrar la formación. Aprendió una obediencia que jamás había conocido previamente.
Esta clase de obediencia no consiste sencillamente en obedecer órdenes. Esta obediencia es de un tipo mucho más alto e insólito. He aquí una obediencia que habla de un pleno concierto entre el Padre y el Hijo. Este es un asunto en el que todas las cosas se constriñen en rendición.
Inimaginable profundidad hay en una rendición tan peculiar. Significa que sea lo que venga, por muy aciagas que se pongan las circunstancias, tú permaneces en un estado de rendición. No necesitas días gloriosos. Los días buenos y malos son lo mismo porque habitas en un estado de rendición. Cada día, sea cual sea su contenido, es el mejor de los días.
Tal era el propósito del Padre en el Hijo.
¿Pero no era ya ese el estado constante del Hijo?
Sí, sin duda. Hasta el Getsemaní. Justo hasta la hora de la crucifixión. En todas las cosas... excepto en ser crucificado. Tuvo que aprender a obedecer a Su Padre cuando llegó esta infamia.
El Padre decretó que el Hijo aprendiera a rendirse incluso a esto.
¡¡También es así contigo!!
La crucifixión, y sólo la crucifixión, marcó el descubrimiento de que, por un instante, había un límite a la rendición del Hijo.
¿Es pues de sorprender que tú hayas experimentado un tiempo harto difícil para rendirte a una crucifixión?
Dos voluntades estaban en total concierto. Por un momento esas dos voluntades discreparon. En cuanto el desacuerdo se zanjó sus voluntades se hicieron eternamente una. Indistinguibles. Completamente indistinguibles. Una única voluntad. El punto principal de ese desacuerdo fue una sangrienta cruz; el desacuerdo se zanjó en un jardín.
Por lo tanto es aquí donde ves la obediencia… ¡obediencia con el fin de aprender! ¿Aprender qué? Aprender a estar de acuerdo a ser crucificado.
En tu caso, consiste en aprender a ser crucificado incluso por otros cristianos.
Cuando has rendido tu voluntad a lo peor que pudiera ocurrir, ¡no hay nada en ninguna parte que pueda superarlo! Sencillamente no hay nada allá afuera esperándote para destruirte que prevalezca a una sangrienta e injusta crucifixión.
Por lo tanto observamos al Getsemaní bajo su verdadera luz.
En ese oscuro lugar, admite la coreografía, los transeúntes del drama, que tus amigos se hayan olvidado de ti, la sangre y la masacre, la maza y los clavos y el madero, la infamia, la vergüenza, la traición, la pérdida de tu reputación por el resto de tu vida. Consiente las mentiras y los perennes rumores. Consiente a Caifás y Ananías. Consiente a los peores, los más oscuros y desagradables momentos que la vida pudiera contener.
¿Qué ocurre si rehusas tu Getsemaní? Sólo puedes rehusar si insistes en creer que tu crucifixión es algo injusto e impuesto por hombres crueles. Esta no es una manera sana de vivir. Si tomas esa senda, ¿qué te depara el futuro? Quizás contenga algo que jamás hayas considerado. La vida puede que termine con una perspectiva de los acontecimientos diarios algo parecido a esto: “cristianos viciosos, desagradables y sinvergüenzas abusaron de mí. No sabes tú bien lo que me hicieron. Pásame un limón; me pasaré lamiéndolo lo que me reste de vida.”
Es posible que semejante perspectiva de la vida siga de aquí en adelante manando de ti cuando otro cristiano te maltrate. Puede que aumente hasta que cada instante de la vida esté coloreado de dicha perspectiva. Rehusa hoy a la sanidad, y un simple arañazo te aplastará.
Señor, me rindo. A tus ojos mi crucifixión fue algo precioso. Fue lo mejor de ti para conmigo. Fue lo mejor para tus propósitos.
Que el Señor abra tus ojos para ver que hay un propósito y belleza en aquel día horrendo en que fuiste crucificado por cristianos.
Si te rindes, ¿qué te depara el futuro?
21
Unas pocas horas antes de que Jesús se levantara de la tumba los hombres le habían masacrado. En esa masacre de la cruz Jesús había soportado dolores extremos.
¡Después se levantó de los muertos!
¡Menudo cambio de tornas!
¿Qué ocurrió a continuación?
¿Te acuerdas de lo resentido que estaba? ¿De la ira que mostró? ¿Recuerdas de cómo salió de la tumba perjurando venganza? ¿Recuerdas que nada más resucitar escupió al suelo y maldijo a Caifás y Ananías? ¿Te acuerdas de cómo juró vengar a sus atormentadores y echó maldiciones a cuantos le crucificaron?
¿Te acuerdas de mientras reunía a sus discípulos cómo hacía recuento de cada detalle del juicio, de cada mentira, de cada falso testimonio? ¿Recuerdas lo llenas de amargura que estaban sus palabras? ¿Por qué no dejaba de hablar de lo que le habían hecho?
¿Recuerdas estas palabras?:
“Luego hubo un momento en que uno de ellos afirmó que había dicho que destruiría el Templo de Herodes... bueno, eso no es verdad... tergiversaron mis palabras... nunca dije eso. ¡No os podríais creer el chismorreo que circulaba a Mi costa!”
¿Recuerdas cómo hacía memoria del puñetazo que le propinó el guardaespaldas del sumo sacerdote? ¿De cómo denunció mordazmente a los falsos testigos? ¿Recuerdas cuando hablaba de las patéticas condiciones de habitabilidad de la prisión? Acuérdate del desgarrante tono de su voz al señalar que estaría desfigurado por toda la eternidad a causa de las cicatrices de su cuerpo: “Ahora me ha tocado vivir con estas grotescas marcas en Mis manos y pies. Y cada vez que las vea me recordarán de su maldad. Nunca les perdonaré.”
¿Te das cuenta de que en casi cualquier conversación que tuvo después de Su resurrección se refería de nuevo a la forma en que había sido maltratado en el Gólgota? ¿Te diste cuenta del oscuro resentimiento, del gusano de amargura que carcomía Su alma?
¿No te acuerdas de esas cosas?
Pero te has percatado de semejante conversación por parte de hermanos cristianos que han sido crucificados por otros hermanos cristianos, ¿verdad?
Aquí está el sello distintivo de la resurrección de tu Señor: levantado de la tumba, jamás hizo mención de los sucesos de Su crucifixión.
Ni una sóla vez.
Ni siquiera una palabra.
¡Ese es el sello distintivo de todas las auténticas resurrecciones! ¡El pasado se fue para siempre! La resurrección se encuentra más allá de lo que está muerto.
La resurrección significa levantarse de la muerte y entrar en una esfera nueva, un nuevo espacio… un tiempo donde el pasado nunca existió.
La prueba de un Getsemaní real, de una crucifixión que te fue suministrada por el odio de cristianos, pero que tú has postrado en la mano de Dios... esa prueba se halla en la actitud de Jesucristo cuando se levantó de los muertos.
Ojalá que puedas tú hallar esa misma gracia.
La resurrección es una demarcación. Todo lo que existió antes de la resurrección ya dejó de existir. ¡¡Jamás sucedió!!
Esa es la esencia de la resurrección. Todo lo anterior nunca sucedió. ¡Todo lo posterior es nuevo y no tiene conexión con los sucesos del pasado! Después de la resurrección todas las cosas pertenecen a una nueva creación. Esa nueva creación no tiene relación alguna con nada que aconteciera previamente.
Una creación tan nueva y una vieja creación tan aniquilada, ¡que no puedes acordarte de ella!
¡Qué honor ser crucificado! ¿Por qué? Porque más allá de la crucifixión está la resurrección... y esa nueva creación. El pasado al completo se evapora. Se ha ido. ¡Jamás existió!
¡El pasado ya no existe! No es que el pasado se ignore o se olvide. ¡Jamás sucedió!
Eso es resurrección.
Pero...
22
La resurrección sólo llega porque primero hay una crucifixión. La cruz afirma siempre la resurrección. Lo segundo es imposible sin lo primero.
No puede un peregrino aprender mayor lección que esta: la crucifixión es la invitación de Dios a la resurrección.
Cuando uno desea la resurrección solicita así mismo la cruz.
Si tu Señor decretó una crucifixión en tu vida, fue una invitación para conocer la resurrección. Esa invitación, querido hijito de Dios, es un honor.
La esencia de la crucifixión consiste en que es un portal que hay que atravesar para llegar a la plenitud de la resurrección.
La crucifixión es una invitación del más alto standing para el más alto de los reinos.
Un crucificado tiene a su alcance el más alto nivel del cristiano vivir... la vida más allá de la crucifixión. Vivir en resurrección. Esa es la más alta instancia de vida cristiana.
La meta de tu Señor en todas las crucifixiones es traer a una persona a un lugar de vida que está más allá de esta creación visible... ¡vivir en una nueva creación en la que el pasado se ha evaporado por completo!
Jesucristo lo perdió todo en la crucifixión. Todo cuanto consiguió en esta tierra fue destruído. Cuando los hombres le depositaron en una tumba, nada podía mostrar que respaldara sus treinta y tres años sobre la tierra.
Sin embargo, en esta su pérdida de todas las cosas, soportó la cruz y despreció la vergüenza. ¿Por qué? Porque sabía que había una gloria esperándole en el futuro. Así funcionan las cosas en una crucifixión.
Ahora mismo es posible que estés colgando de una cruz, pero tiene un propósito. Una resurrección te está esperando, tan gloriosa que echará en el olvido los propios recuerdos de esa cruz.
Contempla la belleza, el honor de ser crucificado por cristianos. ¿El propósito de Dios? Ese propósito incluye tu resurrección.
¡La vida resucitada está por encima de la vida que anteriormente fue vivida! Siempre.
Gracias a Él por el privilegio de ser crucificado. Contempla el gozo inefable, la oportunidad sin parangón que tan sólo la crucifixión te permite. Contempla ante ti una luz cegadora. Es un día nuevo. Admira esa nueva creación. Esa nueva creación, que sólo puede vivirse en resurrección, se encuentra mucho más allá y más arriba del punto en que una crucifixión es capaz de alcanzarte.
Estás rozando la resurrección con la punta de tus dedos. Pero con la misma certeza con que no puede haber resurrección sin crucifixión, no puede haber auténtica crucifixión sin Getsemaní. Haz las paces con Dios.
Él quiso tu crucifixión para que puedas ver tu propia reacción; para que pudieses contemplar tu lado oscuro; para que tu lado oscuro, tan solapado a tu vida y personalidad, sea tratado; para que puedas hallar tu senda hacia Su mano soberana y rendirte a los misterios de Sus caminos; para que tu voluntad pueda tocar en la misma nota.
Únete a tu Señor en Getsemaní, únete a Él en el Gólgota. ¡Es entonces cuando puedes unirte a Él en resurrección!
Él desea que le permitas que sea tu todo. Él quiso que vinieras a aceptar que todas las cosas se originan en Él. ¡Por amor!
¡En este momento tu Señor camina y vive en resurrección! Él vive más allá de. Él vive más allá de lo peor que pudiera suceder. Él vive más allá de lo peor que pudiera ocurrir porque le ocurrió lo peor. ¡Él vive más allá de la Muerte!
Dicha senda de gloria está ahora abierta para ti. Un Señor resucitado está esperando a un creyente en agonías de muerte.
¿Cuál es la diferencia entre la vida y la vida resucitada? Esta: ¡puedes matar la vida! Mira hacia el Gólgota y aprende que aún la vida divina puede matarse. Pero no puedes matar la vida de resurrección. No puedes matar la vida divina que se halla al otro lado de la crucifixión. La vida divina… crucificada. La vida divina… resucitada. No hay nada que pueda tocar esa vida. Cuando te has levantado de los muertos, ¡¡nada puede tocarte!!
Hay un propósito grande y glorioso en la cruz, ¿verdad?
23
¿Qué sucede si en el futuro vuelves a ser tratado de un modo brutal por cristianos? El pensamiento es detestable, ¿verdad? Pero ha ocurrido. Hay cristianos que han sido crucificados fría y calculadoramente por otros… en más de una ocasión.
¿Cuál será tu destino si eso volviera a suceder?
Si has tratado con esa primera crucifixión, si has perdonado a tus verdugos, si tomas esa primera crucifixión de la mano de Dios, si te has levantado de entre los muertos… entonces, si vuelve a suceder, de nuevo volverás a sobrevivir. Volverás a sevirle… con libertad y con confianza.
Por la gracia que sólo puede otorgarse por medio del Espíritu Santo, y por medio de dones que no pertenece al hombre otorgar, trataste asuntos con tu Señor; y Él trató contigo, te tocó, y te dio la gracia para vivir. Lo hará de nuevo.
Saldrás de ese trauma, levantándote de nuevo, ¡preparado para arriesgarlo todo de nuevo! Para Su gloria. Para Su honor.
Es difícil ser destruido por lo ya conquistado. Es raro que los hombres sean destruidos por lo que no pudo destruirlos previamente.
Pero si ese primer sórdido apuro no se enfrenta, si nunca te liberas de los recuerdos, si no hay Getsemaní, entonces esa segunda crucifixión tan sólo te enterrará más hondo en un abismo de amargura sin esperanza. De hecho, esa segunda crucifixión no será crucifixión alguna. Sólo será otra escena desagradable: cristianos peleándose con otros cristianos. Únicamente lo verás como una prueba más de lo depravado que es el pueblo de Dios. Únicamente añadirá más leña a tus recuerdos de pesadilla… recuerdos como los que ahora mismo pudieran estar hechizando los pasadizos de tu mente.
¿Es esta la porción que escojes para ti? Peor aún, ¿es este el retrato de tu futuro? Si no hubiera otra razón aparte de seguir amando como un niño a Jesús, escoje la crucifixión… a manos de Dios.
Digamos que enfrentas ser crucificado por cristianos a un nivel tan noble. ¿Qué queda por delante?
24
¿Una vida más alta que la vida de Dios?
La idea misma es incomprensible. Todo el mundo sabe que la vida de Dios es la vida más alta de todas.
Pero no lo es.
La vida más alta de toda la historia del universo es la vida de Dios… que ha experimentado la muerte. La vida de Dios… resucitada. Esa es la vida más alta.
El mayor enemigo de Dios, Su último enemigo, Su único enemigo, era la Muerte. Cuando uno ha derrotado al mayor de sus enemigos no hay otro enemigo. Un enemigo menor que tu mayor enemigo jamás podría inflingirte dolor mayor que aquel que puede infligir tu mayor enemigo. La derrota de tu mayor enemigo deja al resto de enemigos en una posición mucho más debilitada.
Cuando has sido golpeado por la peor de las circunstancias y te levantas en victoria de entre las cenizas, aquellas circunstancias previas han perdido su agudo filo. Su poder se quiebra.
Nada puede detener a Jesucristo porque ha ascendido por sobre la Muerte. Los demás enemigos tienen armas menos poderosas que usar contra Él que la propia Muerte. No hay otro enemigo a la par de la Muerte. Jesucristo fue inmolado por la Muerte, después inmoló a la muerte y se levantó de entre los muertos. La Muerte nunca jamás podrá tocarle. La Muerte es menor que lo que Cristo es. Así mismo, la crucifixión es menor que lo que Cristo es.
¿Qué significa esto para ti? Este Señor triunfante, y Su triunfante forma de vida, ¡vive en ti! Deja que esa vida viva. Deja que esa vida te conduzca a tu muerte. Deja que esa vida te levante de la masacre, el dolor, la destrucción y las cenizas del Gólgota y de la muerte. Abraza los requisitos a que te obliga la crucifixión. Hasta que alguien venga con algo para tu vida que sea peor que ser crucificado por cristianos, entonces ser crucificado por cristianos es menos que la vida que opera en ti.
¿Te das cuenta de lo que esto conlleva para tu vida cristiana? Eres capaz de continuar en tu caminar con el Señor, más arriba y más profundamente, hasta el día en que seas golpeado por algo peor que ser crucificado.
¿No es pues la crucifixión de gran valía? ¿No ves las huellas digitales de Dios en tu sitaución actual? Tu Señor ha puesto a tu disposición la posibilidad de vivir por encima de la crueldad del hombre (incluso la crueldad de los cristianos), ¡para poder salir sin un sólo rasguño!
Resuelve tu crucifixión. La resurrección te está esperando. Conllevará un acto más poderoso que la crucifixión evitar tu ascensión junto a Él. ¡Una espectativa poco probable!
Tu Señor cree que tienes el derecho de vivir por la vida de resurrección. La vida de resurrección es una vida que sólo existe en la medida en que es una vida que ha atravesado todo el valle de la crucifixión.
Él espera tu permiso, tu permiso para ser crucificado al estilo y manera de Cristo. Eso le da a Él permiso para levantarte de la tumba.
(Patalear y gritar, resentirte, razonar y los berrinches no son parte de Sus caminos. Nunca conseguirás crear tu versión de cómo has de ser crucificado. Te sometes a lo que se abalanza sobre ti.)
Sin embargo, esto no es todo.
25
¿En qué creación vives ahora?
La cruz se sostiene entre dos creaciones, en la línea divisora entre dos esferas, dos universos, entre una antigua y una nueva creación. Esa nueva creación es Cristo Mismo.
Una creación ha caído… y es terriblemente antigua. Esta creación existe hasta el tiempo de la cruz, pero nunca existe más allá de la cruz.
Esa segunda creación, ese nuevo reino, esa creación totalmente nueva, vive más allá de la cruz.
La nueva creación es sobresaliente. ¡Nada sabe de la vieja creación! Ni tampoco sabe la nueva creación nada de las injusticias de la cruz. La historia de la primera creación toca a su fin al relatar la historia de la cruz. Ese es el Tomo I. El Tomo II es la historia de la nueva creación. Esa historia comienza con el relato de una tumba vacía. Nada sabe de la historia pasada. Para la nueva creación, la historia pasada es el relato del nacimiento de esa creación ¡en el instante que Cristo resucitó! Este Tomo no contiene registros de archivos que existieran antes de la resurrección; nada sabe de creaciones que existieran antes de que naciera. No tiene antecedentes de hechos malvados. Esa creación irreemplazable absorbe su propia existencia, su vida, su sustento, de la Vida más alta que existe… la Vida divina y resucitada de Dios. Tu Señor es la única Vida en esta extraordinaria nueva creación.
¿Haces memoria de la relación que tenías con Cristo los primerísimos días tras ser salvo… con plena certidumbre, con plena confianza, con plena esperanza y con pleno regocijo en todas las cosas?
Al permitir que la vieja creación en la que ahora vives desaparezca para siempre, la belleza de la resurrección no se hace esperar. Al adentrarte en esa nueva creación descubres que los elementos de la vieja creación han dejado de existir.
La aceptación de la cruz no es poca cosa, pues.
Se está haciendo tarde. Hemos charlado juntos un buen rato. Daré por finalizado nuestro tiempo juntos haciendo una pregunta a dos personas que han sido crucificados por cristianos. Una de estas personas eres tú. La otra no eres tú, y nunca lo será.
26
Una pregunta para acabar.
¿Cuál de estas dos personas eres tú? La respuesta lo descubre. ¿Cómo es posible? La respuesta que des te permite averiguar en qué creación estás viviendo. He aquí la cuestión. Sólo puede haber dos posibles respuestas. La respuesta que des decide quién eres tú.
¿Has sido crucificado por cristianos alguna vez?
Sí, fui crucificado por cristianos.
¡Me sucedió sin que me lo esperara! No me adaptaba, así que alguien me corrigió. Después me confrontaron. Poco a poco los rumores se extendieron por todos lados. Al final me dieron una seria advertencia. Por aquel entonces casi todo el mundo se había vuelto en contra mía. Recibía adustas cartas y llamadas que me ponían en evidencia. Nuevos chismes me sobrevenían día a día. En poco tiempo casi todo cristiano conocido se había alejado de mí o se había puesto en contra mía. Muchos me atacaron con saña. Jamás había oído tantas mentiras y distorsiones. Al final me excomunicaron, me denigraron, me maldijeron. Mi vida casi se arruinó.
Confieso que incluso ahora encuentro difícil olvidar el modo tan injusto en que me trataron. Las palabras aún resuenan en mis oídos. Se me revuelven las tripas con sólo recordar todas esas crueldades. Jamás seré capaz de confiar otra vez en un cristiano. Lo que es seguro es que jamás volveré a confiar en un líder cristiano.
A veces me doy cuenta de que aún cuando esté hablando de cualquier cosa con otros, los pensamientos y los recuerdos se filtran entre mis palabras.
Confieso que aún soy algo escéptico ―a veces incluso critico sin parar― de casi todo lo que oigo que está sucediendo en círculos cristianos.
¿En cuanto a mi vida espiritual? ¿Mi caminar con Cristo? Bueno, ahora mismo está en largos puntos suspensivos. No se ha movido gran cosa desde aquella experiencia.
Entiendo que estás a punto de hablar con otro creyente que fue crucificado por cristianos. Espero que le haya tocado algo mejor que a mí. Quizás lo esté sobrellevando mejor que yo. Por otro lado, dudo que él ―o cualquier otro― haya sido maltratado con un talante tan poco cristiano como lo he sido yo.
Una segunda posible respuesta
¿He sido alguna vez crucificado por cristianos? Pues no estoy seguro.
¿Dónde has oído que fui crucificado? ¿De un modo cruel? ¿De un modo injusto?
Qué raro que no me acuerde.
A lo mejor ocurrió, ¿o no? La verdad es que no estoy muy seguro. ¿Maltratado por otros creyentes? No, lo cierto es que no puedo acordarme.
Ah, quizás tal cosa puede que sucediera en alguna otra creación y en alguna otra escala temporal, pero no lo sé. Todas las cosas que llegan a mi vida provienen de la mano de mi Señor. Estoy seguro de que cualquier cosa que me haya sobrevenido se originó en Su corazón, y en amor.
Él es el Triunfador. En Él, al menos aquí en esta esfera, todas las cosas son
de Él
por Él
para Él
hacia Él
por medio de Él
y ¡en Él!
Los recuerdos de todo lo demás parecen haber escapado de mí. En Él vivo en la luz. En Él camino en vida ascendente.
¿Fuiste alguna vez
crucificado
por
cristianos?
LA ELECCIÓN ES TUYA.
27
Al llegar a nuestros últimos momentos juntos, ¿podría decir una última cosa? Este planeta tiene una necesidad imperiosa de hombres y mujeres que hayan sido crucificados.
Cuán desesperada es la necesidad de hombres y mujeres a quienes el Señor les permite ser crucificados. Ellos, a su vez, necesitan hallar a hombres y mujeres que hayan sido crucificados. Hombres y mujeres que no sólo hayan sido crucificados sino que se hayan rendido a ello, sin librarse de nada, y se hayan entregado a la mano de Dios. ¡Creyentes resucitados! ¡Resucitados de la crucifixión! Hay pocos cristianos hoy ―o en cualquier época― que entiendan algo acerca de la cruz. Jamás ha existido una generación que haya tenido suficientes creyentes que en verdad hayan conocido la cruz.
El mundo cristiano continúa casi privado de hombres y mujeres quebrantados. Todo lo contrario, es normal que se conciba el quebrantamiento como algo de lo que huir en vez de abrazar. Se envidia y aplaude lo duro y lo inquebrantable.
Se busca: hombres y mujeres que estén presentes en el entorno cuando el Señor esté obrando quebrantamiento en las vidas de Sus otros hijos. Se busca: testimonios sin mácula de aquellos que se rindieron por completo a la plenitud de la cruz. Se busca: hijos del Gólgota y de la tumba de José.
Dios sabe cuán desesperadamente se necesitan cristianos crucificados y resucitados.
¿Por qué permitió Dios que esta tragedia entrara en tu vida? Quizás la razón o las razones estén ahora más claras.
Añade ahora esta otra: puede que también tu Señor deseara que te sobreviniera a ti una crucifixión para que en ese entorno tú pudieras ser uno donde tu vida, tu testimonio y tu experiencia de crucifixión sean de consuelo, ayuda, guía y aliento para otro escuálido creyente que está siendo inmisericordemente crucificado por otros.
Hubo un hombre llamado Pablo que había sido calumniado y crucificado por su propia gente, golpeado con varas y crucificado por el mundo laico; traicionado y crucificado por creyentes confesos. Su trabajo fue casi aniquilado aún por hombres que profesaban ser hermanos obreros cristianos.
Pablo lo tomó todo de la mano de Dios, no escapó de nada, no intentó cambiar nada, se rindió a todo, ¡y siguió andando!
Ese hombre consoló, auxilió, y literalmente casi salvó las vidas de innumerables creyentes en el transcurso de su vida. Más adelante, a lo largo de la historia, sus palabras y testimonio han reconfortado y sanado a millones. Todo esto vino porque triunfó sobre la crucifixión y se levantó del apaleamiento de su muerte.
Date cuenta de que como resultado de sus terribles trances este hombre no se olvidó de presentar la cruz a otros. Se gozaba de presentar la cruz a otros. Llegó incluso a remover cielo y tierra para exaltar la necesidad de la cruz en la vida de todos los creyentes.
Mientras proclamaba la cruz fundaba iglesias. Proclamando esa cruz libró a aquellas congregaciones de la destrucción. Hombres y mujeres siguieron su ejemplo, respondieron a su testimonio, ¡y muriendo, vivieron! Del mismo modo hicieron las iglesias.
Pablo era la prueba viviente de que puedes emerger de las insinuaciones, las mentiras, ataques, falsedades, palizas, complots, contratiempos, fracasos e incluso la aniquilación de tu trabajo, y aún levantarte de la tumba… y desde ahí dirigir a otros hacia Cristo con gozo. Pablo abrazó los sufrimientos injustos, se deleitó en una cruz y se glorió en una crucifixión que le mataba y le daba vida. Dio a conocer una cruz que había matado a su Señor y le había dado vida, y después proclamó que todos los creyentes habrían de compartir esa misma experiencia.
Ese siervo de Cristo ha sido un campo de cultivo de vida para millones porque se rindió voluntariamente a un gran número de crucifixión injustas, crueles y despiadadas.
Al igual que Pedro. Al igual que Juan.
Al igual que tu Señor.
Al igual que otros hombres y mujeres que salpican las páginas de la historia de la iglesia.
En este momento hay cristianos a lo largo del planeta siendo crucificados. ¿Quién llegará hasta ellos y les mostrará a Cristo?
En el trabajo secular, bajo las manos crueles de jefes por encima de ellos, o de compañeros al mismo nivel, o de empleados por debajo de ellos… en este instante hay hombres y mujeres que de buenas a primeras ―sin advertencia previa― están siendo despedidos y echados al horror de un paro inesperado. Ahora mismo hay ministros perseguidos por iglesias e iglesias perseguidas por ministros. Los herejes de las organizaciones altruistas inter-denominacionales y de las misiones (y de las variadas organizaciones religiosas) están siendo tratados de un modo más cruel de lo que pueda imaginarse por sus hermanos. Hombres y mujeres dentro de la iglesia tradicional están siendo despellejados. Hombres y mujeres fuera de la iglesia organizada están siendo difamados con vehemencia y sin misericordia.
¿Dónde está el explorador? ¿Dónde está el que ya ha estado ahí? ¿Dónde la voz del consuelo? ¿Dónde el hombre que ya bebió de la copa? ¿Dónde la mujer que holló el lagar? ¿Dónde el laico que se ahogó en aguas profundas, el ministro con cicatrices que han sanado? ¿Dónde están aquellos que le reclaman al sufriente, “Este es el más excelente momento de tu existencia, ¡acéptalo en toda su plenitud!”? ¿Donde la voz que clama, “Este es un auténtico honor. ¡Acepta esta crucifixión, para que puedas vivir de nuevo!”?
¿Dónde los resucitados?
¿Dónde el corazón que testifica, “proviene de Dios. Sigue adelante. ¡Más allá! Más alto”?
¿Dónde la cruz?
¡¡Oh, amado, deja paso a los clavos!!
UNA DESPEDIDA
Nuestro tiempo debe acabar.
Has hablado con cierto detalle acerca de los cristianos y su relación con la cruz. ¿No eres tú también de los que ha experimentado una crucifixión?
Responder a tu pregunta implica traer luz a un último asunto, que es el de tu relación con aquellos que de tal manera abusaron de ti.
En respuesta a tu pregunta, no. No soy alguien que haya sido crucificado. Soy de aquellos que participaron en la crucifixión de Cristo. ¡Soy aquel soldado que introdujo la lanza en Su costado!
Recuerda que tu Señor te invita a perdonar a los que actuaron a mal contigo. Él es soberano, y Su historia con dichas personas no termina cuando te crucificaron. Es posible que algún día te acompañen a conocer la misma clase de destino que te acaeció a ti.
Perdona a aquellos que te crucificaron. Así haciendo, recibes perdón.
Ahora nos vamos a despedir. Eres tú quién eliges tu futuro.
El telón se ha cerrado. Nuestros dos actores se han marchado ya del escenario. Dentro de un momento las puertas del teatro cerrarrán una vez más, y las luces se extinguirán. También es hora, pues, de que nos marchemos.
Si no te importa, deseémonos ahora un breve adiós, pues siento la necesidad de pasar cierto tiempo en soledad. Es posible que tú seas del mismo sentir.
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La experiencia de mi vida de cristiano, con largos años ya vividos, por la misma gracia de Dios, me lleva a coincidir con el autor de esta hermosa reflexión, que solo la aceptación de la voluntad de Dios te lleva después de la cruxifición, a la resurrección. A comenzar a redactar tu vida en el IIº Tomo que parte de la tumba vacía. Pero es cierto que tienes que vivir tu Getsemaní, en total donación al Padre.
Jesús, en la cruz aún le dijo: "Díos mío, Dios mío, porque me has abandonado", utilizando los versos del salmo y expresando su mayor dolor; pero al final le entregó su Espíritu, antes de cerrar los ojos le dijo:"en tus manos te entrego mi Espíritu".
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1] Enviado por
Mella el 02/12/2005 a las 04:12:11
Yo al igual que muchos antes hubiera escogido no pasar por la crucifixión por que es un proceso doloroso pero hoy he comprendido que Dios lo permite para que sea depurada para que muera lo malo en mi, así como todo aquello que me impide acercarme a mi Señor con un corazón limpio y sano, he comprendido que si no llego y muero con mis defectos en la Cruz no podré ser digna de decir soy hija de Dios; pues mi Cruz no es en lo más mínimo similar a la que llevo El Hijo de Dios, es incomparable mi tormento, mi dolor no iguala su padecimiento. Gracias Jehová por que me permites ver tu gloria y en el sufrimiento me fortaleces
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2] Enviado por
may el 21/07/2006 a las 15:07:23
hola ke tal espro y esten bien mi nombre es sarai y soy nueba me da gusto konocerle!!
gracias!!
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3] Enviado por
que triste es oir que alguien niega la sememjanza el 30/09/2006 a las 19:09:19
hello mi nombre es Hector en el poco tiempo q tengo de estar en los caminos a sido una lucha muy grande pero es mas grande el q esta con migo q el q esta en el mundo es nesesario q oremos unos por otros q Dios les bendiga de lo unico q estoy seguro es q Dios es real q es el mejor amigo de todos
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4] Enviado por
loco4cristo el 23/02/2008 a las 06:02:01
El DIEZMO
UN RITUAL O UNA PARADOJA CON FACHADA SALARIAL
Indiscutiblemente la santa palabra de Dios enseña que el diezmo bíblico es uno de los mandamientos expresados en ordenanzas con mandamiento de ceremonia santa, y dado tan solo al pueblo de Israel para el sostenimiento de los levitas, ordena do y fijado por Dios exclusivamente en lo agropecuario, para la realización de su culto religioso, cuya observancia prescrita y definida en la ley, fue con carácter obligatorio hasta que vi no el tajante cambio al sacerdocio del orden de Aarón.
Hoy en día hay diversidad de opiniones que se han tejido sobre la doctrina del diezmo por los diferentes expositores de la Biblia, pero como lo que realmente interesa si en verdad que remos recibir el evangelio puro de Cristo, es lo que Dios a través de su palabra ha manifestado sobre este tema en el nuevo pacto dado a la iglesia en su facultad de acción y efecto, dándose a conocer de todos los hombres que fuimos predestina dos desde antes de la fundación del mundo, para ser salvos por gracia, es decir; aparte a la ley.
Como es natural los exponentes de la bíblia han establecido esta norma al mar gen de la verdad, donde el tema del diezmo lo interpretan, cambian y corrigen según su propia conveniencia, dándole apariencia de legitimidad a todas esas ideas preconcebidas que son la clara imagen formada a su obstinada fantasía. Si eres verdaderamente cristiano, irrebatiblemente verá que es verdad lo que se expone aquí, pues el instructivo del diezmo es falto de realidad, sustancia o identidad neotestamentaria, entiéndase que las enseñanzas que no se pueden sustentar en base a las sagradas escrituras no se pueden suponer con la imaginación, porque se incurre en un alcance que la palabra de Dios no otorga, tergiversando la doctrina de Cristo con mediatizaciones de extrañas concepciones a la verdad bíblica.
En el nuevo testamento el diezmo en dinero es una invención humana que ha hecho de la piedad un recurso de utilidad ilícita, así que si nuestro seguimiento a Cristo esta regido por las finanzas de los hombres, entonces somos mercenarios trabajando por una paga o simplemente mendigos buscando una limosna con escopeta, Dios no necesita ninguna actividad de la naturaleza humana, porque Dios cubrirá todas las exigencias que el mismo crea, ya que la iglesia del Señor no es una misión terrenal, ni tampoco una organización hecha por los hombres que ven en el diezmo la esperanza de su negocio, por tanto es absolutamente esencial que la soberanía de Dios sea un factor vivo en nuestra experiencia y no una simple teoría porque para muchos es mas fácil poner su esperanza en los diezmos, que en los cuervos del cielo, o cree usted que deban sacrificarse los principios bíblicos por causa de esta dichosa conveniencia que falsos maestros introdujeron con artificio.
Así que si los siervos de Dios en la iglesia esperaran de fuentes diezmales el suministro a sus necesidades que trágico y digno de conmiseración es, pues esto no tiene precedente en las escrituras. En la palabra de Dios nunca leemos de ningún obrero que pida y reciba salario por sus servicios, leemos del profeta Balaam que pretendió hacer negocio con su don de profecía, pero que fue denunciado escrituralmente en términos muy claros, como también leemos de un tal Geizi, criado de Eliseo, el cual quedo leproso como castigo a su avaricia, pues éste intento obtener ganancia de la gracia de Dios siendo herido por su pecado.
Por tanto el primer requisito para ser obrero es tener una de pendencia total en Dios y no en el hombre, si un obrero no puede confiar en su Señor para que le provea para sus necesidades diarias, entonces no es apto para estar ocupado en el ministerio de la obra de Dios en Cristo.
Solo aquel que No cree en la obra exclusiva de Dios para el hombre complementa la gracia con las obras de la ley, y debido a que el hombre ha enseñado la Biblia de una manera incorrecta, terminó poniéndole muchas condiciones al don de la salvación, realizada por el Verbo encarnado.
Galatas 5:4-9, de Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído, pues nosotros por el Espíritu aguardamos por la fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor, vosotros corríais bien; ¿Quién os estorbó para No obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama, un poco de levadura leuda toda la masa.
La ley y la gracia son dos principios opuestos y no pueden estar juntos, en la ley es el hombre quien trabaja para Dios, en la gracia es Dios trabajando para el hombre. Entiéndase que caemos de la gracia cuando nos justificamos en la ley, pues al seguir la ley, el efecto de Cristo queda inoperante con el agravan te de hacer de la gracia de Dios un don insuficiente. La gracia que recibimos de Cristo y el llamamiento que tenemos de Dios han sido dados por Dios mismo, y nadie puede derribar los, debido a que están basados en la justicia de Dios aparte de la ley judaica, así que vivir la fe con las obras de la ley es recibir otro evangelio porque la meta de Dios no es la ley sino la promesa, ya que si retenemos el sistema de la ley Cristo será negado, no podemos guardar un poco de la ley y luego pedirle a Cristo que haga el resto, si un punto de la ley permanece todos tienen que permanecer, y si seguimos la ley de nada nos aprovecha Cristo. Así que la gracia es totalmente desemejante a la ley, pues es un don completamente inmerecido por hombre alguno, siendo ésta ciertamente gratis.
Pues así como Santiago inspirado por Dios afirmo a los Judíos cristianos el hecho de que si uno va a guardar parte de la ley de Dios…por uno solo que quebrante será culpado de todos.
Santiago 2: 10, porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
Así mismo el apóstol san Pablo aclaro a los Judíos convertidos al cristianismo que los que enseñan la necesidad de guardar la ley solo en parte, sin lugar a dudas están obligados a guardar toda la ley, de tal manera que citando un solo mandamiento generaliza toda la ley.
Galatas: 5:2-4 he aquí yo Pablo os digo que si os circuncidáis de nada aprovechara Cristo, y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que esta obligado a guardar toda la ley.
Por esta razón Tito advierte a la iglesia sobre los falsos maestros, hombres de apariencia culta, con carisma filosófico, con mucha facilidad de expresión y sobre todo con mucho poder persuasivo para convencer con la astucia de la lógica natural, los cuales hablando de Cristo se vuelven a las fabulas judaicas dejando convicto a todo aquel que oyéndoles les crea.
Tito 1:10-14, porque hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, (leguleyos) a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. Uno de ellos, su propio profeta, dijo: los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos, este testimo nio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fabulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
Tengamos presente que el apóstol san Pablo predijo que la iglesia se apartaría de la verdad del evangelio, y profetizo que muchos hombres creyentes hablarían a la iglesia en lugar de Dios.
Hechos 20: 29-30, porque yo se que después de mi partida entraran en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí, a los discípulos.
Entonces para comenzar objetivamente la evidencia manifiesta sobre el verdadero mandamiento de Dios sobre el diezmo debemos entender que el primer pacto tenia ordenanzas de culto y un santuario terrenal, el cual consistía en comidas y bebidas, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas; es decir hasta cuando Cristo se hizo presente. Hebreos 9: 9-11.
La bíblia se compone de dos partes literarias importantes que son: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.
El primero (la religión judía) fue una sombra de las cosas celestiales, y obviamente que como en la sombra nadie puede percibir con los ojos, las cosas en su máxima expresión, fue necesario que la Luz Verdadera viniera a éste mundo para hacerla inteligible en la faz de Jesucristo, por tanto el primer pacto fue abolido, para dar paso al segundo que es la realidad de la Sabiduría encarnada, donde se palpo corporalmente al Verbo de vida, el cual se manifestó y se oyó gloriosamente en esta tierra, cuando la palabra de Dios, se vistió de carne para ser vista de los hombres.
Juan 1: 14, y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad.
Bañados de luz divina al tener este conocimiento, entremos a estudiar la suma total de la palabra de Dios sobre el tema del diezmo a lo largo de todo el antiguo y nuevo testamento, y así poder apreciar claramente la intención que Dios tenia en mente para la subsistencia y apoyo de la tribu sacerdotal de Israel, ofrenda que fue establecida como un impuesto tributario que gravaba únicamente a los hijos de Israel, este diezmo no podía tener otra figura distinta al de alimento para comer el cual fue fraguado por Dios como una función sacra, teniendo como única finalidad establecer el alimento a los sacerdotes y levitas del orden de Aarón dentro de un culto santo, esta participación impuesta fue una ofrenda ritual con estructura de terminada para toda la nación israelita, el cual como precepto, fijó y señaló su practica invariable, siendo divinamente ordena do como uno de los puntos de la ley de Dios, dado reiterativamente tan solo al pueblo de Israel como emblema ritual con carácter obligatorio.
Literalmente el diezmo es la décima parte de los ingresos de una persona, no obstante el diezmo bíblico es el diez por ciento del producto agropecuario, varias naciones desde la antigüedad lo practicaban común y corriente, y este fue practi cado comúnmente en su era por los patriarcas del antiguo testamento como una costumbre que ellos en su tradición efectuaban siendo éste, de origen desconocido.
En tiempos de Moisés la ley mosaica lo fijo basado en reglas irrebatibles sobre los frutos de la tierra y del ganado pero jamás en dinero, para ser entregado en su totalidad a los levitas para que dentro de su culto sagrado sirviera de sostén, esta practica decaía a veces mereciendo amonestaciones que solían ser oídas y obedecidas por el pueblo. El diezmo no fue prescrito a los cristianos ni por Cristo, ni por los apóstoles, ya que bajo la economía de la gracia se espera de todo creyente que contribuya con corazón bien dispuesto, no con tristeza ni por necesidad, porque el Señor no necesita de la caridad de nadie, y aunque él es el dueño de todo, ama al dador alegre, En la iglesia el creyente debe ser exhortado a contribuir No con el diezmo, sino generosamente con todo lo que pueda dar con alegría no como una norma impuesta en base a la salvación puesto que la salvación es exclusiva de Dios para el hombre, y a ésta no le podemos añadir obras para que sea solamente por gracia, por tanto debe ser un donativo a la iglesia en agradecimiento al Señor Jesucristo por esa vida eternal que nos ha dado gratuitamente, ya que con este donativo contribuimos para la propagación del evangelio en beneficio de otros. Cristo por amor a nosotros se hizo pobre siendo rico, para que nosotros con su pobreza fuéramos enriquecidos, por tanto no es el diezmo del cristiano lo que corresponde al Señor sino todo su ser, puesto que hemos sido comprado con precio de sangre, debiendo el cristiano ser eficaz administrador, de todo lo que el Señor ha puesto en sus manos para la gloria de Dios, pues de estas participaciones espontáneas se suplen primeramente los santos pobres, como también todos los que viven del evangelio.
Analicemos pues y en orden la suma de los textos bíblicos que hacen alusión a dicho tema, el cual ha sido tergiversado hoy día por los así mismo llamados colaboradores de Dios, en las distintas denominaciones cristianas.
EL DIEZMO EN LOS PATRIARCAS FUE ESPONTANEO
Génesis 14:20, y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abraham los diezmos de todo.
Este es el primer pasaje en la Biblia donde se registra el tema del diezmo el cual era practicado desde tiempos remotos en diferentes naciones de la tierra donde vemos claramente que el patriarca Abraham movido por esta tradición lo puso en mano del Rey de Salem, él cual es figura de Cristo, como un ofrecimiento de agradecimiento por su oportuno amparo, ofrenda nacida del corazón en su libre elección y no por fuerza o imposición de algún mandato divino, pues como nos lo aclara la escritura por ese tiempo no se había añadido la ley.
Inclusive debemos reconocer que el que se invento el diezmo bíblico no fue Dios sino Abraham, entiéndase que a Dios le fue acepta la ofrenda espontánea y volun taria que Abraham al regresar de la guerra, ofreció al Rey de Salem, movido por su agradecimiento al haber puesto en su mano a los cinco reyes del oriente, rescatan do así a su sobrino Lot, y Dios que vio este ofrecimiento con buenos ojos, lo acepto, considerándolo consagrado a Él.
Génesis 28:22 y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.
Jacob huyendo de su hermano Esaú por causa de la bendición que este había conseguido para sí, al engañar a su padre, deseo quitarle la vida diciendo: llegarán los días de luto de mi padre y yo matare a mi hermano, Jacob conociendo las intenciones de su hermano salio de Beerseba y se fue a casa de su tío en Harán y llegado a un cierto lugar se durmió sobre unas piedras que puso por cabecera, y allí se le apareció Jehová en el sueño, y despertando Jacob de su sueño tuvo miedo y dijo, cuan terrible es este lugar, no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo, y tomando la piedra que había puesto por cabecera la alzó como señal y derramando aceite sobre ella llamó aquel lugar Bet-el, e hizo voto voluntario en su propio querer, conviniendo con Dios, de que si en su viaje que había emprendido el Señor lo cuidaba, dándole pan para comer y vestido para vestir, como volviéndolo en paz a la casa de su padre Jehová sería su Dios, así mismo a través de voto voluntario prometió solemnemente que de todo lo que el Señor le diera, el diezmo apartaría para su Dios.
Génesis 28: 20-21, e hizo Jacob voto, diciendo: si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.
Notemos que fue un convenio entre él y Dios por estos favores requeridos en su libre albedrío, aquí la ofrenda del diezmo aún no había sido establecida por Dios, este diezmo fue entre gado voluntariamente como prosiguiendo a esa transmisión heredada de los pueblos antiguos, y que por supuesto él abrazaba, aquí también podemos apreciar que la ley no había sido aún establecida, es decir no tenia existencia.
LA LEY DIFERENTE A LA GRACIA
Romanos 3; 19-29, pero sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
Sabemos que el pueblo de Israel fue un pueblo escogido por Dios dentro de todas las naciones de la tierra para mostrar en ellos su gloria, y solo a este pueblo Dios entrego sus mandamientos y ordenanzas de la ley para que vivieran por ella, la iglesia del Señor en ese entonces no existía, sino que vino a hacer cuerpo de Cristo desde aquel día de Pentecostés y no puede estar bajo la ley porque el acta de los decretos de la ley es contraria a la gracia. ( Col, 2:14 )
Romanos 3: 21, pero ahora aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios siendo justificados gratuita mente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él, sea el Justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús, ¿donde pues esta la jactancia? Queda excluida ¿Por cual ley?, ¿por la de las obras?, No, sino por la ley de la fe. Concluimos pues que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley, es Dios solamente Dios de los judíos, No, es también Dios de los gentiles, cierta mente también de los gentiles.
VENIDA LA LEY… ESTE FUE EL MANDAMIENTO DIVINO SOBRE EL DIEZMO
Deuteronomio 14: 22-29, indefectiblemente diezmarás todo el producto del gra no que rindiere tu campo cada año, y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él es cogiere para poner allí su Nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días, y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su Nombre, cuando Jehová tu Dios te bendijere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tu deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tu y tu fami lia, y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
He aquí el modelo único establecido por el Señor mismo sobre la ley del diezmo que en su potestad ordeno y que ningún hombre por grande que se crea teológicamente puede tergiversar forzándolo cínicamente delinquiendo contra Dios.
Analizando las escrituras en Deuteronomio 14:22-29 aprendemos que en el pueblo de Israel existía la inmodificable ley del diezmo, con el siguiente discernimiento.
Cada cuanto se debía diezmar, en cuanto a la manera de tributarlo la ordenanza de Dios dice en el versículo 22 que era cada año. Hoy la iglesia apoderándose de esta propiedad levítica, además de hacerle la terrible conversión en dinero, lo cobra semanal, quincenal, mensual, etc. etc, deduzcamos si esto es bíblico o simplemente es fruto de una imaginación hipócrita.
Que ordeno diezmar Dios a los Israelitas, la respuesta esta en el mismo verso 22 donde se ordena diezmar sobre toda cosa producida que rindiere la agricultura y la ganadería.
Cuando leamos con obediencia la suma total de todos y cada uno de los textos bíblicos escritos aquí sobre la ley del diezmo, ordenado por Dios mismo, entonces comprendemos sabia mente que la orden del Señor al pueblo de Israel era caracterizar el diezmo de todo el producto que rindiere el campo y sus ganados, hoy el hombre sin temor lo modifico por dinero contante y sonante, desafiando a Dios al apartarse del mandamiento Divino, argumentando que por ese tiempo Dios lo demando
así a Israel, porque era un pueblo netamente agropecuario y no tenia circulación de dinero, lo cual no es más que otra enorme mentira, porque en esa misma porción bíblica que estamos analizando, Dios nos nuestra que Si existía el dinero circulante, versículos 25-26, lo cierto es que Dios lo determino exclusiva mente como manjar para comerlo, como están reiteradamente en todos los textos recitados en la escritura, pues el diezmo en dinero No es alimento agropecuario para comerlo ritualmente, sino una sutil conversión humana.
Cual era la ordenanza de Dios con el diezmo en su ritual sacro, uno de los mas grandes errores de hoy día en la iglesia es pasar inadvertidamente la ordenanza conque Dios lo demando, el cual ciertamente consiste en alimento agropecuario para comerlos, pues ésta es la vianda que Dios constituyo como ritual sacro, en el lugar escogido por Dios mismo, para que el pueblo se alimentara delante de Jehová, al estar allí su Santo Nombre.
Entonces he aquí que el hombre movido por intereses sucios tuvo la tenaz osadía de cambiar la vianda y bebida provista por Dios, en dinero, he aquí una terrible herejía, porque el comerlo era un ritual sagrado que el pueblo tributaba a Dios en reconocimiento a la presencia santa de su venerado y glorioso Nombre, autorizándolo únicamente en el lugar escogido.
Porque se habla de comprar y vender, Dios ordeno a los Israelitas de cuidarse de no ofrecer holocaustos en cualquier lugar que desearan, sino tan solo en el lugar que Jehová escogiese de una de sus tribus para comerlos Dt. 12:5-15, por con siguiente vemos mas adelante a Jerusalén como el lugar definitivo, escogido por el Señor el cual el rey David convirtió en la capital del reino unido, sitio éste donde el rey Salomón construyo el templo al Señor transformándolo en el centro de culto y adoración de los Hebreos, por tanto antes y después de Jerusalén para todos aquellos que la carga le fuera grande como también por lo largo del camino, Dios les permitió vender el producto apartado como diezmo, mandando retener en la mano del vendedor el dinero de la venta, para que en el lugar convenido se volviera a comprar con el mismo dinero las cosas que se apeteciera diezmar, procurando de esta manera la vianda establecida ritualmente para los sacerdotes y levitas.
Notemos que aquí se les presento la mejor oportunidad a los sacerdotes y levitas de recibir la ofrenda en mero dinero, pero que en ningún momento Dios permitió que el dinero contante y sonante fuera puesto en las manos de sacerdote alguno, para que así obviamente no se extraviaran del culto sacro ordenado con dicha ofrenda. Pero esta advertencia divina no alcanza a satisfacer a los oradores y predicadores de la iglesia de hoy día, los cuales predican a las almas la salvación de Cristo por dinero, recurriendo a mandamientos de hombres.
Para quien eran los diezmos, Cuando leemos las escrituras sobre los diezmos observamos claramente que este le fue dado tan solo a levitas y sacerdotes del orden de Aarón, como gratificación a la labor a su ministerio en el tabernáculo de reunión participándolo en ciertas ocasiones con extranjeros, huérfanos y viudas, incluyendo a todos aquellos que lo ofrendaban, comiéndolo ceremonialmente con regocijo en cumplimiento a la voluntad de Dios, quien no tuviera este distintivo tribual no podía tomarlo bajo ningún pretexto, ahora bien en el absurdo supuesto de que para la iglesia fuera valido al estar sujeta a la ley, debería tener cumplimiento ritual hoy día, ¡se esta cumpliendo esta ordenanza según la ley del diezmo en la iglesia!
Cuantas clases de diezmos había; Escudriñando las escrituras aprendemos que en el pueblo de Israel existía la practica de tres tipos de diezmos, no obstante los tres eran alimento.
El primero que era para la tribu de leví el cual era el mas sagrado, sin embargo los sacerdotes solo recibían el 10% del 10%.
El segundo que era para las fiestas o asambleas santas que celebraba el pueblo de Israel, este diezmo se debía traer delante de Dios, pues esa era la idea original de este culto.
Y el tercero que se comía cada tres años al volverse a comprar según el deseo del diezmero con el dinero guardado de la venta, el cual estaba autorizado por Dios a causa de lo pesado y largo del camino como lo analizamos antes. Este alimento tenia la finalidad de ser compartirlo con viudas, huérfanos y extranjeros, todos estos tres tipos de diezmos tenían la misma similitud porque su finalidad era comerlos en acción de gracias dentro de su ritual sacro.
Levítico 27:30-34, y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová, y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello, y todo el diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová, no miraras si es bueno o malo, ni lo cambiara; y si lo cambiare, tanto él como el que se dio en cambio, serán cosas sagradas; no podrán ser rescatadas, estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés, para los hijos de Israel en el monte de Sinaí.
Cierta y evidentemente podemos apreciar en este texto bíblico que el diezmo agropecuario que Dios ordeno en el monte Sinaí No puede tener otra forma diferente al del fruto de la tierra y sus ganados lo cual era consagrado a Jehová, y todo lo que se consagra a Dios tiene que tener un obedecimiento sacro, así que este culto no puede ser manipulado con cambios humanos
El libro de levítico trata sobre lo tocante a los levitas, por tanto el sacerdocio como los sacrificios eran como un instrumento o puente para que el pueblo israelita se pudiera allegar a Dios, por consiguiente vemos en este libro las advertencias y prescripciones tocante a los diezmos como cosas consagradas a Dios, las cuales no podemos tergiversar con pretensiones de adoctrinamiento humano y que por supuesto analizaremos con la palabra de Dios un poco mas adelante.
Cuando quedo erigido el tabernáculo y se hubo encargado a los sacerdotes para que sirvieran al altar, quedaba por regla mentar lo referente a este culto sagrado del diezmo, y este es el tema de las normas dadas en levítico donde la comunión con el Señor demandaba el acatamiento fidedigno a sus estatutos, ya que como Aarón y sus hijos fueron separados para la función sacerdotal con carácter hereditario, comprometidos a responder por el culto religioso de adoración y santificación lo mismo que del servicio del pueblo tocante a la redención con la sangre de los machos cabrios, de la misma manera los levitas fueron llamados a ocuparse del santuario.
En la era judaica Dios se sirvió de Moisés para comunicar la ley de Jehová a los Israelitas dándoles los mandamientos y estatutos que allí aparecen como la constitución a su estado teocrático, por lo cual todo el pueblo oyó la promulgación de esta ley fundamental, y la acepto.
En este descriptivo texto según Levítico 27;30, por primera vez se nos muestra a que el diezmo es netamente agropecuario y cosa dedicada a Jehová, dejando claramente establecido que el diezmo demandado no es en dinero, sino de la simiente de la tierra y de todo lo que pasa bajo la vara,. Notemos que si Dios no permitió mirar si era bueno o malo para cambiarlo, cuanto más hacer de él, una figura en dinero.
Así que no podemos discordar las cosas divinas dándole una definición divergente a su significado, pues de esta manera no se puede aceptar como una evidencia cierta al estar planteada dentro de un juicio realmente humano, por tanto sepa y entienda que el hombre natural en la oscuridad (por el velo que tiene puesto) confunde el contorno de las cosas, por consiguiente no podemos mudar algo manifiesto en otra cosa distinta, y pretender al mismo tiempo ser sincero y fiel a Dios.
Si predicamos a Dios en Cristo, nuestra adoración latría no de be ser con diversidad a la voluntad divina, porque Dios mismo ha establecido para su culto un conjunto de reglas que el hombre no puede mudar para falsear su verdad, por tanto es necesario concienciar sobre lo que es en verdad el culto o ritual representado como ofrenda diezmal instituido por Dios, dándole él mismo, un inicio inmodificable el cual fue un homenaje conque se honraba reverentemente a Dios, allí el israelita en un acto exterior persuadido por la ley judaica lo tributaba a su Creador y Salvador Jehová, pero esta veneración nada tiene que ver con el nuevo pacto donde la obra redentora de Cristo es el tema central de nuestra salvación gratuita,
Proverbios: 1: 7, el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Por tanto no podemos sustituir el culto latréutico por una acción financiera, pues esto no es más que una sentencia bursátil que va contra los principios bíblicos, pensamiento tenebroso que nos lleva a discrepar deliberadamente contra Dios.
LOS DIEZMOS UNICAMENTE PARA LOS LEVITAS.
Números 18:20-21, y Jehová dijo a Aarón: de la tierra de ellos No tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los de Israel, y he aquí, Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
En un principio los diezmos fueron separados exclusivamente como una acción nacida de la voluntad de los patriarcas y presentada como voto espontáneo a Dios, y esta ofrenda fue evidentemente acepta delante de los ojos del Señor, más adelante cuando la ley fue dada para su cumplimiento, vemos que el diezmo fue impuesto por Dios como un gravamen a su pueblo de Israel, para honrar a Jehová, por tanto podemos apreciar que los versículos leídos en el libro de números nos enseñan en forma inteligible, comprensible y bien distinguible que el diezmo fue gustosamente cedido por Dios para el sostenimiento de los sacerdotes y levitas, beneficio transferido por Dios para los que ministraban en el tabernáculo de reunión, como también por causa de que la tribu de leví no obtuvo heredad en la repartición de la tierra prometida, así que aparte de los levitas nadie tenia, ni tiene derecho ni ayer ni hoy de recibir los diezmos ya que esta indefectible ofrenda ritual tan solo pertenecía a la tribu de leví según la ley de Dios.
Deuteronomio 12:17-19, Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias ni las ofrendas elevadas de tus manos; sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tu, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habita en tus poblaciones; te alegraras delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tu mano, ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra.
Como hemos visto el diezmo era tan solo manjar y no dinero, Dios mismo ordeno a los Israelitas particularmente comerlo porque era un ritual sacro, el cual no se podía comer en cualquier lugar escogido por el hombre sino en el lugar designado por Dios, demostrándose así lo digno de veneración y respeto por este acto inmodificable demandado por Dios y para Dios, en el santuario únicamente elegido. Así que el mismo hecho de comerlos en el lugar escogido nos muestra que era el de tomar el alimento o vianda para consumirlo en acción de gracias delante de Jehová Dios, nuestro legislador.
Deuteronomio 26:12.Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos, en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas y se saciaran.
En este verso volvemos a ver reiteradamente la orden de Dios de que el diezmo era tan solo una ofrenda agropecuaria ordenada como alimento para la subsistencia del levita, extranjero, huérfano y viuda, el cual debía ser vendido para posterior mente volverse a comprar según el deseo del israelita y así celebrarlo en el año del diezmo (o sea cada tres años ).
Cuando el pueblo de Israel se canso del Rey Jehová, entonces deseo un rey humano para que los juzgara como era costumbre en las demás naciones, y por este desagradable deseo el pueblo fue subyugado por este tan anhelado reinado, de tal manera que las hijas del pueblo fueron tomadas y obligadas a servir en ocupaciones del reino como también a los jóvenes valientes para hacer con ellos los trabajos y obras que el rey humano tuviese a bien, además de usurparle el diezmo al levita dándole una dirección diferente a la instituida por Dios gravando a los hijos de Israel para sostener el reino establecido humanamente con el diezmo del grano, de las viñas y de sus rebaños, ya que como el pueblo de Israel no quiso apreciar el excelso hecho de vivir y tener la gloria de la presencia de Jehová en medio de ellos reinando como el Supremo Rey, entonces vinieron las consecuencias como quien dice tome para que entienda que del Señor no debemos cansarnos nunca, mucho menos cambiarlo por criaturas creadas.
1 Samuel 8:15, diezmaras vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.
Por consiguiente vemos como aquí el reino comenzó a pervertir la finalidad de Dios sobre el diezmo que tenia ordenanza de culto sagrado, el cual fue dado tan solo para el sustento de los sacerdotes y levitas, pues casi todos los reyes que reinaron sobre Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová llegando incluso a dividir el reino unido, acabando con el culto a Dios en la ciudad escogida.
Siguiendo el curso del tiempo los israelitas fueron muchas veces llevados en cautiverio por causa de sus rebeliones, y cuan do regresaban, la ofrenda del diezmo era de continuo olvida da.
2 de Crónicas 31:5, y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra, trajeron así mismo en abundancia los diezmos de todas las cosas, también los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
Es preciso ver una vez más que los montones que depositaron los israelitas no fue en dinero sino en especie agropecuaria donde el versículo siete del mismo texto nos dice que duraron cuatro meses apilando aquellos montones del producto del cam po, es decir encaramando uno encima de otro haciendo pila, donde el mismo rey exequias junto con sus príncipes, al ver la cantidad ofrendada quedaron pasmados y bendijeron a Jehová y al pueblo de Israel, evidentemente si la Biblia no aclarara sobre el diezmo en especie agropecuaria, para muchos exponentes de la Biblia que dicha sería, que estos montones hubieran sido en dinero para poderlo gritar hoy a todo pulmón a los creyentes en la iglesia, ya que estos se interesan más por el diezmo, que en amar la salvación que Cristo nos hizo posible.
El rey Exequias fue un gran reformador religioso y prospero soberano, que publico el decreto determinando hacer pregón por todo Israel para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová en Jerusalén, porque en mucho tiempo no se habían celebrado al modo que estaba escrito en la ley, restableciendo el culto del templo, y haciendo volver a los sacerdotes y levitas a santificarse para ejercer los actos propios de su oficio en la santa casa de Jehová.
Nehemías 10:37-39, que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas, y que los levitas recibirán las décimas de nuestras labo res en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro, porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los uten silios del Santuario y los sacerdotes que ministran; los porteros y los cantores, y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.
En este libro bíblico podemos apreciar que Nehemías era uno de los príncipes que volvieron de la cautividad de Babilonia para colaborar con la restauración de las murallas de Jerusalén la ciudad de sus antepasados que yacía en ruinas, este se dedico a enseñar la ley al pueblo, y a exhortarlos sobre la ofrenda diezmal la cual era de carácter indefectible haciendo hincapié en ciertos abusos del diezmo, los cuales no se daban a los levi tas en las porciones a las que tenían derecho. Además de exhortarlos a traer los diezmos a las cámaras o alfolí.
Neh 13:10, y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.
Apreciemos que aquí dice alfolí o almacén, No en la cuenta bancaria de la denominación, ni mucho menos en el bolsillo del pastor para su bien personal.
Amós 4: 4, íd a Bet-el, y prevaricad y aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días, y ofreced sacrificios de alabanza con pan leudado y proclamad, publicad ofrendas volun tarias, pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice Jehová el Señor.
Vemos en esta irónica exhortación de Dios, dada a través del profeta Amós que el pueblo de Israel estaba empeñado en prevaricar y sublevarse difamando contra Dios, obstinándose al andar en la locura de su sentir rebelde, deseando hacer lo contrario al querer de Dios, por tanto vemos a este profeta condenando las practicas abominables que se llevaban a cabo en los santuarios israelitas de Bet-el y Gílgal al infringir lo establecido para las ofrendas y sacrificios hasta el punto de celebrar la solemne fiesta de la pascua con pan leudado a sabiendas de que por este hecho, todo hombre en Israel sería cortado de su pueblo al profanar el orden constituido por Dios.
Malaquías 3: 8-10, “Robará el hombre a Dios” pues vosotros me habéis roba do, y dijisteis: “en que hemos robado” en vuestros diezmos y ofrendas, maldi tos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado, traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa, y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Malaquías profeta de Judá es el autor del último libro del antiguo testamento, contiene el amor que Dios manifestó a Israel al escoger a Jacob y no a Esaú, la reprensión de Jehová a los sacerdotes por su corrupción, la reprensión a la infidelidad de Israel, la declaración cercana del día del juicio, y una amplia recordación sobre el pago del diezmo a la nación Israelita, además de analizar el sufrimiento del justo y la prosperidad del malo, para terminar con el primer advenimiento del día de Jehová, el cual pondría fin a los rituales del antiguo pacto que consistía en comidas y bebidas.
Analizando con cuidado la porción de Malaquías sobre el diezmo Mal. 3:6-12 vemos como ha sido utilizado este texto taimadamente por los diferentes oradores y predicadores, ellos tienen por costumbre leer esta porción bíblica para impresionar al creyente que No lo entrega, ligándolo con la maldición, pero con la ayuda del Espíritu Santo, analicemos:
Porque yo no cambio es que no habéis sido consumidos hijos de Jacob dice el Señor, (la iglesia no es hija de Jacob y tuvo su nacimiento en el día de Pentecostés en Cristo Jesús) entiéndase que el hombre con frecuencia deja una actitud para tomar otra postura, pero Dios jamás cambia, y esto de olvidarse de los diezmos en los hijos de Jacob era muy frecuente. Aquí vemos claramente que se refiere peculiarmente a las tribus de Jacob, la iglesia no es descendencia de ninguna tribu de Israel, no obstante todos los pueblos de la tierra hemos sido bendecidos en Abraham en cuanto a la promesa por la fe, pues en él fueron benditas todas las naciones de la tierra.
Lo pactado en el antiguo testamento, Dios lo hizo solamente con los Israelitas, por tanto ellos son los que quebrantaron sus leyes y no la guardaron, aunque el Señor en su gran amor les manifiesta a que se vuelvan a él, más ellos en su terquedad argumentaban en que debían volverse, pero Dios les dice robará el hombre a Dios, pero ellos en su rebeldía respondieron en que le hemos robado, y el Señor les aclara que en los diezmos y ofrendas, declarando que la nación toda de Israel “no la iglesia” seria maldita por haberlo robado. Los predicadores argumentan cínicamente que al decir nación se incluye a la iglesia pero que gran imaginación porque con esta insinuación cual quiera come cuento, pero la verdad es que Israel y la iglesia que es el cuerpo de Cristo son dos pueblos totalmente diferentes, dirigidos y gobernados por dos pactos igualmente diferentes, el primero caduco como dice la escritura He. 8: 7, porque si en el antiguo testamento no se hubiera tenido esa abruma dora deslealtad con Dios para que haberse procurado espacio para un segundo convenio, que dio por viejo al primero, por que lo que se envejece, cerca no esta a desaparecer, y éste ciertamente desapareció cuando el Señor murió en la cruz, resucitando para nuestra justificación elegantemente garantiza da, haciéndolo muy aparte de la ley, es decir de otra forma.
Ahora la enseñanza sobre el alfolí no deja de tener una interpretación notablemente torpe, pues cualquier diccionario enseña que el alfolí es una bodega, deposito, cámara o almacén como también lo enseña la Biblia misma, donde se guardaba el producto diezmado del campo, es decir el grano, el vino y el aceite, hoy se ha cambiado por un espacio dentro del pulpito con un orificio donde se introduce el diezmo en dinero quedando uno pasmado de ver la capacidad ingeniosa para manipular las cosas de Dios. Hoy el almacén que Dios eligió fue transformado en un sobre, donde se almacena no la especie del campo, sino el diezmo fabricado por el hombre y que va a engrosar como lo dijimos antes, el bolsillo del pastor o la cuenta bancaria de la denominación.
La frase traed todos los diezmos al alfolí, muchos predicado res lo han interpretado sagazmente diciendo que al denotarse el adjetivo todos éste incluye el diezmo en dinero, y es que tanto quieren improvisar que caen estruendosamente en el ridículo, porque aquí se hace referencia a todas las plantas que no acostumbraban los judíos a diezmar, como por ejemplo la menta el eneldo y el comino ect. ect.
La frase “haya alimento en mi casa” la asocian con la casa de todos los creyentes, pero que sabiduría profana e incoherente, pues aquí se hace alusión es al lugar escogido por Dios para comer los diezmos delante de Jehová. Notemos que aquí se di ce alimento y no dinero en mi casa, o sea comida que nunca aprovecho a los que se ocupaban de ellas como lo narran las escrituras. Y en cuanto a la bendición para que las ventanas de los cielos se abrieran para bendición al pueblo de Israel por ésta ofrenda impuesta fue muy notoria en su tiempo, pero hoy para la iglesia, es la constante lucha y esfuerzo a la fidelidad que demanda Dios, y que el cristiano tiene que esforzarse vi viéndola santamente para alcanzar el reino de los cielos, para que lo material “prosperidad” venga por añadidura.
Como hemos podido apreciar se esta enseñando una sarta de mentiras con el fin de asegurar indebidamente el sustento del que interesadamente proclama el evangelio, porque aunque se predique a Cristo su obra será quemada, por conmutar la palabra de Dios, en un acto de irreverencia y rebeldía.
Como hemos visto aquí termina el antiguo testamento en lo que se refiere al tan cuestionado y manipulado tema del diezmo erróneamente practicado en nuestros días. Hemos aprendido según el antiguo testamento que el diezmo fue un punto de la ley con ordenanzas específicas y precisas para su práctica dentro del pueblo de Israel en su tiempo del santuario terrenal, y que hoy ha sido trastrocada al forzarla arbitrariamente, sublevándose disimuladamente contra Dios.
Como hemos dicho el antiguo testamento con todos los tipos de ley junto con sus cultos, ritos y ceremonias fue tan solo para el pueblo de Israel, pues solamente Dios pacto con la descendencia de Jacob, ninguna otra tribu, lengua o nación fue llamada a formar parte de esa voluntad pactada, la cual tuvo aceptación de ambas partes, Dios e israelitas.
Éxodo 24:3, y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.
Ciertamente vemos a este pueblo aceptando y comprometiéndose unánimemente a hacer la voluntad de Dios donde Moisés mismo sirvió de mediador entre Dios y los israelitas.
Amós 3: 1-2, oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto, dice así: a vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto os castigare por vuestras maldades.
Para todo lector de la Biblia está claro que la familia que Dios hizo subir con brazo extendido de Egipto fue al pueblo de Israel, y que por lo tanto solo ellos son culpables de la invalidación de lo convenido. Por consiguiente venido el rompimiento definitivo es decir, la separación entre Dios y el pueblo de Israel, el Señor a través del profeta Jeremías declaro que habría un nuevo pacto, donde la partícula No, es un adverbio que niega cualquier semejanza con el primero, y que por lo tanto se diferencia franca y sinceramente del anterior pacto.
Jeremías 31:31, he aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus Padres el día que tome su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un marido para ellos dice Jehová.
El Señor reprendiendo a la casa de Israel les hace saber que vendrían días en que establecería el nuevo pacto, porque si aquel primero no hubiera sido carente de obediencia jamás se hubiera procurado sitio para un segundo. Hebreos. 8:7.
Al haber nuevo pacto el antiguo quedó sin vigencia, porque fue remplazado por uno nuevo Hebreos 8:13, y al decir nuevo pacto ha dado por viejo al primero, y lo que se da por viejo y se envejece, necesariamente tiene que desaparecer.
Como el nuevo pacto enseña todo este cambio Divino, somos concientes de que el antiguo pacto en lo referente a sus ritos y ceremonias de la ley tan solo viene a hacer parte de la historia de Israel, pero que al mismo tiempo a nosotros nos sirve de ejemplo y amonestación para que la iglesia no codicie cosas malas, por tanto los cristianos debemos tener claro que el nuevo testamento entró en vigor cuando Cristo se hizo presente para morir en la cruz por nosotros, cumpliéndose en él todas las profecías del A. T. Con referimiento al Mesías. Para que nosotros por su gracia podamos vivir para él en un nuevo nacimiento.
Como el testamento solamente con la muerte del testador se confirma para su validez, por consiguiente la Biblia nos enseña que el nuevo pacto fue creído y recibido cuando el Mesías príncipe murió en la cruz, tomando allí mismo vigencia para su observancia desligándonos de la ley.
Colosenses 2:14, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
Efesios 2:14-17, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos (Judío y gentil) un solo y nuevo hombre haciendo la paz, y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ellas las enemistades.
Entonces surge una pregunta muy importante; que pasó con la ley que recibieron los israelitas por disposición de los ángeles y que ellos no guardaron, la Biblia dice inequívocamente que fue anulada en la cruz, concluyendo que de ahí en adelante el hombre tanto judío como gentil es justificado por la fe en Jesucristo pero sin las obras de la ley. Romanos 3:20.
CIERTAMENTE LA LEY TUVO SU FIN EN CRISTO
Romanos 10:4, porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree.
Entendamos con temor y temblor que negar esta verdad es rechazar y resistir a Dios, dejando de reconocer que aparte o distinto a la practica de la ley no hay justificación, porque sin este reconocimiento se hace vano para los hombres el sacrificio del Señor en la cruz, así que si la ley no tuvo su fin en Cristo la muerte del Señor fue innecesaria y por demás murió Cristo, entiéndase que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo ya que él es nuestra propiciación sustitutiva, porque todos los hombres estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
Romanos 3:21-24, pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justifica dos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él, sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Gálatas 3:24, de manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
Conocidas estas verdades podemos ver claramente que hay una diferencia muy marcada entre el pueblo de Israel y la iglesia del Señor, podemos decir sin lugar a dudas que el pueblo de Israel fue el escogido de entre todas las naciones del mundo para mostrar Dios su gloria en él, sirviéndole este de acuerdo con el modelo presentado en el antiguo testamento, donde los sacerdotes presentaban las ofrendas y sacrificios según la ley, los cuales sirvieron a lo que era figura y sombra de las cosas celestiales y como lo dijimos anteriormente tan solo consistían en rituales de comidas y bebidas. Pero venido el divorcio de Dios con su pueblo Israel por causa de la desobediencia al pacto convenido, al cual exclusivamente ellos se comprometieron voluntaria mente a cumplirlo rigurosamente, pero que en el camino se cansaron y lo olvidaron incumpliéndolo muchas veces, entonces Dios procuró formar otro pueblo de todas las naciones de la tierra para que fuera salvo gratuitamente por la fe redimido por el sacrificio de Cristo en la cruz, a fin de hacer posible esta grandiosa salvación aparte de la ley, formando una iglesia pura donde cada creyente fuera injertado en el cuerpo de Cristo como un miembro limpio por su sangre, pueblo este que es salvo particularmente por gracia, y no por obras de la ley, donde solamente por la fe en Jesucristo es hallada la vi da eterna, y donde el principal requisito es creer que el Señor Jesucristo ha venido en carne, es decir que el Verbo se vistió de carne, el cual hecho semejante a los hombres nos fue dado por Hijo, porque esta es la revelación que Dios le dio a Pedro cunado éste en su bienaventuranza confeso: tu eres el Cristo el Hijo del Dios viviente, por tanto el don de la vida eterna es eterna, y no temporal como muchos lo atestiguan.
Romanos 3: 28, concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.
Hebreos 7: 12, pues cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.
Dios cambio el sacerdocio de Aarón que era el encargado de ministrar en el tabernáculo de reunión él cual como lo hemos venido diciendo era figura y sombra de Cristo, pues venido el Señor Jesucristo en carne fue necesario cambiar este ministerio aarónico junto con la ley, aunque notorio es que el Señor Jesucristo vino de la tribu de Judá, de la cual según la ley nada hablo Moisés tocante al sacerdocio, como tampoco de la conversión del diezmo vianda por dinero para injertarlo al supremo evangelio, el cual contiene la historia, la vida, la doctrina y los milagros del Señor Jesucristo, lo cual todo cristiano debe abrazar.
Lo establecido en el libro de Números, 18:20-21, quedo totalmente abrogado, por Hebreos 7:12, puesto que Dios había da do mandamiento estricto de que solamente los sacerdotes y levitas estaban autorizados para tomar el diezmo de sus herma nos es decir de las tribus restantes, así que nadie que no fuera de la tribu de los levitas podía tomar el diezmo sencillamente porque esta era la orden sobre el alimento o sustento que Dios había instituido como ritual santo, y que debía ser ejecutado por los sacerdotes del orden de Aarón el cual ha sido mostrado en forma reiterativa a lo largo de los diferentes textos de la Biblia, hacerle cualquier tipo de transformación sería una herejía que abomina la palabra de Dios y Dios no dará por inocente, al que a su verdad corrompa.
Analicemos: si el diezmo que fue un punto de la ley dado como ritual a Israel tuvo consecuencias deplorables al no pagar se, cuanto más el que fue fabricado por el hombre con fines perversos al permutarlo, cayendo en un acto de mala fe al traer de la ley a la gracia un precepto abolido y modificarlo astuta mente.
Si existiera la remota posibilidad de que la iglesia lo tuviera que tributar al seguir bajo la ley, (cosa que es imposible por que haría innecesaria la obra expiatoria de la cruz) aun así tenia que ser en vianda más nunca en dinero, porque fue un culto levantado por Dios con ordenanza de alimento para comer lo con alegría, al modo con que fue escrito en la ley del diezmo, es decir en especie agropecuaria.
Existe también la idea en muchos creyentes de que si en el antiguo testamento el diezmo fue una ofrenda de carácter obligatorio hoy en la iglesia se puede dar sin ninguna exigencia, sin ninguna imposición, es decir con una postura fácil y alegre, pero por muy suave que lo queramos poner es pecado, tanto para el que lo entrega, como para el que lo recibe, pues no deja de ser una farsa al cambiar una cosa por otra, por tanto reconozcamos que éste fue exclusivo para Israel como alimento para ser comido en sacro ritual delante de Jehová con participación de sacerdotes, levitas, huérfanos, viudas y hasta del mismo que lo ofrendaba, ésta es la única verdad bíblica que tenemos que obedecer, antes que trocar la norma neotestamentaria para no hacer vana la obra de Cristo, el cual enseña que aparte de las obras de la ley, se a manifestado la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para que sea por gracia.
Con tristeza vemos como el predicador hoy día arenga al pueblo del Señor con sermones distorsionados, tratando de con vencerlos sobre el gravamen del diezmo en dinero, recurriendo a la treta, invirtiendo el orden y el sentido divino de las reglas determinadas, sin ningún temor. Como hemos aprendido bíblicamente el pago de los diezmos en Israel siempre fue de continuo incumplimiento porque siempre cayeron en la evasión de esta ofrenda impuesta por lo cual se vio muchas veces amonestado, por eso el antiguo testamento termina insistiendo en la necesidad de que Israel pagara el producto de la simiente de la tierra, para que no fuera destruido el fruto de la tierra por el devorador por causa de la desobediencia,.
Teniendo pues claro que la iglesia del Señor no tiene servicio levítico ya que el nuevo pacto no tiene ese ordenamiento de cultos, ritos y ceremonias, vemos claramente que el diezmo no tienen nada que ver con el evangelio de Cristo, por tanto nos preguntamos: quien es el hombre para que falsee esta verdad porque Dios no mudará lo que ha salido de sus labios.
Somos consientes de que el diezmo para la nación de Israel era de carácter obligatorio, es decir que no podía dejar de faltar por ninguna causa, no obstante ellos fueron amonestados continuamente por su omisión por lo cual tuvieron que afrentar muchas reprensiones de parte de Dios como está registra do en los diferentes libros bíblicos del A.T.
Hoy en la iglesia se ha usurpado este derecho exclusivo a los levitas, el cual fue asignado por Dios con ordenanzas precisas tan solo para ellos, los predicadores han recurrido a muchas incoherencias al trocar su esencia normativa para poder hacer que la Biblia hable como ellos quieren, exponiéndolo con artificio para acometer contra el creyente incauto.
Si Dios lo quiso así, su palabra debe ser suficiente y tenida por cierta, además si nos amparamos en la heredad prometida a Israel (porción de tierra) pero negada a los levitas para justificar el diezmo, vemos que ésta, discrepa notablemente con la de la iglesia por cuanto para el pueblo del Señor Jesús el lugar pro metido no es terrenal sino celestial, y pertenece a un futuro no muy lejano, es decir al sonar de la final trompeta.
Pormenorizando la palabra de Dios tocante al diezmo encontramos muchas inconsistencias hoy día en las enseñanzas a la iglesia, porque en lo concerniente a la practica del diezmo no hay conexión o relación con lo dispuesto por Dios, enseñamiento que no armoniza con la escritura de Dios, porque no tiene cohesión a la normatividad establecida en base a la voluntad del nuevo testamento.
Hoy día en muchas iglesias además de exigirlo con citas del antiguo testamento lo hacen requisito indispensable como por ejemplo para ser bautizado, pertenecer a un diaconado, o sencillamente para ofrecer un cántico, porque para ellos el diezmo en dinero tiene una conmutación santa además de un sentido de pertenencia de carácter obligante, pues para estos maestros es un mandamiento de Dios, para que viva el que anuncia el evangelio, (conclusión ésta por supuesto de ellos), cayendo en el descaro y en el cinismo de jugar con la fe irreverentemente sin ver ni entender que Dios al que llama, ciertamente le responderá supliéndole lo necesario y en abundancia para que no se haga tristemente un mendigo de los hombres, pues al obrar así, éstos dependen mas de los hombres, que de Dios, porque van a la fija en su querer codicioso, y por supuesto hablan de la fe que se debe profesar a Dios, pero que ellos mismos son carentes de ella. O acaso Dios dejo sus mandamientos al libre albedrío para ser modificada astutamente por el hombre.
Los textos bíblicos que encontramos en el nuevo testamento fueron registrados no para darle vigencia al diezmo en la iglesia, sino que fueron referidas para nuestro conocimiento.
Romanos 15:4, porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza.
Así que citar la ley escrita del antiguo testamento para nuestra enseñanza, no es vivir de acuerdo a la ley, ni mucho menos darle vigencia a su observancia.
Examinando los seis versículos que están consignados en el nuevo testamento y que hacen alusión al diezmo, concluimos acertadamente en que para la iglesia en ningún momento esta prescrito o contemplado en ninguna de sus dos formas (divina o humana) pues el diezmo instituido por Dios no tiene bíblica mente sino una sola forma de practica, alimento agropecuario para comer en el sitio seleccionado, y este culto fue abolido al ser abolido el sacerdocio del orden de Aarón, los cuales hoy día no tienen presencia delante del Dios, así que la iglesia no puede tener servicio levítico porque fue cambiado junto con la ley, y al demandarlo en dinero hacemos a Dios mentiroso y esto es muy serio a los ojos del Señor al poner en tela de juicio su inmaculada voluntad, puesto que muchos al dar testimonio, tienen por cierto de que Dios bendice a los que conceden el diezmo y esto por su puesto endulza el oído de los predicadores, que a su vez exaltan a los presentes para que lo sigan entregando (porque esa es la finalidad anhelada de ellos) con el augurio señalado de que las ventanas de los cielos se abrirán hasta que sobreabunde la bendición cayendo tristemente los incautos ante esta monumental supermentira.
Esta posible bendición no puede tener procedencia de Dios cuando el hombre marrullero e irreverente tergiversa en su libre albedrío la palabra de Dios trocándola deliberadamente como quien dice: hagamos males para que vengan bienes, los cuales queriendo ser doctores de la ley sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman terminan prestando mas atención a las fabulas y genealogías interminables, centrándose en cosas legalistas de teología sin Espíritu, teología sin sinceridad, adquiriendo la simiente de los hombres y no la simiente de la palabra de Dios, y por ende enseñando cosas raras dentro del evangelio de la fe, y esto no es mentira porque el mundo en tero esta bajo el maligno. Así que tengamos cuidado de aquellos que hacen de la piedad fuente de ganancia deshonesta e ilícita, es decir cayendo en lo que no es permitido ni legal ni moral mente, para la iglesia.
Y esto hoy día raya en lo común, pues como ejemplo traigamos el pensamiento de los adventistas que aseguran que quienes violentan y tergiversan las instrucciones divinas con respecto al diezmo son tan apostatas como aquellos que han cambiado el sábado por el domingo. Ante este pensamiento es bueno traer un testimonio muy particular que sirve para ilustrar claramente a la iglesia: En cierta ocasión se le pregunto a un ladrón como le iba en su mal andar y este hombre ennegrecido en su mala conciencia contesto “bien gracias a Dios” así mismo les esta pasando a estos hombres que gustan de medir la bendición de Dios ensuciándola con mentiras, pues ellos tratan de edificar cosas buenas, con cimientos malos.
Mateo 12: 36-37, mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Ahora adentrándonos en el nuevo testamento podemos apreciar que lo escrito tocante al diezmo en el nuevo pacto no es más que la recordación escrita con que se practico ésta ofrenda en Israel.
Según Mateo 23; 23, y Lucas 11: 42, cuando el Señor hace referencia a este tema de ninguna manera estaba respaldando el diezmo para la iglesia, observemos que aun no se había anulado la ley, pues el Señor en ese instante no había sido crucificado, no olvidemos que fue en la cruz donde abolió los mandamientos de la ley, además hablaba con judíos a los cuales Dios en su ley les había impartido esa exigencia como mandamiento a seguir.
En Lucas 18: 12, se nos ilustra con la parábola del fariseo y el publicano donde se hace énfasis en la hipocresía del judío fariseo que se jactaba de orar a Dios en forma presumida mostrando su diferencia con el publicano, el cual usó el pago del diezmo como un pretexto distorsionado e impertinente para justificarse, además Cristo no había sido crucificado y por lo tanto la ley del diezmo en ese momento continuaba vigente.
En el capitulo siete de la epístola a los hebreos encontramos los últimos tres versículos donde se toca el tema de los diezmos con relación a los patriarcas y al pueblo Judío.
En el verso dos se nos recuerda sobre el testimonio del patriarca Abraham, el cual por agradecimiento al oportuno auxilio de Dios contra los reyes del oriente que se habían llevado prisionero a su sobrino Lot, ofrendó el diezmo al Rey de Salem. Hoy muchos especulan diciendo que si Abraham pago el diezmo es porque desde ese tiempo era una ordenanza de Dios, pero deliran porque como a ciencia cierta es sabido el que se in vento el diezmo no fue Dios, sino Abraham, y a Dios le fue grato esta ofrenda como las que ofreció Abel en su tiempo, ahora bien, si Abraham que es el padre de la fe para los que obedecemos a los preceptos del nuevo testamento por cuanto es por fe, nosotros no solo deberíamos diezmar como lo hizo él, sino que así mismo estaríamos obligados a edificar altares, y ha sacrificar animales, como en su tiempo él lo hizo.
Así que entendamos que los patriarcas desde Adán hasta Moisés nunca diezmaron en cumpliendo a un precepto divino pues no hay ninguna evidencia bíblica de que ellos lo hicieran. En la era patriarcal tan solo hay dos ejemplos independientes, el de Abraham y el de Jacob, los cuales se hicieron voluntaria mente, el uno por lo de su sobrino Lot y el otro para que su viaje tuviese un desenlace ameno y placentero.
En el verso cinco se hace aseveración en forma obvia
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5] Enviado por
efrain 14 el 11/07/2008 a las 17:07:26
EL DIEZMO
Un precepto de la ley para los que están bajo la ley
Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Ef; 5:15-17
El DIEZMO
UN RITUAL O UNA PARADOJA CON FACHADA SALARIAL
Indiscutiblemente la santa palabra de Dios enseña que el diezmo bíblico es uno de los mandamientos expresados en ordenanzas con mandamiento de ceremonia santa, y dado tan solo al pueblo de Israel para el sostenimiento de los levitas, ordenado y fijado por Dios exclusivamente en lo agropecuario, para la realización de su culto religioso, cuya observancia prescrita y definida en la ley, fue con carácter obligatorio hasta que vino el tajante cambio al sacerdocio del orden de Aarón.
Hoy en día hay diversidad de opiniones que se han tejido sobre la doctrina del diez mo por los diferentes expositores de la Biblia, pero como lo que realmente interesa si en verdad queremos recibir el evangelio puro de Cristo, es lo que Dios a través de su palabra ha manifestado sobre este tema en el nuevo pacto dado a la iglesia en su facultad de acción y efecto, dándose a conocer de todos los hombres que fuimos predestinados desde antes de la fundación del mundo, para ser salvos por gracia, es decir; aparte a la ley.
Como es natural los exponentes de la bíblia han establecido esta norma al margen de la verdad, donde el tema del diezmo lo interpretan, cambian y corrigen según su propia conveniencia, dándole apariencia de legitimidad a todas esas ideas preconce bidas que son la clara imagen formada a su obstinada fantasía. Si eres verdadera mente cristiano, irrebatiblemente verá que es verdad lo que se expone aquí, pues el instructivo del diezmo es falto de realidad, sustancia o identidad neotestamen taria, entiéndase que las enseñanzas que no se pueden sustentar en base a las sagradas escrituras no se pueden suponer con la imaginación, porque se incurre en un alcance que la palabra de Dios no otorga, tergiversando la doctrina de Cristo con mediatizaciones de extrañas concepciones a la verdad bíblica.
En el nuevo testamento el diezmo en dinero es una invención humana que ha hecho de la piedad un recurso de utilidad ilícita, así que si nuestro seguimiento a Cristo esta regido por las finanzas de los hombres, entonces somos mercenarios trabajando por una paga o simplemente mendigos buscando una limosna con esco peta, Dios no necesita ninguna actividad de la naturaleza humana, porque Dios cubrirá todas las exigencias que el mismo crea, ya que la iglesia del Señor no es una misión terrenal, ni tampoco una organización hecha por los hombres que ven en el diezmo la esperanza de su negocio, por tanto es absolutamente esencial que la soberanía de Dios sea un factor vivo en nuestra experiencia y no una simple teoría porque para muchos es mas fácil poner su esperanza en los diezmos, que en los cuervos del cielo, o cree usted que deban sacrificarse los principios bíblicos por causa de esta dichosa conveniencia que falsos maestros introdujeron con artificio.
Así que si los siervos de Dios en la iglesia esperaran de fuentes diezmales el sumi nistro a sus necesidades que trágico y digno de conmiseración es, pues esto no tiene precedente en las escrituras. En la palabra de Dios nunca leemos de ningún obrero que pida y reciba salario por sus servicios, leemos del profeta Balaam que pretendió hacer negocio con su don de profecía, pero que fue denunciado escritural mente en términos muy claros, como también leemos de un tal Geizi, criado de Eliseo, el cual quedo leproso como castigo a su avaricia, pues éste intento obtener ganancia de la gracia de Dios siendo herido por su pecado.
Por tanto el primer requisito para ser obrero es tener una dependencia total en Dios y no en el hombre, si un obrero no puede confiar en su Señor para que le provea para sus necesidades diarias, entonces no es apto para estar ocupado en el ministe rio de la obra de Dios en Cristo.
Solo aquel que No cree en la obra exclusiva de Dios para el hombre complementa la gracia con las obras de la ley, y debido a que el hombre ha enseñado la Biblia de una manera incorrecta, terminó poniéndole muchas condiciones al don de la salva ción, realizada por el Verbo encarnado.
Galatas 5:4-9, de Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído, pues nosotros por el Espíritu aguardamos por la fe la esperanza de la justicia; porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor, vosotros corríais bien; ¿Quién os estorbó para No obedecer a la verdad? Esta persuasión no procede de aquel que os llama, un poco de levadura leuda toda la masa.
La ley y la gracia son dos principios opuestos y no pueden estar juntos, en la ley es el hombre quien trabaja para Dios, en la gracia es Dios trabajando para el hombre. Entiéndase que caemos de la gracia cuando nos justificamos en la ley, pues al seguir la ley, el efecto de Cristo queda inoperante con el agravante de hacer de la gracia de Dios un don insuficiente. La gracia que recibimos de Cristo y el llamamien to que tenemos de Dios han sido dados por Dios mismo, y nadie puede derribarlos, debido a que están basados en la justicia de Dios aparte de la ley judaica, así que vivir la fe con las obras de la ley es recibir otro evangelio porque la meta de Dios no es la ley sino la promesa, ya que si retenemos el sistema de la ley Cristo será nega do, no podemos guardar un poco de la ley y luego pedirle a Cristo que haga el resto, si un punto de la ley permanece todos tienen que permanecer, y si seguimos la ley de nada nos aprovecha Cristo. Así que la gracia es totalmente desemejante a la ley, pues es un don completamente inmerecido por hombre alguno, siendo ésta ciertamente gratis.
Pues así como Santiago inspirado por Dios afirmo a los Judíos cristianos el hecho de que si uno va a guardar parte de la ley de Dios…por uno solo que quebrante será culpado de todos.
Santiago 2: 10, porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.
Así mismo el apóstol san Pablo aclaro a los Judíos convertidos al cristianismo que los que enseñan la necesidad de guardar la ley solo en parte, sin lugar a dudas están obligados a guardar toda la ley, de tal manera que citando un solo manda miento generaliza toda la ley.
Galatas: 5:2-4 he aquí yo Pablo os digo que si os circuncidáis de nada aprove chara Cristo, y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que esta obligado a guardar toda la ley.
Por esta razón Tito advierte a la iglesia sobre los falsos maestros, hombres de apa riencia culta, con carisma filosófico, con mucha facilidad de expresión y sobre todo con mucho poder persuasivo para convencer con la astucia de la lógica natural, los cuales hablando de Cristo se vuelven a las fabulas judaicas dejando convicto a todo aquel que oyéndoles, les crea.
Tito 1:10-14, porque hay muchos contumaces, habladores de vanidades y engañadores, mayormente los de la circuncisión, (leguleyos) a los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no conviene. Uno de ellos, su propio profeta, dijo: los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos, este testimo nio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe, no atendiendo a fabulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
Tengamos presente que el apóstol san Pablo predijo que la iglesia se apartaría de la verdad del evangelio, y profetizo que muchos hombres aparentemente creyentes hablarían a la iglesia en lugar de Dios.
Hechos 20: 29-30, porque yo se que después de mi partida entraran en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño y de vosotros mis mos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí, a los discípulos.
Entonces para comenzar objetivamente la evidencia manifiesta sobre el verdadero mandamiento de Dios sobre el diezmo debemos entender que el primer pacto tenia ordenanzas de culto y un santuario terrenal, el cual consistía en comidas y bebidas, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas; es decir hasta cuando Cristo se hizo presente. Hebreos 9: 9-11.
La bíblia se compone de dos partes literarias importantes que son: Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.
El primero (la religión judía) fue una sombra de las cosas celestiales, y obviamente que como en la sombra nadie puede percibir con los ojos, las cosas en su máxima expresión, fue necesario que la Luz Verdadera viniera a éste mundo para hacerla inteligible en la faz de Jesucristo, por tanto el primer pacto fue abolido, para dar paso al segundo que es la realidad de la Sabiduría encarnada, donde se palpo corporalmente al Verbo de vida, el cual se manifestó y se oyó gloriosamente en esta tierra, cuando la palabra de Dios, se vistió de carne para ser vista de los hombres.
Juan 1: 14, y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad.
Bañados de luz divina al tener este conocimiento, entremos a estudiar la suma to tal de la palabra de Dios sobre el tema del diezmo a lo largo de todo el antiguo y nuevo testamento, y así poder apreciar claramente la intención que Dios tenia en mente para la subsistencia y apoyo de la tribu sacerdotal de Israel, ofrenda que fue establecida como un impuesto tributario que gravaba únicamente a los hijos de Isra el, este diezmo no podía tener otra figura distinta al de alimento para comer el cual fue fraguado por Dios como una función sacra, teniendo como única finalidad esta blecer el alimento a los sacerdotes y levitas del orden de Aarón dentro de un culto santo, esta participación impuesta fue una ofrenda ritual con estructura determina da para toda la nación israelita, el cual como precepto, fijó y señaló su practica inva riable, siendo divinamente ordenado como uno de los puntos de la ley de Dios, dado reiterativamente tan solo al pueblo de Israel como emblema ritual con carácter obligatorio.
Literalmente el diezmo es la décima parte de los ingresos de una persona, no obstante el diezmo bíblico es el diez por ciento del producto agropecuario, varias naciones desde la antigüedad lo practicaban común y corriente, y este fue practi cado comúnmente en su era por los patriarcas del antiguo testamento como una costumbre que ellos en su tradición efectuaban siendo éste, de origen desconocido.
En tiempos de Moisés la ley mosaica lo fijo basado en reglas irrebatibles sobre los frutos de la tierra y del ganado pero jamás en dinero, para ser entregado en su totali dad a los levitas para que dentro de su culto sagrado sirviera de sostén, esta prac tica decaía a veces, mereciendo amonestaciones que solían ser oídas y obedeci das por el pueblo. El diezmo no fue prescrito a los cristianos ni por Cristo, ni por los apóstoles, ya que bajo la economía de la gracia se espera de todo creyente que contribuya con corazón bien dispuesto, no con tristeza ni por necesidad, porque el Señor no necesita de la caridad de nadie, y aunque él es el dueño de todo, ama al dador alegre, En la iglesia el creyente debe ser exhortado a contribuir No con el diezmo, sino generosamente con todo lo que pueda dar con alegría no como una norma impuesta en base a la salvación puesto que la salvación es exclusiva de Dios para el hombre, y a ésta no le podemos añadir obras para que sea solamente por gracia, por tanto debe ser un donativo a la iglesia en agradecimiento al Señor Jesucristo por esa vida eternal que nos ha dado gratuitamente, ya que con este donativo contribuimos para la propagación del evangelio en beneficio de otros. Cristo por amor a nosotros se hizo pobre siendo rico, para que nosotros con su pobreza fuéramos enriquecidos, por tanto no es el diezmo del cristiano lo que corres ponde al Señor sino todo su ser, puesto que hemos sido comprado con precio de sangre, debiendo el cristiano ser eficaz administrador, de todo lo que el Señor ha puesto en sus manos para la gloria de Dios, pues de estas participaciones espontá neas se suplen primeramente los santos pobres, como también todos los que viven del evangelio.
Analicemos pues y en orden la suma de los textos bíblicos que hacen alusión a dicho tema, el cual ha sido tergiversado hoy día por los así mismo llamados colabo radores de Dios, en las distintas denominaciones cristianas.
EL DIEZMO EN LOS PATRIARCAS FUE ESPONTANEO
Génesis 14:20, y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano. Y le dio Abraham los diezmos de todo.
Este es el primer pasaje en la Biblia donde se registra el tema del diezmo el cual era practicado desde tiempos remotos en diferentes naciones de la tierra donde vemos claramente que el patriarca Abraham movido por esta tradición lo puso en mano del Rey de Salem, él cual es figura de Cristo, como un ofrecimiento de agradecimiento por su oportuno amparo, ofrenda nacida del corazón en su libre elección y no por fuerza o imposición de algún mandato divino, pues como nos lo aclara la escritura por ese tiempo no se había añadido la ley.
Inclusive debemos reconocer que el que se invento el diezmo bíblico no fue Dios sino Abraham, entiéndase que a Dios le fue acepta la ofrenda espontánea y volun taria que Abraham al regresar de la guerra, ofreció al Rey de Salem, movido por su agradecimiento al haber puesto en su mano a los cinco reyes del oriente, rescatan do así a su sobrino Lot, y Dios que vio este ofrecimiento con buenos ojos, lo acep to, considerándolo consagrado a Él.
Génesis 28:22 y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.
Jacob huyendo de su hermano Esaú por causa de la bendición que este había conseguido para sí, al engañar a su padre, deseo quitarle la vida diciendo: llegarán los días de luto de mi padre y yo matare a mi hermano, Jacob conociendo las inten ciones de su hermano salio de Beerseba y se fue a casa de su tío en Harán y llega do a un cierto lugar se durmió sobre unas piedras que puso por cabecera, y allí se le apareció Jehová en el sueño, y despertando Jacob de su sueño tuvo miedo y dijo, cuan terrible es este lugar, no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo, y tomando la piedra que había puesto por cabecera la alzó como señal y derramando aceite sobre ella llamó aquel lugar Bet-el, e hizo voto voluntario en su propio querer, conviniendo con Dios, de que si en su viaje que había emprendido el Señor lo cuidaba, dándole pan para comer y vestido para vestir, como volviéndolo en paz a la casa de su padre Jehová sería su Dios, así mismo a través de voto voluntario pro metió solemnemente que de todo lo que el Señor le diera, el diezmo apartaría para su Dios.
Génesis 28: 20-21, e hizo Jacob voto, diciendo: si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartare para ti.
Notemos que fue un convenio entre él y Dios por estos favores requeridos en su libre albedrío, aquí la ofrenda del diezmo aún no había sido establecida por Dios, este diezmo fue entregado voluntariamente como prosiguiendo a esa transmisión heredada de los pueblos antiguos, y que por supuesto él abrazaba, aquí también podemos apreciar que la ley no había sido aún establecida, es decir no tenia existen cia.
LA LEY DIFERENTE A LA GRACIA
Romanos 3; 19-29, pero sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a los que están bajo la ley, para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios.
Sabemos que el pueblo de Israel fue un pueblo escogido por Dios dentro de todas las naciones de la tierra para mostrar en ellos su gloria, y solo a este pueblo Dios entrego sus mandamientos y ordenanzas de la ley para que vivieran por ella, la iglesia del Señor en ese entonces no existía, sino que vino a hacer cuerpo de Cristo desde aquel día de Pentecostés y no puede estar bajo la ley porque el acta de los decretos de la ley es contraria a la gracia. ( Col, 2:14 )
Romanos 3: 21, pero ahora aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios siendo justifica dos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él, sea el Justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús, ¿donde pues esta la jactancia? Queda excluida ¿Por cual ley?, ¿por la de las obras?, No, sino por la ley de la fe. Concluimos pues que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley, es Dios solamente Dios de los judíos, No, es también Dios de los gentiles, ciertamente también de los gentiles.
VENIDA LA LEY… ESTE FUE EL MANDAMIENTO DIVINO SOBRE EL DIEZMO
Deuteronomio 14: 22-29, indefectiblemente diezmarás todo el producto del gra no que rindiere tu campo cada año, y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él es cogiere para poner allí su Nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días, y si el camino fuere tan largo que no puedas llevarlo por estar lejos de ti el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para poner en él su Nombre, cuando Jehová tu Dios te bendi jere, entonces lo venderás y guardarás el dinero en tu mano y vendrás al lugar que Jehová tu Dios escogiere; y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tu deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tu y tu familia, y no desampararás al levita que habitare en tus poblaciones; porque no tiene parte ni heredad contigo. Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren.
He aquí el modelo único establecido por el Señor mismo sobre la ley del diezmo que en su potestad ordeno y que ningún hombre por grande que se crea teológica mente puede tergiversar forzándolo cínicamente delinquiendo contra Dios.
Analizando las escrituras en Deuteronomio 14:22-29 aprendemos que en el pueblo de Israel existía la inmodificable ley del diezmo, con el siguiente discernimiento.
Cada cuanto se debía diezmar, en cuanto a la manera de tributarlo la ordenanza de Dios dice en el versículo 22 que era cada año. Hoy la iglesia apoderándose de esta propiedad levítica, además de hacerle la terrible conversión en dinero, lo cobra semanal, quincenal, mensual, etc. etc, deduzcamos si esto es bíblico o simplemente es fruto de una imaginación hipócrita.
Que ordeno diezmar Dios a los Israelitas, la respuesta esta en el mismo verso 22 donde se ordena diezmar sobre toda cosa producida que rindiere la agricultura y la ganadería.
Cuando leamos con obediencia la suma total de todos y cada uno de los textos bíbli cos escritos aquí sobre la ley del diezmo, ordenado por Dios mismo, entonces com prendemos sabiamente que la orden del Señor al pueblo de Israel era caracterizar el diezmo de todo el producto que rindiere el campo y sus ganados, hoy el hombre sin temor lo modifico por dinero contante y sonante, desafiando a Dios al apartarse del mandamiento Divino, argumentando que por ese tiempo Dios lo demando así a Israel, porque era un pueblo netamente agropecuario y no tenia circulación de dine ro, lo cual no es más que otra enorme mentira, porque en esa misma porción bíblica que estamos analizando, Dios nos nuestra que Si existía el dinero circulante, versí culos 25-26, lo cierto es que Dios lo determino exclusivamente como manjar para comerlo, como están reiteradamente en todos los textos recitados en la escritura, pues el diezmo en dinero No es alimento agropecuario para comerlo ritualmente, sino una sutil conversión humana.
Cual era la ordenanza de Dios con el diezmo en su ritual sacro, uno de los mas grandes errores de hoy día en la iglesia es pasar inadvertidamente la ordenanza conque Dios lo demando, el cual ciertamente consiste en alimento agropecuario para comerlo, pues ésta es la vianda que Dios constituyo como ritual sacro, en el lugar escogido por Dios mismo, para que el pueblo se alimentara delante de Jeho vá, al estar allí su Santo Nombre.
Entonces he aquí que el hombre movido por intereses sucios tuvo la tenaz osadía de cambiar la vianda y bebida provista por Dios, en dinero, he aquí una terrible herejía, porque el comerlo era un ritual sagrado que el pueblo tributaba a Dios en reconocimiento a la presencia santa de su venerado y glorioso Nombre, autorizán dolo únicamente en el lugar escogido.
Porque se habla de comprar y vender, Dios ordeno a los Israelitas de cuidarse de ofrecer holocaustos en cualquier lugar que desearan, sino tan solo en el lugar que Jehová escogiese de una de sus tribus para comerlos Dt. 12:5-15, por consiguiente vemos mas adelante a Jerusalén como el lugar definitivo, escogido por el Señor el cual el rey David convirtió en la capital del reino unido, sitio éste donde el rey Salomón construyo el templo al Señor transformándolo en el centro de culto y adora ción de los Hebreos, por tanto antes y después de Jerusalén para todos aquellos que la carga le fuera grande como también por lo largo del camino, Dios les permitió vender el producto apartado como diezmo, mandando retener en la mano del vende dor el dinero de la venta, para que en el lugar convenido se volviera a comprar con el mismo dinero las cosas que se apeteciera diezmar, procurando de esta manera la vianda establecida ritualmente para los sacerdotes y levitas.
Notemos que aquí se les presento la mejor oportunidad a los sacerdotes y le vitas de recibir la ofrenda en mero dinero, pero que en ningún momento Dios permitió que el dinero contante y sonante fuera puesto en las manos de sacer dote alguno, para que así obviamente no se extraviaran del culto sacro ordena do con dicha ofrenda. Pero esta advertencia divina no alcanza a satisfacer a los oradores y predicadores de la iglesia de hoy día, los cuales predican a las almas la salvación de Cristo por dinero, recurriendo a mandamientos de hombres.
Para quien eran los diezmos, Cuando leemos las escrituras sobre los diezmos observamos claramente que este le fue dado tan solo a levitas y sacerdotes del orden de Aarón como gratificación a la labor a su ministerio en el tabernáculo de reu nión participándolo en ciertas ocasiones con extranjeros, huérfanos y viudas, inclu yendo a todos aquellos que lo ofrendaban, comiéndolo ceremonialmente con rego cijo en cumplimiento a la voluntad de Dios, quien no tuviera este distintivo tribual no podía tomarlo bajo ningún pretexto, ahora bien en el absurdo supuesto de que para la iglesia fuera valido al estar sujeta a la ley, debería tener cumplimiento ritual hoy día, ¡se esta cumpliendo esta ordenanza según la ley del diezmo en la iglesia!
Cuantas clases de diezmos había; Escudriñando las escrituras aprendemos que en el pueblo de Israel existía la practica de tres tipos de diezmos, no obstante los tres eran alimento.
El primero que era para la tribu de leví el cual era el más sagrado, sin embargo los sacerdotes solo recibían el 10% del 10%.
El segundo que era para las fiestas o asambleas santas que celebraba el pueblo de Israel, este diezmo se debía traer delante de Dios, pues esa era la idea original de este culto.
Y el tercero que se comía cada tres años al volverse a comprar según el deseo del diezmero con el dinero guardado de la venta, el cual estaba autorizado por Dios a causa de lo pesado y largo del camino como lo analizamos antes. Este alimento tenia la finalidad de ser compartirlo con viudas, huérfanos y extranjeros, todos estos tres tipos de diezmos tenían la misma similitud porque su finalidad era comerlos en acción de gracias dentro de su ritual sacro.
Levítico 27:30-34, y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová, y si alguno quisiere rescatar algo del diezmo, añadirá la quinta parte de su precio por ello, y todo el diezmo de vacas o de ovejas, de todo lo que pasa bajo la vara, el diezmo será consagrado a Jehová, no miraras si es bueno o malo, ni lo cambiara; y si lo cambiare, tanto él como el que se dio en cambio, serán cosas sagradas; no podrán ser rescatadas, estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés, para los hijos de Israel en el monte de Sinaí.
Cierta y evidentemente podemos apreciar en este texto bíblico que el diezmo agro pecuario que Dios ordeno en el monte Sinaí No puede tener otra forma diferente al del fruto de la tierra y sus ganados lo cual era consagrado a Jehová, y todo lo que se consagra a Dios tiene que tener un obedecimiento sacro, así que este culto no puede ser manipulado con cambios humanos
El libro de levítico trata sobre lo tocante a los levitas, por tanto el sacerdocio como los sacrificios eran como un instrumento o puente para que el pueblo israelita se pudiera allegar a Dios, por consiguiente vemos en este libro las advertencias y pres cripciones tocante a los diezmos como cosas consagradas a Dios, las cuales no podemos tergiversar con pretensiones de adoctrinamiento humano y que por supuesto analizaremos con la palabra de Dios un poco mas adelante.
Cuando quedo erigido el tabernáculo y se hubo encargado a los sacerdotes para que sirvieran al altar, quedaba por reglamentar lo referente a este culto sagrado del diezmo, y este es el tema de las normas dadas en levítico donde la comunión con el Señor demandaba el acatamiento fidedigno a sus estatutos, ya que como Aarón y sus hijos fueron separados para la función sacerdotal con carácter hereditario, com prometidos a responder por el culto religioso de adoración y santificación lo mismo que del servicio del pueblo tocante a la redención con la sangre de los machos cabrios, de la misma manera los levitas fueron llamados a ocuparse del santuario.
En la era judaica Dios se sirvió de Moisés para comunicar la ley de Jehová a los Israelitas dándoles los mandamientos y estatutos que allí aparecen como la constitución a su estado teocrático, por lo cual todo el pueblo oyó la promulgación de esta ley fundamental, y la acepto.
En este descriptivo texto según Levítico 27;30, por primera vez se nos muestra a que el diezmo es netamente agropecuario y cosa dedicada a Jehová, dejando claramente establecido que el diezmo demandado no es en dinero, sino de la simiente de la tierra y de todo lo que pasa bajo la vara,. Notemos que si Dios no permitió mirar si era bueno o malo para cambiarlo, cuanto más hacer de él, una figura en dinero.
Así que no podemos discordar las cosas divinas dándole una definición divergente a su significado, pues de esta manera no se puede aceptar como una evidencia cierta al estar planteada dentro de un juicio realmente humano, por tanto sepa y entienda que el hombre natural en la oscuridad (por el velo que tiene puesto) confunde el contorno de las cosas, por consiguiente no podemos mudar algo manifiesto en otra cosa distinta, y pretender al mismo tiempo ser sincero y fiel a Dios.
Si predicamos a Dios en Cristo, nuestra adoración latría no debe ser con diversidad a la voluntad divina, porque Dios mismo ha establecido para su culto un conjunto de reglas que el hombre no puede mudar para falsear su verdad, por tanto es necesario concienciar sobre lo que es en verdad el culto o ritual representado como ofrenda diezmal instituido por Dios, dándole él mismo, un inicio inmodificable el cual fue un homenaje conque se honraba reverentemente a Dios, allí el israelita en un acto exterior persuadido por la ley judaica lo tributaba a su Creador y Salvador Jehová, pero esta veneración nada tiene que ver con el nuevo pacto donde la obra redentora de Cristo es el tema central de nuestra salvación gratuita,
Proverbios: 1: 7, el principio de la sabiduría es el temor de Jehová, los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.
Por tanto no podemos sustituir el culto latréutico por una acción financiera, pues esto no es más que una sentencia bursátil que va contra los principios bíblicos, pensamiento tenebroso que nos lleva a discrepar deliberadamente contra Dios.
LOS DIEZMOS UNICAMENTE PARA LOS LEVITAS.
Números 18:20-21, y Jehová dijo a Aarón: de la tierra de ellos No tendrás heredad, ni entre ellos tendrás parte. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los de Israel, y he aquí, Yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.
En un principio los diezmos fueron separados exclusivamente como una acción nacida de la voluntad de los patriarcas y presentada como voto espontáneo a Dios, y esta ofrenda fue evidentemente acepta delante de los ojos del Señor, más adelante cuando la ley fue dada para su cumplimiento, vemos que el diezmo fue impuesto por Dios como un gravamen a su pueblo de Israel, para honrar a Jehová, por tanto podemos apreciar que los versículos leídos en el libro de números nos enseñan en forma inteligible, comprensible y bien distinguible que el diezmo fue gustosamente cedido por Dios para el sostenimiento de los sacerdotes y levitas, beneficio transferido por Dios para los que ministraban en el tabernáculo de reunión, como también por causa de que la tribu de leví no obtuvo heredad en la repartición de la tierra prometida, así que aparte de los levitas nadie tenia, ni tiene derecho ni ayer ni hoy de recibir los diezmos ya que esta indefectible ofrenda ritual tan solo pertenecía a la tribu de leví según la ley de Dios.
Deuteronomio 12:17-19, Ni comerás en tus poblaciones el diezmo de tu grano, de tu vino o de tu aceite, ni las primicias de tus vacas, ni de tus ovejas, ni los votos que prometieres, ni las ofrendas voluntarias ni las ofrendas elevadas de tus manos; sino que delante de Jehová tu Dios las comerás, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido, tu, tu hijo, tu hija, tu siervo, tu sierva y el levita que habita en tus poblaciones; te alegraras delante de Jehová tu Dios de toda la obra de tu mano, ten cuidado de no desamparar al levita en todos tus días sobre la tierra.
Como hemos visto el diezmo era tan solo manjar y no dinero, Dios mismo ordeno a los Israelitas particularmente comerlo porque era un ritual sacro, el cual no se podía comer en cualquier lugar escogido por el hombre sino en el lugar designado por Dios, demostrándose así lo digno de veneración y respeto por este acto inmodificable demandado por Dios y para Dios, en el santuario únicamente elegido. Así que el mismo hecho de comerlos en el lugar escogido nos muestra que era el de tomar el alimento o vianda para consumirlo en acción de gracias delante de Jehová Dios, nuestro legislador.
Deuteronomio 26:12.Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos, en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas y se saciaran.
En este verso volvemos a ver reiteradamente la orden de Dios de que el diezmo era tan solo una ofrenda agropecuaria ordenada como alimento para la subsistencia del levita, extranjero, huérfano y viuda, el cual debía ser vendido para posteriormente volverse a comprar según el deseo del israelita y así celebrarlo en el año del diezmo (o sea cada tres años ).
Cuando el pueblo de Israel se canso del Rey Jehová, entonces deseo un rey humano para que los juzgara como era costumbre en las demás naciones, y por este desagradable deseo el pueblo fue subyugado por este tan anhelado reinado, de tal manera que las hijas del pueblo fueron tomadas y obligadas a servir en ocupaciones del reino como también a los jóvenes valientes para hacer con ellos los trabajos y obras que el rey humano tuviese a bien, además de usurparle el diezmo al levita dándole una dirección diferente a la instituida por Dios gravando a los hijos de Israel para sostener el reino establecido humanamente con el diezmo del grano, de las viñas y de sus rebaños, ya que como el pueblo de Israel no quiso apreciar el excelso hecho de vivir y tener la gloria de la presencia de Jehová en medio de ellos reinando como el Supremo Rey, entonces vinieron las consecuencias como quien dice tome para que entienda que del Señor no debemos cansarnos nunca, mucho menos cambiarlo por criaturas creadas.
1 Samuel 8:15, diezmaras vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos.
Por consiguiente vemos como aquí el reino comenzó a pervertir la finalidad de Dios sobre el diezmo que tenia ordenanza de culto sagrado, el cual fue dado tan solo para el sustento de los sacerdotes y levitas, pues casi todos los reyes que reinaron sobre Israel hicieron lo malo ante los ojos de Jehová llegando incluso a dividir el reino unido, acabando con el culto a Dios en la ciudad escogida.
Siguiendo el curso del tiempo los israelitas fueron muchas veces llevados en cautiverio por causa de sus rebeliones, y cuando regresaban, la ofrenda del diezmo era de continuo olvidada.
2 de Crónicas 31:5, y cuando este edicto fue divulgado, los hijos de Israel dieron muchas primicias de grano, vino, aceite, miel y de todos los frutos de la tierra, trajeron así mismo en abundancia los diezmos de todas las cosas, también los hijos de Israel y de Judá que habitaban en las ciudades de Judá, dieron del mismo modo los diezmos de las vacas y de las ovejas; y trajeron los diezmos de lo santificado de las cosas que habían prometido a Jehová su Dios, y los depositaron en montones.
Es preciso ver una vez más que los montones que depositaron los israelitas no fue en dinero sino en especie agropecuaria donde el versículo siete del mismo texto nos dice que duraron cuatro meses apilando aquellos montones del producto del cam po, es decir encaramando uno encima de otro haciendo pila, donde el mismo rey exequias junto con sus príncipes, al ver la cantidad ofrendada quedaron pasmados y bendijeron a Jehová y al pueblo de Israel, evidentemente si la Biblia no aclarara sobre el diezmo en especie agropecuaria, para muchos exponentes de la Biblia que dicha sería, que estos montones hubieran sido en dinero para poderlo gritar hoy a todo pulmón a los creyentes en la iglesia, ya que estos se interesan más por el diezmo, que en amar la salvación que Cristo nos hizo posible.
El rey Exequias fue un gran reformador religioso y prospero soberano, que publico el decreto determinando hacer pregón por todo Israel para que viniesen a celebrar la pascua a Jehová en Jerusalén, porque en mucho tiempo no se habían celebrado al modo que estaba escrito en la ley, restableciendo el culto del templo, y haciendo volver a los sacerdotes y levitas a santificarse para ejercer los actos propios de su oficio en la santa casa de Jehová.
Nehemías 10:37-39, que traeríamos también las primicias de nuestras masas, y nuestras ofrendas, y del fruto de todo árbol, y del vino y del aceite, para los sacerdotes, a las cámaras de la casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestra tierra para los levitas, y que los levitas recibirán las décimas de nuestras labo res en todas las ciudades; y que estaría el sacerdote hijo de Aarón con los levitas, cuando los levitas recibiesen el diezmo; y que los levitas llevarían el diezmo del diezmo a la casa de nuestro Dios, a las cámaras de la casa del tesoro, porque a las cámaras del tesoro han de llevar los hijos de Israel y los hijos de Leví la ofrenda del grano, del vino y del aceite; y allí estarán los uten silios del Santuario y los sacerdotes que ministran; los porteros y los cantores, y no abandonaremos la casa de nuestro Dios.
En este libro bíblico podemos apreciar que Nehemías era uno de los príncipes que volvieron de la cautividad de Babilonia para colaborar con la restauración de las murallas de Jerusalén la ciudad de sus antepasados que yacía en ruinas, este se dedico a enseñar la ley al pueblo, y a exhortarlos sobre la ofrenda diezmal la cual era de carácter indefectible haciendo hincapié en ciertos abusos del diezmo, los cuales no se daban a los levitas en las porciones a las que tenían derecho. Además de exhortarlos a traer los diezmos a las cámaras o alfolí.
Neh 13:10, y todo Judá trajo el diezmo del grano, del vino y del aceite, a los almacenes.
Apreciemos que aquí dice alfolí o almacén, No en la cuenta bancaria de la denominación, ni mucho menos en el bolsillo del pastor para su bien personal.
Amós 4: 4, íd a Bet-el, y prevaricad y aumentad en Gilgal la rebelión, y traed de mañana vuestros sacrificios, y vuestros diezmos cada tres días, y ofreced sacrificios de alabanza con pan leudado y proclamad, publicad ofrendas volun tarias, pues que así lo queréis, hijos de Israel, dice Jehová el Señor.
Vemos en esta irónica exhortación de Dios, dada a través del profeta Amós que el pueblo de Israel estaba empeñado en prevaricar y sublevarse difamando contra Dios, obstinándose al andar en la locura de su sentir rebelde, deseando hacer lo contrario al querer de Dios, por tanto vemos a este profeta condenando las practicas abominables que se llevaban a cabo en los santuarios israelitas de Bet-el y Gílgal al infringir lo establecido para las ofrendas y sacrificios hasta el punto de celebrar la solemne fiesta de la pascua con pan leudado a sabiendas de que por este hecho, todo hombre en Israel sería cortado de su pueblo al profanar el orden constituido por Dios.
Malaquías 3: 8-10, “Robará el hombre a Dios” pues vosotros me habéis roba do, y dijisteis: “en que hemos robado” en vuestros diezmos y ofrendas, maldi tos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado, traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa, y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
Malaquías profeta de Judá es el autor del último libro del antiguo testamento, contiene el amor que Dios manifestó a Israel al escoger a Jacob y no a Esaú, la reprensión de Jehová a los sacerdotes por su corrupción, la reprensión a la infidelidad de Israel, la declaración cercana del día del juicio, y una amplia recordación sobre el pago del diezmo a la nación Israelita, además de analizar el sufrimiento del justo y la prosperidad del malo, para terminar con el primer advenimiento del día de Jehová, el cual pondría fin a los rituales del antiguo pacto que consistía en comidas y bebidas.
Analizando con cuidado la porción de Malaquías sobre el diezmo Mal. 3:6-12 vemos como ha sido utilizado este texto taimadamente por los diferentes oradores y predicadores, ellos tienen por costumbre leer esta porción bíblica para impresionar al creyente que No lo entrega, ligándolo con la maldición, pero con la ayuda del Espíritu Santo, analicemos:
Porque yo no cambio es que no habéis sido consumidos hijos de Jacob dice el Señor, (la iglesia no es hija de Jacob y tuvo su nacimiento en el día de Pentecostés en Cristo Jesús) entiéndase que el hombre con frecuencia deja una actitud para tomar otra postura, pero Dios jamás cambia, y esto de olvidarse de los diezmos en los hijos de Jacob era muy frecuente. Aquí vemos claramente que se refiere pecu liarmente a las tribus de Jacob, la iglesia no es descendencia de ninguna tribu de Israel, no obstante todos los pueblos de la tierra hemos sido bendecidos en Abra ham en cuanto a la promesa por la fe, pues en él fueron benditas todas las naciones de la tierra.
Lo pactado en el antiguo testamento, Dios lo hizo solamente con los Israelitas, por tanto ellos son los que quebrantaron sus leyes y no la guardaron, aunque el Señor en su gran amor les manifiesta a que se vuelvan a él, más ellos en su terquedad argumentaban en que debían volverse, pero Dios les dice robará el hombre a Dios, pero ellos en su rebeldía respondieron en que le hemos robado, y el Señor les aclara que en los diezmos y ofrendas, declarando que la nación toda de Israel “no la iglesia” seria maldita por haberlo robado. Los predicadores argumentan cínicamente que al decir nación se incluye a la iglesia pero que gran imaginación porque con esta insinuación cualquiera come cuento, pero la verdad es que Israel y la iglesia que es el cuerpo de Cristo son dos pueblos totalmente diferentes, dirigidos y gobernados por dos pactos igualmente diferentes, el primero caduco como dice la escritura He. 8: 7, porque si en el antiguo testamento no se hubiera tenido esa abrumadora deslealtad con Dios para que haberse procurado espacio para un segundo convenio, que dio por viejo al primero, porque lo que se envejece, cerca no esta a desaparecer, y éste ciertamente desapareció cuando el Señor murió en la cruz, resucitando para nuestra justificación elegantemente garantizada, haciéndolo muy aparte de la ley, es decir de otra forma.
Ahora la enseñanza sobre el alfolí no deja de tener una interpretación notablemente torpe, pues cualquier diccionario enseña que el alfolí es una bodega, deposito, cámara o almacén como también lo enseña la Biblia misma, donde se guardaba el producto diezmado del campo, es decir el grano, el vino y el aceite, hoy se ha cambiado por un espacio dentro del pulpito con un orificio donde se introduce el diezmo en dinero quedando uno pasmado de ver la capacidad ingeniosa para manipular las cosas de Dios. Hoy el almacén que Dios eligió fue transformado en un sobre, donde se almacena no la especie del campo, sino el diezmo fabricado por el hombre y que va a engrosar como lo dijimos antes, el bolsillo del pastor o la cuenta bancaria de la denominación.
La frase traed todos los diezmos al alfolí, muchos predicadores lo han interpretado sagazmente diciendo que al denotarse el adjetivo todos éste incluye el diezmo en dinero, y es que tanto quieren improvisar que caen estruendosamente en el ridículo, porque aquí se hace referencia a todas las plantas que no acostumbraban los judíos a diezmar, como por ejemplo la menta el eneldo y el comino ect. ect.
La frase “haya alimento en mi casa” la asocian con la casa de todos los creyentes, pero que sabiduría profana e incoherente, pues aquí se hace alusión es al lugar escogido por Dios para comer los diezmos delante de Jehová. Notemos que aquí se dice alimento y no dinero en mi casa, o sea comida que nunca aprovecho a los que se ocupaban de ellas como lo narran las escrituras. Y en cuanto a la bendición para que las ventanas de los cielos se abrieran para bendición al pueblo de Israel por ésta ofrenda impuesta fue muy notoria en su tiempo, pero hoy para la iglesia, es la constante lucha y esfuerzo a la fidelidad que demanda Dios, y que el cristiano tiene que esforzarse viviéndola santamente para alcanzar el reino de los cielos, para que lo material “prosperidad” venga por añadidura.
Como hemos podido apreciar se esta enseñando una sarta de mentiras con el fin de asegurar indebidamente el sustento del que interesadamente proclama el evangelio, porque aunque se predique a Cristo su obra será quemada, por conmutar la palabra de Dios, en un acto de irreverencia y rebeldía.
Como hemos visto aquí termina el antiguo testamento en lo que se refiere al tan cuestionado y manipulado tema del diezmo erróneamente practicado en nuestros días. Hemos aprendido según el antiguo testamento que el diezmo fue un punto de la ley con ordenanzas específicas y precisas para su práctica dentro del pueblo de Israel en su tiempo del santuario terrenal, y que hoy ha sido trastrocada al forzarla arbitrariamente, sublevándose disimuladamente contra Dios.
Como hemos dicho el antiguo testamento con todos los tipos de ley junto con sus cultos, ritos y ceremonias fue tan solo para el pueblo de Israel, pues solamente Dios pacto con la descendencia de Jacob, ninguna otra tribu, lengua o nación fue llamada a formar parte de esa voluntad pactada, la cual tuvo aceptación de ambas partes, Dios e israelitas.
Éxodo 24:3, y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todas las leyes; y todo el pueblo respondió a una voz, y dijo: haremos todas las palabras que Jehová ha dicho.
Ciertamente vemos a este pueblo aceptando y comprometiéndose unánimemente a hacer la voluntad de Dios donde Moisés mismo sirvió de mediador entre Dios y los israelitas.
Amós 3: 1-2, oíd esta palabra que ha hablado Jehová contra vosotros, hijos de Israel, contra toda la familia que hice subir de la tierra de Egipto, dice así: a vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto os castigare por vuestras maldades.
Para todo lector de la Biblia está claro que la familia que Dios hizo subir con brazo extendido de Egipto fue al pueblo de Israel, y que por lo tanto solo ellos son culpa bles de la invalidación de lo convenido. Por consiguiente venido el rompimiento definitivo es decir, la separación entre Dios y el pueblo de Israel, el Señor a través del profeta Jeremías declaro que habría un nuevo pacto, donde la partícula No, es un adverbio que niega cualquier semejanza con el primero, y que por lo tanto se diferencia franca y sinceramente del anterior pacto.
Jeremías 31:31, he aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus Padres el día que tome su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un marido para ellos dice Jehová.
El Señor reprendiendo a la casa de Israel les hace saber que vendrían días en que establecería el nuevo pacto, porque si aquel primero no hubiera sido carente de obediencia jamás se hubiera procurado sitio para un segundo. Hebreos. 8:7.
Al haber nuevo pacto el antiguo quedó sin vigencia, porque fue remplazado por uno nuevo Hebreos 8:13, y al decir nuevo pacto ha dado por viejo al primero, y lo que se da por viejo y se envejece, necesariamente tiene que desaparecer.
Como el nuevo pacto enseña todo este cambio Divino, somos concientes de que el antiguo pacto en lo referente a sus ritos y ceremonias de la ley tan solo viene a hacer parte de la historia de Israel, pero que al mismo tiempo a nosotros nos sirve de ejemplo y amonestación para que la iglesia no codicie cosas malas, por tanto los cristianos debemos tener claro que el nuevo testamento entró en vigor cuando Cristo se hizo presente para morir en la cruz por nosotros, cumpliéndose en él todas las profecías del A. T. Con referimiento al Mesías. Para que nosotros por su gracia podamos vivir para él en un nuevo nacimiento.
Como el testamento solamente con la muerte del testador se confirma para su validez, por consiguiente la Biblia nos enseña que el nuevo pacto fue creído y recibido cuando el Mesías príncipe murió en la cruz, tomando allí mismo vigencia para su observancia desligándonos de la ley.
Colosenses 2:14, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
Efesios 2:14-17, aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los manda mientos expresados en ordenanzas, para crear en si mismo de los dos (Judío y gentil) un solo y nuevo hombre haciendo la paz, y mediante la cruz recon ciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo, matando en ellas las enemistades.
Entonces surge una pregunta muy importante; que pasó con la ley que recibieron los israelitas por disposición de los ángeles y que ellos no guardaron, la Biblia dice inequívocamente que fue anulada en la cruz, concluyendo que de ahí en adelante el hombre tanto judío como gentil es justificado por la fe en Jesucristo pero sin las obras de la ley. Romanos 3:20.
CIERTAMENTE LA LEY TUVO SU FIN EN CRISTO
Romanos 10:4, porque el fin de la ley es Cristo para justicia a todo aquel que cree.
Entendamos con temor y temblor que negar esta verdad es rechazar y resistir a Dios, dejando de reconocer que aparte o distinto a la practica de la ley no hay justificación, porque sin este reconocimiento se hace vano para los hombres el sacrificio del Señor en la cruz, así que si la ley no tuvo su fin en Cristo la muerte del Señor fue innecesaria y por demás murió Cristo, entiéndase que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo ya que él es nuestra propiciación sustitutiva, porque todos los hombres estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.
Romanos 3:21-24, pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él, porque no hay diferencia por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justifica dos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él, sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
Gálatas 3:24, de manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
Conocidas estas verdades podemos ver claramente que hay una diferencia muy marcada entre el pueblo de Israel y la iglesia del Señor, podemos decir sin lugar a dudas que el pueblo de Israel fue el escogido de entre todas las naciones del mundo para mostrar Dios su gloria en él, sirviéndole este de acuerdo con el modelo presentado en el antiguo testamento, donde los sacerdotes presentaban las ofren das y sacrificios según la ley, los cuales sirvieron a lo que era figura y sombra de las cosas celestiales y como lo dijimos anteriormente tan solo consistían en rituales de comidas y bebidas. Pero venido el divorcio de Dios con su pueblo Israel por causa de la desobediencia al pacto convenido, al cual exclusivamente ellos se comprome tieron voluntariamente a cumplirlo rigurosamente, pero que en el camino se cansa ron y lo olvidaron incumpliéndolo muchas veces, entonces Dios procuró formar otro pueblo de todas las naciones de la tierra para que fuera salvo gratuitamente por la fe redimido por el sacrificio de Cristo en la cruz, a fin de hacer posible esta grandiosa salvación aparte de la ley, formando una iglesia pura donde cada creyente fuera injertado en el cuerpo de Cristo como un miembro limpio por su sangre, pueblo este que es salvo particularmente por gracia, y no por obras de la ley, donde solamente por la fe en Jesucristo es hallada la vida eterna, y donde el principal requisito es creer que el Señor Jesucristo ha venido en carne, es decir que el Verbo se vistió de carne, el cual hecho semejante a los hombres nos fue dado por Hijo, porque esta es la revelación que Dios le dio a Pedro cunado éste en su bienaventuranza confeso: tu eres el Cristo el Hijo del Dios viviente, por tanto el don de la vida eterna es eterna, y no temporal como muchos lo atestiguan.
Romanos 3: 28, concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley.
Hebreos 7: 12, pues cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.
Dios cambio el sacerdocio de Aarón que era el encargado de ministrar en el tabernáculo de reunión él cual como lo hemos venido diciendo era figura y sombra de Cristo, pues venido el Señor Jesucristo en carne fue necesario cambiar este ministerio aarónico junto con la ley, aunque notorio es que el Señor Jesucristo vino de la tribu de Judá, de la cual según la ley nada hablo Moisés tocante al sacerdocio, como tampoco de la conversión del diezmo vianda por dinero para injertarlo al supremo evangelio, el cual contiene la historia, la vida, la doctrina y los milagros del Señor Jesucristo, lo cual todo cristiano debe abrazar.
Lo establecido en el libro de Números, 18:20-21, quedo totalmente abrogado, por Hebreos 7:12, puesto que Dios había dado mandamiento estricto de que solamente los sacerdotes y levitas estaban autorizados para tomar el diezmo de sus herma nos es decir de las tribus restantes, así que nadie que no fuera de la tribu de los levitas podía tomar el diezmo sencillamente porque esta era la orden sobre el alimento o sustento que Dios había instituido como ritual santo, y que debía ser ejecutado por los sacerdotes del orden de Aarón el cual ha sido mostrado en forma reiterativa a lo largo de los diferentes textos de la Biblia, hacerle cualquier tipo de transformación sería una herejía que abomina la palabra de Dios y Dios no dará por inocente, al que a su verdad corrompa.
Analicemos: si el diezmo que fue un punto de la ley dado como ritual a Israel tuvo consecuencias deplorables al no pagarse, cuanto más el que fue fabricado por el hombre con fines perversos al permutarlo, cayendo en un acto de mala fe al traer de la ley a la gracia un precepto abolido y modificarlo astutamente.
Si existiera la remota posibilidad de que la iglesia lo tuviera que tributar al seguir bajo la ley, (cosa que es imposible porque haría innecesaria la obra expiatoria de la cruz) aun así tenia que ser en vianda más nunca en dinero, porque fue un culto levantado por Dios con ordenanza de alimento para comerlo con alegría, al modo con que fue escrito en la ley del diezmo, es decir en especie agropecuaria.
Existe también la idea en muchos creyentes de que si en el antiguo testamento el diezmo fue una ofrenda de carácter obligatorio hoy en la iglesia se puede dar sin ninguna exigencia, sin ninguna imposición, es decir con una postura fácil y alegre, pero por muy suave que lo queramos poner es pecado, tanto para el que lo entrega, como para el que lo recibe, pues no deja de ser una farsa al cambiar una cosa por otra, por tanto reconozcamos que éste fue exclusivo para Israel como alimento para ser comido en sacro ritual delante de Jehová con participación de sacerdotes, levitas, huérfanos, viudas y hasta del mismo que lo ofrendaba, ésta es la única verdad bíblica que tenemos que obedecer, antes que trocar la norma neotestamentaria para no hacer vana la obra de Cristo, el cual enseña que aparte de las obras de la ley, se a manifestado la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo para que sea por gracia.
Con tristeza vemos como el predicador hoy día arenga al pueblo del Señor con sermones distorsionados, tratando de convencerlos sobre el gravamen del diezmo en dinero, recurriendo a la treta, invirtiendo el orden y el sentido divino de las reglas determinadas, sin ningún temor. Como hemos aprendido bíblicamente el pago de los diezmos en Israel siempre fue de continuo incumplimiento porque siempre cayeron en la evasión de esta ofrenda impuesta por lo cual se vio muchas veces amonestado, por eso el antiguo testamento termina insistiendo en la necesidad de que Israel pagara el producto de la simiente de la tierra, para que no fuera destruido el fruto de la tierra por el devorador por causa de la desobediencia,.
Teniendo pues claro que la iglesia del Señor no tiene servicio levítico ya que el nuevo pacto no tiene ese ordenamiento de cultos, ritos y ceremonias, vemos clara mente que el diezmo no tienen nada que ver con el evangelio de Cristo, por tanto nos preguntamos: quien es el hombre para que falsee esta verdad porque Dios no mudará lo que ha salido de sus labios.
Somos consientes de que el diezmo para la nación de Israel era de carácter obliga torio, es decir que no podía dejar de faltar por ninguna causa, no obstante ellos fueron amonestados continuamente por su omisión por lo cual tuvieron que afrentar muchas reprensiones de parte de Dios como está registrado en los diferentes libros bíblicos del A.T.
Hoy en la iglesia se ha usurpado este derecho exclusivo a los levitas, el cual fue asignado por Dios con ordenanzas precisas tan solo para ellos, los predicadores han recurrido a muchas incoherencias al trocar su esencia normativa para poder hacer que la Biblia hable como ellos quieren, exponiéndolo con artificio para acome ter contra el creyente incauto.
Si Dios lo quiso así, su palabra debe ser suficiente y tenida por cierta, además si nos amparamos en la heredad prometida a Israel (porción de tierra) pero negada a los levitas para justificar el diezmo, vemos que ésta, discrepa notablemente con la de la iglesia por cuanto para el pueblo del Señor Jesús el lugar prometido no es terrenal sino celestial, y pertenece a un futuro no muy lejano, es decir al sonar de la final trompeta.
Pormenorizando la palabra de Dios tocante al diezmo encontramos muchas inconsistencias hoy día en las enseñanzas a la iglesia, porque en lo concerniente a la practica del diezmo no hay conexión o relación con lo dispuesto por Dios, enseña miento que no armoniza con la escritura de Dios, porque no tiene cohesión a la normatividad establecida en base a la voluntad del nuevo testamento.
Hoy día en muchas iglesias además de exigirlo con citas del antiguo testamento lo hacen requisito indispensable como por ejemplo para ser bautizado, pertenecer a un diaconado, o sencillamente para ofrecer un cántico, porque para ellos el diezmo en dinero tiene una conmutación santa además de un sentido de pertenencia de carácter obligante, pues para estos maestros es un mandamiento de Dios, para que viva el que anuncia el evangelio, (conclusión ésta por supuesto de ellos), cayendo en el descaro y en el cinismo de jugar con la fe irreverentemente sin ver ni entender que Dios al que llama, ciertamente le responderá supliéndole lo necesario y en abundancia para que no se haga tristemente un mendigo de los hombres, pues al obrar así, éstos dependen mas de los hombres, que de Dios, porque van a la fija en su querer codicioso, y por supuesto hablan de la fe que se debe profesar a Dios, pero que ellos mismos son carentes de ella. O acaso Dios dejo sus mandamientos al libre albedrío para ser modificada astutamente por el hombre.
Los textos bíblicos que encontramos en el nuevo testamento fueron registrados no para darle vigencia al diezmo en la iglesia, sino que fueron referidas para nuestro conocimiento.
Romanos 15:4, porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las escrituras, tengamos esperanza.
Así que citar la ley escrita del antiguo testamento para nuestra enseñanza, no es vivir de acuerdo a la ley, ni mucho menos darle vigencia a su observancia.
Examinando los seis versículos que están consignados en el nuevo testamento y que hacen alusión al diezmo, concluimos acertadamente en que para la iglesia en ningún momento esta prescrito o contemplado en ninguna de sus dos formas (divina o humana) pues el diezmo instituido por Dios no tiene bíblicamente sino una sola forma de practica, alimento agropecuario para comer en el sitio seleccionado, y este culto fue abolido al ser abolido el sacerdocio del orden de Aarón, los cuales hoy día no tienen presencia delante del Dios, así que la iglesia no puede tener servicio levíti co porque fue cambiado junto con la ley, y al demandarlo en dinero hacemos a Dios mentiroso y esto es muy serio a los ojos del Señor al poner en tela de juicio su inma culada voluntad, puesto que muchos al dar testimonio, tienen por cierto de que Dios bendice a los que conceden el diezmo y esto por su puesto endulza el oído de los predicadores, que a su vez exaltan a los presentes para que lo sigan entregando (porque esa es la finalidad anhelada de ellos) con el augurio señalado de que las ventanas de los cielos se abrirán hasta que sobreabunde la bendición cayendo triste mente los incautos ante esta monumental supermentira.
Esta posible bendición no puede tener procedencia de Dios cuando el hombre marrullero e irreverente tergiversa en su libre albedrío la palabra de Dios trocándola deliberadamente como quien dice: hagamos males para que vengan bienes, los cuales queriendo ser doctores de la ley sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman terminan prestando mas atención a las fabulas y genealogías interminables, centrándose en cosas legalistas de teología sin Espíritu, teología sin sinceridad, adquiriendo la simiente de los hombres y no la simiente de la palabra de Dios, y por ende enseñando cosas raras dentro del evangelio de la fe, y esto no es mentira porque el mundo entero esta bajo el maligno. Así que tengamos cuidado de aquellos que hacen de la piedad fuente de ganancia deshonesta e ilícita, es decir cayendo en lo que no es permitido ni legal ni moralmente, para la iglesia.
Y esto hoy día raya en lo común, pues como ejemplo traigamos el pensamiento de los adventistas que aseguran que quienes violentan y tergiversan las instrucciones divinas con respecto al diezmo son tan apostatas como aquellos que han cambiado el sábado por el domingo. Ante este pensamiento es bueno traer un testimonio muy particular que sirve para ilustrar claramente a la iglesia: En cierta ocasión se le pregunto a un ladrón como le iba en su mal andar y este hombre ennegrecido en su mala conciencia contesto “bien gracias a Dios” así mismo les esta pasando a estos hombres que gustan de medir la bendición de Dios ensuciándola con mentiras, pues ellos tratan de edificar cosas buenas, con cimientos malos.
Mateo 12: 36-37, mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio, porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.
Ahora adentrándonos en el nuevo testamento podemos apreciar que lo escrito tocante al diezmo en el nuevo pacto no es más que la recordación escrita con que se practico ésta ofrenda en Israel.
Según Mateo 23; 23, y Lucas 11: 42, cuando el Señor hace referencia a este tema de ninguna manera estaba respaldando el diezmo para la iglesia, observemos que aun no se había anulado la ley, pues el Señor en ese instante no había sido cruci ficado, no olvidemos que fue en la cruz donde abolió los mandamientos de la ley, además hablaba con judíos a los cuales Dios en su ley les había impartido esa exigencia como mandamiento a seguir.
En Lucas 18: 12, se nos ilustra con la parábola del fariseo y el publicano donde se hace énfasis en la hipocresía del judío fariseo que se jactaba de orar a Dios en forma presumida mostrando su diferencia con el publicano, el cual usó el pago del diezmo como un pretexto distorsionado e impertinente para justificarse, además Cristo no había sido crucificado y por lo tanto la ley del diezmo en ese momento continuaba vigente.
En el capitulo siete de la epístola a los hebreos encontramos los últimos tres versículos donde se toca el tema de los diezmos con relación a los patriarcas y al pueblo Judío.
En el verso dos se nos recuerda sobre el testimonio del patriarca Abraham, el cual por agradecimiento al oportuno auxilio de Dios contra los reyes del oriente que se habían llevado prisionero a su sobrino Lot, ofrendó el diezmo al Rey de Salem. Hoy muchos especulan diciendo que si Abraham pago el diezmo es porque desde ese tiempo era una ordenanza de Dios, pero deliran porque como a ciencia cierta es sabido el que se invento el diezmo no fue Dios, sino Abraham, y a Dios le fue grato esta ofrenda como las que ofreció Abel en su tiempo, ahora bien, si Abraham que es el padre de la fe para los que obedecemos a los preceptos del nuevo testamento por cuanto es por fe, nosotros no solo deberíamos diezmar como lo hizo él, sino que así mismo estaríamos obligados a edificar altares, y ha sacrificar animales, como en su tiempo él lo hizo.
Así que entendamos que los patriarcas desde Adán hasta Moisés nunca diezmaron en cumpliendo a un precepto divino pues no hay ninguna evidencia bíb
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6] Enviado por
efrain 14 el 11/07/2008 a las 23:07:46
Hola que triste es que avces queramos someter a la Biblia a nuetros antojos, sin razona las cosas y dejar que elEspìritu nos de luz, en cuanto al diezmo, esta muy mal el comentaruio que se hace creyendo que el diezmo es apartir de la ley, pues bien si ustedes analizan no viene precisamente de la ley acuerdense que la ley existe despues de que el pueblo de Israel llega a la tierra prometida, pero bueno seria muy dificil conbencer a aquellos que ya tinen su propio concepto, pero solo les recomiendo una pelicula de Robert Morris donde habla del Diezmo y se conbenmceran de que el diezmo tambien es para la actualidad, si Abraham diezmo y no existia la ley como es que dicen que es a partir de la ley?. los que quieran conocerla verdad busquen esta pelicula si esque le podemos llamar pelicula, màs vien es un estudio que hace Robert muy bien basado sobre la Palabra de Dios, y no se dejen engañar tan facilment, escudriñen y se coman todo lo que leen gracias por aceptar mi comentario espero que aparesca en esta pagina
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7] Enviado por
pecesito el 27/09/2008 a las 23:09:14
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